Una trama de acuerdos confidenciales, transferencias millonarias y 75 mil damnificados sacude los cimientos del poder argentino mientras la justicia avanza a paso lento entre sombras y revelaciones explosivas
Cuando el estruendo financiero aún resonaba en los pasillos del mundo cripto y miles de inversores contemplaban atónitos el colapso de sus activos, una figura emergió de las cenizas del desastre para intentar explicar lo inexplicable. Hayden Davis, un joven empresario audaz y controvertido, decidió romper el silencio y enfrentar los micrófonos de los principales divulgadores del ecosistema digital. Lo que nadie esperaba era que sus declaraciones destaparían una caja de Pandora que terminaría salpicando nada menos que al mismísimo mandatario argentino.
Davis, con la seguridad que otorgan los negocios millonarios y los contactos en las altas esferas, reconoció cumplir funciones de asesoramiento para Javier Milei en temáticas vinculadas a blockchain, tecnologías emergentes y el universo de las criptomonedas. Lejos de desligarse del escándalo que envolvía a $LIBRA, el estadounidense manifestó su asombro ante la actitud presidencial de desentenderse del proyecto, al tiempo que soltaba una bomba que hasta hoy hace temblar los cimientos de la investigación: en su poder reposaban 100 millones de dólares pertenecientes a «los argentinos», y aguardaba instrucciones gubernamentales para definir el destino de tamaña fortuna.
El muchacho de mirada penetrante y modales arriesgados había logrado lo que muchos empresarios del sector apenas sueñan: traspasar los filtros del poder y pisar el suelo sagrado de la Casa Rosada en al menos tres oportunidades, sin contar otros encuentros de carácter más reservado. Hoy se sabe que aquellos cónclaves dejaron una huella imborrable en forma de documento confidencial rubricado por ambas partes, un pacto secreto cuyas cláusulas permanecen en las sombras pero cuya existencia quedó demostrada más allá de cualquier especulación.
Las miradas más avezadas del ecosistema financiero comenzaron entonces a escarbar en los movimientos digitales, y lo que encontraron superó cualquier pronóstico. Especialistas en rastreo de activos virtuales identificaron transferencias millonarios ejecutadas en fechas particularmente significativas, giros que el estadounidense envió a billeteras calientes vinculadas a dos operadores de confianza del presidente, individuos que oficiaron de nexo perfecto y llave maestra para que Davis alcanzara el codiciado acceso al corazón del poder ejecutivo.
Voceros cercanos al entorno del empresario proponen mirar con lupa este último aspecto y abandonar la cómoda etiqueta de «estafa» que algunos pretenden imponer al caso. Ciertamente, admiten, alrededor de 40 mil inversores vieron esfumarse sus esperanzas de multiplicar patrimonios. Las auditoras especializadas Arkham y Hanses elevan la cifra a 75 mil damnificados dispersos por el globo, mientras que un selecto grupo de «ganadores» embolsó la nada despreciable suma de 286 millones de dólares. Pero la pregunta que quema los labios de propios y extraños apunta en otra dirección: ¿qué recibió Milei a cambio de prestar su nombre, su imagen y su investidura para impulsar un activo digital?
El entonces mandatario publicó en sus redes sociales el enlace de un contrato que hasta ese instante permanecía en la más absoluta reserva, un documento cuya difusión masiva invitaba a los ciudadanos a adquirir $LIBRA, asociando indefectiblemente la moneda virtual con su figura presidencial y generando así la confianza necesaria para que miles confiaran sus ahorros a la aventura digital. Lo que todavía ningún estrado judicial pudo determinar es el origen de esa información privilegiada en manos de Milei, ni la identidad de quien se la hizo llegar en el momento preciso.
