En un partido que parecía encaminarse a un empate sin goles, la llama del espectáculo estalló en el epílogo con dos tantos en tiempo de descuento, dejando un resultado justo que reflejó las alternativas de un encuentro de ritmo cambiante.
La explosión emotiva se reservó para los instantes finales. Cuando el reloj marcaba los cuarenta y cinco minutos del segundo período, Talleres de Córdoba logró romper la paridad con una precisa cabezada de Martín Río. Sin embargo, la ventaja fue un espejismo de breve duración. Apenas sesenta segundos después, cuando todo indicaba que el triunfo viajaría a Córdoba, Dylan Aquino apareció para emparejar las acciones en favor de Lanús, con un potente disparo de pierna derecha desde la semiperiferia del área. Este vibrante desenlace dejó al Granate con ocho unidades en la Zona A, a dos del líder Vélez, mientras que la T se estanca con cuatro y extiende a tres su racha sin conocer la victoria.
Desde el pitido inicial, el conjunto cordobés sorprendió al cuadro visitante al adueñarse del esférico. La ductilidad de Matías Galarza para dirigir la operación en el centro del campo, con un sólido respaldo de Sforza y Ortegoza, sumado a los constantes aportes ofensivos de Schott y Báez por los costados, le otorgó un claro predominio en la conducción del juego. No obstante, a esta superioridad en la tenencia del balón le faltó claridad y puntería en la zona decisiva, dificultándose la conexión con Ronaldo Martínez. Un único remate cruzado de Depietri, a los cuarto de hora, constituyó la única anotación de peligro real en la libreta de apuntes durante la primera mitad.
Por su parte, Lanús, que había limitado su accionar a observar el desplazamiento del rival, despertó ofensivamente en el tramo final de la primera parte. La clave fue el desplazamiento de Marcelino Moreno, quien abandonó su posición en la medular para acercarse al delantero central, Leandro Castillo. En esa franja del partido, con una posesión más reducida, el equipo de Jorge Almirón generó las ocasiones más nítidas: un lanzamiento de Castillo rozó el poste y el guardameta Herrera se erigió como figura al detener dos oportunidades claras de Moreno y Salvio.
El segundo tiempo vio mermar la influencia de Moreno y, por ende, la potencia ofensiva de Lanús. Galarza recuperó el timón de las acciones y Talleres reinstauró su control, aunque repitiendo el patrón de dominio estéril, sin lograr concretar su aparente ventaja. El encuentro se desenvolvió lejos de las áreas, haciendo presagiar un resultado inmaculado. Pero el fútbol, en su impredecible esencia, volvió a demostrar que los pronósticos son vanos. En la agonía, llegó el gol de Río, sembrando ilusión en el local. En el suspiro final, irrumpió el derechazo de Aquino, devolviendo la igualdad al marcador. Un desenlace dramático que, en definitiva, pintó con justicia el desarrollo de una contienda de alternancias y que deja a ambos equipos con sensaciones encontradas de cara a la continuidad del torneo.
