Tras años de ser un pilar del comercio local y la cultura ferial, la “Mega Feria del Offen Plaza” celebró su última edición, víctima de irreconciliables disputas internas en su administración.
Río Grande despide a uno de sus espacios comerciales y sociales más vibrantes. El pasado fin de semana concluyó, de manera definitiva, la actividad de la renombrada Mega Feria del Offen Plaza, un proyecto gestado y sostenido por particulares que operaban de forma independiente en el amplio recinto de la Universidad Tecnológica Nacional.
Durante su trayectoria, este mercado se consolidó como un encuentro fundamental, atrayendo de manera constante a centenares de expositores y congregando a miles de vecinos de la ciudad en cada una de sus convocatorias. Su desaparición deja un profundo vacío en el panorama de emprendimiento local y en la oferta de ocio y compras para la comunidad.
El desenlace de esta iniciativa encuentra su origen en persistentes divergencias al interior del grupo organizador. En los últimos días, un conflicto latente estalló de manera pública debido a profundos desacuerdos en la gestión y distribución de los recursos económicos colectivos. La falta de consenso y la fractura en la confianza mutua alcanzaron un punto irreversible, lo que llevó a una de las facciones principales a tomar la decisión de abandonar completamente la administración de estos eventos.
Este distanciamiento forzó un proceso de disolución del proyecto original. Como consecuencia directa del quiebre, se está gestando una nueva propuesta alternativa, destinada a acoger a aquellos feriantes y organizadores que manifestaron su inconformidad con el manejo precedente. Paralelamente, en un intento por cerrar su gestión de manera formal, la administración saliente procedió a la devolución de los fondos correspondientes a una importante cantidad de expositores.
El resultado final de estas disputas es la suspensión total y con futuro incierto de las actividades de la feria. La noticia ha generado conmoción y pesar entre el ecosistema emprendedor de Río Grande, que pierde así un escenario clave para la exhibición, la venta y la consolidación de numerosos proyectos comerciales. El último domingo, por tanto, no solo marcó el cierre de un evento, sino el fin de una época para la ciudad.