El 14 de febrero de 2025, mientras el mundo celebraba el día del amor, Davis compartía mesa y mantel con los criptobros del círculo íntimo presidencial, Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy, quienes oficiaron de anfitriones y presentadores del «colorado» Davis —como lo apodan sus allegados— en un hotel de lujo emplazado en la ciudad de Dallas. Una investigación del periodista Mariano Vidal publicada en el diario Clarín reconstruye con lujo de detalles aquella escena: los presentes mantenían comunicación directa con Milei en el instante exacto en que su primer tuit veía la luz, a las 19:01, horario argentino. El mensaje, que todavía resuena en la memoria colectiva, proclamaba: «La Argentina liberal crece!!! Este proyecto privado se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos. El mundo quiere invertir en Argentina». Acto seguido, copiaba el acceso al contrato y redirigía a la página de Viva la Libertad Proyect, sellando el destino de miles de ahorristas.
Gran parte del rompecabezas que hoy tienen los investigadores descansa en un expediente judicial que instruye con lentitud el fiscal Eduardo Taiano, quien en algún pasaje de su pesquisa dejó asentada su sospecha sobre la posible existencia de «pagos indirectos a funcionarios públicos». Sin embargo, el expediente parece transitar un sendero de obstáculos burocráticos: no se produjeron aún llamados a indagatoria, los teléfonos celulares incautados permanecen mudos sin que se conozca su contenido, y el debate procesal gira en torno al monto de los embargos sobre bienes y activos financieros de los operadores cercanos a Milei, una discusión que algunos califican de meramente accesoria frente a la magnitud de los hechos bajo pesquisa.
Mucho ruido y nueces, podrían decir los observadores escépticos.
El día que el poder tuiteó y el mercado se desplomó
Más allá de la proverbial actividad tuitera que caracteriza al mandatario argentino, lo que efectivamente sacudió las estructuras del poder aquel 14 de febrero fue la decisión de promocionar una criptomoneda con sello de negocio privado, poniendo en juego su propio nombre y apellido como garantía implícita, aderezando la invitación con el señuelo adicional de que los fondos recaudados servirían para financiar pequeños emprendimientos nacionales. Esta última promesa jamás encontró correlato en los hechos, y para colmo de males, en cuestión de horas Milei borraba el posteo original cuando el valor del token iniciaba su caída libre y las pérdidas comenzaban a acumularse en las pantallas de los ahorristas desesperados.
Su explicación posterior, asegurando que no se encontraba interiorizado acerca de los pormenores del proyecto, no hizo más que profundizar las sospechas sobre los verdaderos alcances de su vinculación con Davis, vínculo que quedó expuesto desde los primeros momentos del escándalo.
El empresario norteamericano arrastraba consigo un historial reciente de participación en lanzamientos de criptomonedas vinculadas a figuras de relevancia internacional, como los tokens que llevaban los nombres del entonces presidente estadounidense Donald Trump y su esposa Melania, activos digitales que ellos mismos reconocían como una suerte de juego especulativo sin mayores pretensiones. La situación con Milei adquirió contornos bien diferentes: el presidente se desligó rápidamente del asunto argumentando que había «promocionado» el token a título estrictamente personal y no en ejercicio de sus funciones, como si fuera posible despojarse de la investidura con la misma facilidad con que uno se quita un abrigo.
Paradójicamente, y mientras se desarrollaba esta danza de acusaciones cruzadas, el Ministerio de Justicia desplegaba sus estructuras para intentar blindar al primer mandatario. A través de la Oficina Anticorrupción se creó una Unidad de Tareas de Investigación que el ministro Mariano Cúneo Libarona puso bajo la órbita de su jefa de gabinete, con el cometido específico de producir un informe que defendiera la actuación presidencial y canalizar la información que requería el fiscal Taiano. El contraste no podía ser más llamativo: mientras el Gobierno evitaba denunciar formalmente a Davis, el empresario tampoco accionaba contra Milei a pesar de responsabilizarlo directamente por el colapso de $LIBRA debido al borrado del posteo y al incumplimiento de otras acciones promocionales pactadas, entre ellas la publicación de un video que nunca vio la luz.
