Trabajadores de múltiples sectores coparon las inmediaciones del Ministerio de Trabajo para expresar su rotundo repudio al proyecto que se debate en el Senado. La convocatoria unificó a sindicatos locales bajo el liderazgo de la CGT y dejó mensajes contundentes sobre el futuro del empleo.
Una multitudinaria jornada de resistencia sindical sacudió la tarde fueguina cuando centenares de obreros y empleados de diversas ramas confluyeron en el corazón de la ciudad para manifestar su más enérgico rechazo a la iniciativa gubernamental que busca modificar la legislación laboral.
La plaza dura frente a la dependencia oficial sita en 9 de Julio al 700 se transformó en el epicentro del descontento local, en perfecta sintonía con las expresiones populares que, de manera simultánea, brotaron en numerosos distritos a lo largo y ancho del territorio nacional. El reloj marcaba las 14:30 cuando el núcleo de la manifestación comenzó a densificarse, tiñendo de reclamos la postal cotidiana de la arteria principal.
La convocatoria, impulsada inicialmente por la central obrera a nivel país, halló inmediato eco en el arco sindical riograndense, que no dudó en plegarse a la medida. El frente gremial local, amalgama de organizaciones históricas y emergentes, hizo propio el objetivo de “repudiar y rechazar la reforma laboral que pretende implementar el gobierno nacional”, según rezaban los volantes distribuidos entre los asistentes.
Entre las voces autorizadas que hicieron uso de la palabra, Claudia Etchpeare, referente de ATSA, ofreció una perspectiva descarnada sobre el contenido de la propuesta oficial. “Esta modificación legal no contiene beneficio alguno para quienes sostienen con su esfuerzo el aparato productivo”, disparó la dirigente, para luego sentenciar que “implica retroceder décadas enteras en materia de conquistas sociales”. Su alocución, seguida con atención por una masa que copaba veredas y calzada, puso énfasis en una preocupación adicional: “Un vasto sector de la clase trabajadora desconoce por completo los alcances de esta reforma; urge entonces un trabajo militante sostenido, codo a codo con los delegados de base y las conducciones directivas”, enfatizó.
El clima reinante, atravesado por la mezcla de bronca contenida y firmeza, evidenció la capilaridad del malestar. Eran visibles los estandartes de sindicatos vinculados al comercio, la sanidad, la industria pesquera y la construcción, entre otros, reflejo de una transversalidad que los oradores no cesaron de destacar.
Al caer la tarde, mientras los últimos grupos se dispersaban pacíficamente bajo la atenta mirada de efectivos policiales que custodiaron el perímetro, quedaba flotando la sensación de que la protesta en Río Grande no constituía un hecho aislado, sino una pieza más dentro del complejo tablero de resistencia que el movimiento obrero ensaya frente a una iniciativa que considera lesiva para sus intereses fundamentales.
La reforma, actualmente en tratamiento en la Cámara de Senadores, promete seguir acaparando la agenda pública y gremial en los próximos días, con nuevas acciones que, según anticiparon fuentes de la organización, no se harán esperar.
