Una Noche de Errores: Racing Se Hunde Frente a Tigre y Queda Último

Una Noche de Errores: Racing Se Hunde Frente a Tigre y Queda Último

En un partido sin brillo individual ni justificación futbolística, la Academia cayó por 3-1 en Victoria debido a una sucesión de desaciertos propios, mientras que el local, pragmático y efectivo, asumió el liderazgo de su zona.

La magia estuvo ausente en Victoria. Ningún instante de genialidad, ni un fogonazo de esos que se recuerdan, llegó para disfrazar o justificar la desoladora realidad de Racing Club. Este lunes por la noche, el equipo de Gustavo Costas ofreció una versión preocupantemente errática, entregándole en bandeja a un Tigre pragmático y concentrado un triunfo por 3 a 1 que lo deja, sorpresivamente, en la cima de la Zona B.

La sensación que prevalece es la de un conjunto que comenzó la temporada con un ritmo muy por detrás de sus competidores. Esta percepción se sostiene tanto en el rendimiento individual de varias de sus figuras, como en un funcionamiento colectivo que se mostró inofensivo en ataque y alarmantemente frágil en las instancias defensivas. Bajo esas condiciones, ni la presencia del arquero Gabriel Arias pudo evitar el descalabro.

Los jugadores recién incorporados, cuyas llegadas generaron un justificado entusiasmo entre la hinchada, aún no logran imprimir su sello. Valentín Carboni, proveniente del Inter, fue sustituido una vez más antes de la hora de juego, en una señal que parece anticipar su salida del equipo inicial. Por su parte, Matko Miljevic, quien había completado los encuentros previos, tuvo una noche deslucida y fue uno de los cuatro futbolistas reemplazados de manera simultánea por Costas durante el segundo tiempo, en una medida que transmitió más un mensaje de enojo que una modificación táctica específica.

Frente a un rival que parecía entorpecerse a sí mismo, Tigre ejecutó su plan con frialdad. Solidez defensiva y una enorme disposición al esfuerzo físico fueron la base para potenciar la movilidad de su dupla ofensiva. David Romero e Ignacio Russo fueron los beneficiarios directos, marcando goles casi idénticos tras sendos errores en la salida de la defensa académica, que terminaron con remates cruzados que superaron a Arias.

Un efímero destello de esperanza llegó para Racing con un potente zurdazo de Gabriel Rojas desde lejos, que estableció el empate momentáneo. Sin embargo, cualquier atisbo de reacción fue inmediatamente apagado por nuevos y graves desaciertos propios. El tercer gol, obra de Juan Fernando “Pity” Quintero, llevó también el sello de un error en la construcción desde el fondo.

El panorama para la Academia es oscuro: sin puntos en la tabla, deberá reaccionar el próximo sábado ante Argentinos Juniors en Avellaneda. Tigre, en cambio, viajará con otra confianza a visitar a River Plate, consolidado como una sorpresa y líder de su grupo. La noche en Victoria dejó en claro que, a veces, el peor enemigo está dentro de la propia cancha.

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