La justicia entre sombras y revelaciones periodísticas
Durante todo este prolongado período, los datos más explosivos no surgieron de los estrados judiciales sino del trabajo minucioso de investigaciones periodísticas independientes, de la Comisión Investigadora constituida en la Cámara de Diputados y del aporte invaluable de especialistas técnicos como el ingeniero Fernando Molina. El material reunido permite aventurar una hipótesis que trasciende la mera figura de la estafa piramidal para adentrarse en terrenos pantanosos: la posible existencia de pagos destinados a funcionarios públicos de diverso nivel, comenzando por el propio Milei y su hermana Karina, a cambio de utilizar sus posiciones institucionales y su estructura de poder para impulsar un negocio de carácter privado.
El fiscal Taiano sobrevuela esta teoría sin terminar de aterrizar en medidas concretas, mientras la jueza María Servini intentó en su momento disponer la inhibición de bienes y cuentas de Novelli, Terrones Godoy, del exasesor de la Comisión Nacional de Valores Sergio Morales —quien habría participado activamente en las negociaciones— y del propio Davis. Sin embargo, la Cámara Federal ordenó transformar esa medida en un embargo de menor entidad, justo cuando los criptobros habían movido medio millón de dólares anticipándose a la decisión judicial que buscaba preservar los activos.
El derrotero judicial dio un giro inesperado cuando la causa pasó repentinamente al juzgado de Marcelo Martínez de Giorgi, magistrado que por entonces tramitaba una denuncia contra Karina Milei por la supuesta gestión de pagos ilegales destinados a su hermano, según relatos recogidos de empresarios del ecosistema cripto. Esta línea investigativa terminó diluyéndose en el maremágnum del expediente principal, cuyo rumbo actual permanece envuelto en una espesa niebla.
El monto fijado por el magistrado para el embargo ascendió a 36 millones de pesos, equivalentes en aquel momento a unos modestos 24 mil dólares, cifra que los camaristas consideraron insuficiente ordenando su elevación sin que hasta la fecha se haya definido un nuevo número. Mientras tanto, ninguno de los imputados enfrenta restricciones para abandonar el país, a pesar de aparecer salpicados en el entramado de transferencias abultadas y de maniobras tan groseras como la que reveló el diario Página/12: la hermana y la madre de Novelli vaciaron su caja de seguridad el primer día hábil posterior al lanzamiento de $LIBRA. Ese cofre de seguridad había sido abierto escasos cinco días después de la última visita documentada de Davis a la Casa Rosada, encuentro que además quedó inmortalizado en una fotografía que el propio presidente exhibió orgulloso en sus redes sociales.
Tampoco se ha difundido hasta el momento el análisis forense de los mensajes contenidos en los teléfonos secuestrados a los operadores y a Morales, ni los entrecruzamientos con las líneas de Milei —que superan la decena— y su hermana, una pieza clave para determinar el grado de conocimiento y participación que tuvieron las máximas autoridades en la gestación y desarrollo del proyecto.
Documentos secretos, giros millonarios y coincidencias inquietantes
«El miércoles 12 de febrero, apenas 48 horas antes del lanzamiento de $LIBRA, los estafadores se sentaban en la primera fila de la NBA. En el Estadio de los Dallas Mavericks, ocupando los asientos más costosos al lado del banco de suplentes, las cámaras que transmitían el partido contra los Warriors captaron a los lobistas y pseudoempresarios cripto Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy. No estaban solos. Compartían palco con la familia de Hayden Davis: su hermano Gideon y su padre ‘el Dr. Tom'», relata un extenso posteo del diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro, quien presidió la comisión investigadora de la cámara baja. La reconstrucción se apoya en una serie de notas publicadas en Clarín que reconstruyen minuciosamente aquellos días decisivos. «Novelli y Terrones Godoy no realizaban un viaje turístico; habían facilitado durante todo el año anterior el acercamiento progresivo entre Davis y Milei, y apenas 13 días antes de aquella reunión en Casa Rosada donde rubricaron el acuerdo confidencial de asesoramiento».
