La llegada sorpresiva de un avión militar norteamericano con una delegación legislativa generó un manto de secretismo y especulaciones sobre sus verdaderos propósitos, en medio de tensiones por la intervención del puerto local y la creciente influencia china en proyectos estratégicos fueguinos.
El arribo inadvertido de un avión de la Fuerza Aérea estadounidense a la ciudad de Ushuaia, ocurrido el pasado domingo al mediodía, sembró un clima de incertidumbre y recelo en la provincia más austral del país. La aeronave, un Boeing C-40C, transportaba a una comitiva de congresistas norteamericanos cuyos motivos oficiales –vinculados a minerales críticos y salud pública– fueron rápidamente puestos en duda.
Fuentes gubernamentales fueguinas afirmaron que la visita se realizó sin invitación previa y sin ningún contacto con las autoridades provinciales, lo que acrecentó las suspicacias. El silencio inicial de la Casa Rosada, seguido de un comunicado ambiguo veinticuatro horas después, no hizo más que alimentar las preguntas sobre el carácter real de esta misión.
La oposición política no tardó en reaccionar. La senadora Cristina López, de Fuerza Patria, presentó un pedido de informes al Poder Ejecutivo nacional exigiendo claridad sobre los objetivos de la delegación y advirtiendo sobre la posibilidad de que se evalúe ceder el control de infraestructuras estratégicas a potencias extranjeras. Esta inquietud se enmarca en el acercamiento político entre el presidente Javier Milei y el expresidente Donald Trump, quien en el pasado ha expresado abiertamente sus ambiciones territoriales sobre Groenlandia por razones de seguridad nacional.
El episodio se inserta en un contexto de alta sensibilidad, marcado por la reciente intervención federal del puerto de Ushuaia –justificada por el gobierno nacional en presuntas irregularidades financieras– y por los crecientes intereses geopolíticos en la zona. Tierra del Fuego no solo alberga el puerto más austral del mundo, considerado la puerta de acceso natural a la Antártida, sino que también posee los únicos pasos bioceánicos del planeta.
La sombra de los intereses estadounidenses en la región no es nueva. En abril de 2024, el presidente Milei se desplazó hasta Ushuaia para recibir a la entonces jefa del Comando Sur de EE.UU., Laura Richardson, en un encuentro cargado de simbolismo castrense que incluyó la promesa de establecer una base conjunta. Su sucesor, Alvin Hosley, repitió la visita el año siguiente.
Detrás de la retórica diplomática sobre cooperación en minerales y salud, subyacen preocupaciones concretas de Washington respecto de dos iniciativas clave que avanzan en la provincia con financiamiento chino: una planta de urea y metanol, que demandaría una inversión cercana a los 800 millones de dólares, y una nueva usina termoeléctrica para modernizar la matriz energética local.
Según pudo reconstruirse, la agenda de los congresistas –encabezados por el republicano alineado con Trump, Morgan Griffith– incluyó un paseo en catamarán por las aguas aledañas al puerto intervenido, lo que les permitió una vista panorámica de la instalación. También solicitaron, sin éxito, una reunión formal con el Centro Austral de Investigaciones Científicas.
De manera reveladora, la delegación visitó el predio donde se proyecta construir la usina termoeléctrica con capitales asiáticos, bajo la excusa oficial de interesarse en temas ambientales y de gestión de residuos.
La llegada de la comitiva ocurre en un momento de máxima tensión entre el gobierno fueguino y la administración nacional, luego de la eliminación de aranceles para la importación de teléfonos celulares –una medida que impacta severamente en la industria local– y de la controvertida intervención del puerto, calificada por el gobernador Gustavo Melella como un “atropello” a la autonomía provincial.
Mientras el avión militar norteamericano continúa su recorrido por el país, las preguntas se multiplican: ¿Qué buscaban realmente los legisladores en el fin del mundo? ¿Se trata de una misión de inteligencia económica o de un movimiento anticipado en el tablero geopolítico antártico? El hermetismo oficial solo ha logrado profundizar el misterio.
