Bajo un gélido cielo invernal, miles de ciudadanos salieron a las calles para repudiar las políticas de ICE, en una protesta teñida de dolor tras la detención de un niño de cinco años que conmocionó a la comunidad.
La ciudad de Minneapolis se transformó este viernes en un escenario de resistencia ciudadana frente a las inclemencias del clima y las controversiales operaciones migratorias federales. Una multitud congregada desafiando temperaturas glaciales expresó su repudio hacia las masivas redadas ejecutadas por el gobierno estadounidense, en un día marcado por el cierre voluntario de numerosos establecimientos comerciales y culturales como acto de solidaridad y desafío.
El descontento social, que ha ido en ascenso en las últimas semanas, encontró un nuevo y doloroso detonante en el caso de Liam Conejo Ramos, un niño en edad preescolar, y su padre Adrian Conejo Arias, de origen ecuatoriano. Su detención ocurrida el pasado martes no solo reavivó la polémica, sino que desató acusaciones graves contra los procedimientos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Zena Stenvik, máxima autoridad escolar del distrito de Columbia Heights, denunció públicamente que el menor fue utilizado como “carnada” por los agentes para forzar la salida de otras personas de su vivienda.
Las voces de protesta resonaron en medio del frío extremo, con consignas que exigían la salida del ICE de la ciudad. “Si no luchamos, no ganamos, gana el fascismo”, declaró anónimamente un manifestante a la AFP, portando un cartel alusivo a la corta edad del niño detenido. La movilización se replicó frente al aeropuerto internacional de Minneapolis-St. Paul, punto clave para las deportaciones, donde se registraron alrededor de un centenar de arrestos.
Desde el gobierno, la versión oficial contrasta marcadamente con el relato de la comunidad. El vicepresidente JD Vance sostuvo que los agentes actuaron para proteger al niño luego de que su padre intentara evadirlos. “¿Qué se supone que deben hacer? ¿Se supone que deberían dejar que un niño de cinco años se muera de frío?”, argumentó. Por su parte, altos mandos del ICE, como el comandante Marcos Charles, insistieron en que el objetivo nunca fue el menor y que se desplegaron esfuerzos para reunirlo con su familia, quienes, según su testimonio, se negaron a colaborar.
No obstante, esta narrativa es rechazada por defensores de los derechos migrantes. El abogado Marc Prokosch destacó que la familia había iniciado un proceso legal de solicitud de asilo en Minneapolis, ciudad considerada “santuario”. La situación del pequeño Liam trascendió fronteras, atrayendo la atención del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, quien instó a Washington a cesar la “deshumanización” hacia migrantes y refugiados. Además, recibió el apoyo de figuras políticas como la exvicepresidenta Kamala Harris, quien a través de redes sociales clamó: “Debería estar en casa con su familia, no siendo usado como carnada”.
El caso pone de relieve una tragedia recurrente: los niños atrapados en el fuego cruzado de las políticas migratorias. Liam no es un caso aislado; es al menos el cuarto menor detenido en el mismo distrito escolar en lo que va del mes. Mientras el padre permanece en un centro de detención en Texas, el paradero exacto del niño, por políticas de confidencialidad, no es divulgado, alimentando la angustia de su entorno. “Sus compañeros lo extrañan. Viene todos los días a la escuela e ilumina el salón de clases”, expresó su maestra, identificada como Ella, en un desgarrador mensaje.
En el plano legal, el estado de Minnesota ha presentado una solicitud de orden de restricción temporal para frenar las operaciones del ICE dentro de sus límites. La decisión de un juez federal, que se conocerá tras una audiencia programada para el próximo lunes, podría representar un alto inmediato a estas redadas. Mientras tanto, Minneapolis, entre ventiscas y pancartas, sigue escribiendo un capítulo más de un profundo conflicto nacional que enfrenta la aplicación de la ley con imperativos humanitarios básicos.