El periodista Mariano Vidal aportó varias piezas fundamentales al rompecabezas. Una de ellas reconstruye la escena del propio 14 de febrero: los contactos permanentes de Novelli y Terrones Godoy con Milei desde una mesa repleta de interesados en el inminente lanzamiento de $LIBRA, muchos de ellos jóvenes entusiastas del ecosistema digital, con Davis ocupando un lugar preponderante. La comunicación se interrumpió abruptamente, según el relato, después de que Milei eliminara su posteo y comenzara el derrumbe del token.
Quizás el hallazgo más significativo de Vidal fue la existencia de un acuerdo formal, con detalles pormenorizados, suscripto por el Presidente y Davis, redactado en un castellano que el empresario maneja con dificultad y en primera persona del singular. El documento establecía que el estadounidense trabajaría ad honorem para asesorar en la tokenización de procesos, blockchain e inteligencia artificial. Llevaba fecha del 29 de enero de 2025, y al día siguiente Milei publicaba la celebrada fotografía del encuentro en la Casa Rosada sin brindar mayores explicaciones sobre los temas tratados.
La investigación de Hugo Alconada Mon en el diario La Nación destapó un contrato anterior, de idéntico tenor, firmado el 20 de noviembre, fecha en que Davis también había pisado suelo argentino y visitado la sede gubernamental acompañado por Novelli y Terrones Godoy. Este primer acuerdo incorporaba detalles adicionales sobre las etapas a seguir: una fase de prueba, otra de implementación técnica y finalmente el lanzamiento de una moneda digital. En aquella oportunidad, el representante argentino que figuraba en el documento era Sergio Morales, en su carácter de asesor de la CNV. Un borrador que trascendió precisaba los pagos que debería realizar la empresa de Davis, Kelsier Group: un desembolso inicial de 300 mil dólares seguido de seis pagos adicionales de 250 mil cada uno, con posibilidad de renovación según el éxito alcanzado.
Como antecedente necesario cabe mencionar la celebración del Tech Forum, evento organizado por Novelli y Terrones Godoy que contó con Milei como orador principal y donde empresarios del sector tecnológico pudieron codearse con el mandatario. Algunos de ellos relataron posteriormente que se les solicitaban sumas de dinero para acceder a esos encuentros privilegiados. Chats de Davis filtrados parcialmente lo mostraban afirmando que entregaba dinero a la hermana del Presidente para garantizar que éste hiciera lo que él necesitaba. En aquel evento hizo su aparición otro personaje salpicado por la investigación, un empresario de Singapur conocido como Julian Peh aunque su identidad real resultó ser otra, pese a que con ese nombre falso lo registraron en las agendas de la Casa Rosada.
El rastro del dinero: transferencias sincronizadas y billeteras fantasma
La clave de bóveda del caso, y su relación directa con la hipótesis sobre pagos a funcionarios públicos, reside en los abultados movimientos entre billeteras virtuales registrados en fechas milimétricamente coincidentes con las reuniones de Davis y con acontecimientos posteriores de alta relevancia institucional. Los hallazgos fueron posibles gracias al rastreo obsesivo del ingeniero Fernando Molina, miembro de la Comisión Libra, en colaboración con dos áreas especializadas de la Procuración dedicadas al recupero de activos y con el trabajo del querellante Martín Romeo.
El 30 de enero, dos direcciones digitales vinculadas a Davis, identificadas como HDS2 y HDS3, transfirieron 507 mil USDC —la versión cripto del dólar estadounidense— a una billetera perteneciente a Orlando Rodolfo Mellino, un jubilado argentino de 75 años que cumple funciones de intermediario en la trama. En un lapso de apenas tres horas, Mellino redirigió esos fondos hacia otra wallet denominada CPE22, identificada como una presunta cueva cripto dedicada a operaciones no declaradas.
La Secretaría para la Investigación Financiera y la Dirección General de Recupero de Activos, ambos organismos dependientes del Ministerio Público Fiscal, detectaron que Davis fondeó la dirección CPE1 en Ethereum perteneciente a Novelli y Terrones Godoy. Esta billetera recibió tres acreditaciones en fechas de alto valor probatorio: después del primer acuerdo, antes y después del segundo. El 3 de diciembre de 2024 ingresaban 180 mil USDT, el 17 de enero otros 35 mil, y el 4 de febrero la cifra más abultada: 695 mil 990 USDT, sumando un total de 910 mil 990 dólares cripto. El informe de las áreas técnicas destacaba un dato adicional de relevancia: «ese mismo día 4 de febrero, Novelli abrió dos cajas de seguridad en una sucursal del Banco de Galicia, cuyo contenido fue retirado el 17 de febrero de 2025, primer día hábil posterior al lanzamiento de $LIBRA».
Nuevamente aparecía la figura de un intermediario, en esta ocasión el colombiano Camilo Rodríguez Blanco, residente en Argentina y dedicado a finanzas cripto. Rodríguez recibía fondos de Davis y oficiaba de nexo recurrente con los operadores del círculo íntimo presidencial. El dictamen del Ministerio Público señala no solamente la posible existencia de pagos a funcionarios, sino también la presunta conversión de esos fondos a dinero en efectivo con el objeto de dificultar su rastreo posterior.
El jubilado Mellino llegó a recibir 5,8 millones de USDT procedentes de la billetera CPE22, que a su vez mantenía transacciones con Rodríguez y también con Pía Novelli, hermana de Mauricio y una de las protagonistas del vaciamiento de la caja de seguridad. Los hermanos Novelli, según surge de la investigación, se reunieron con Karina Milei el 29 de enero, exactamente un día antes de que Davis mantuviera su propio encuentro con la hermana del Presidente.
En términos globales, siempre según el mismo informe técnico, Davis canalizó transferencias hacia sus intermediarios por un monto superior a los 5,7 millones de USDT durante el período comprendido entre el 30 de enero y el 21 de febrero de 2025.
La Comisión investigadora identificó además otra billetera perteneciente a Matías Mudry, responsable de la Fundación Bitcoin, que registra un importante flujo de dólares cripto con wallets de Novelli y Morales entre noviembre de 2024 y mediados de enero de 2025.
«Resulta imperioso ahondar la pesquisa sobre la red de intermediarios. Mellino se presentó espontáneamente y consignó un domicilio que en realidad corresponde a una plaza pública ubicada en Tigre. Debió haberse ordenado su detención preventiva. Resulta clave profundizar en el destino final de los fondos y los mecanismos utilizados para su ocultamiento», sostuvo Nicolás Rechanik, abogado patrocinante de una de las querellas constituidas en la causa.
En sintonía, su colega Nicolás Oszut, representante legal de Romeo, enfatizó: «Existen elementos probatorios más que suficientes para disponer la citación a indagatoria de todos los imputados, sin exclusiones, alcanzando también al primer mandatario. Continuaremos trabajando incansablemente para que esa instancia procesal se concrete cuanto antes».
El Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) junto al Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (CIPCE), actuando como amicus curiae en el expediente $LIBRA, presentaron cuatro solicitudes formales de acceso a la información pública dirigidas a la Secretaría General de la Presidencia, la Secretaría Legal y Técnica, la Procuración del Tesoro de la Nación y la Oficina Anticorrupción. El objeto de los requerimientos es determinar si intervinieron las áreas estatales obligadas por ley frente a convenios de esta naturaleza rubricados por el presidente, y en caso negativo, esclarecer las razones de su omisión.
Mientras la justicia argentina avanza con paso de tortuga entre laberintos burocráticos y disputas competenciales, los damnificados continúan esperando respuestas, los intermediarios disfrutan de su libertad ambulatoria y los verdaderos dueños de los 100 millones de dólares reclamados por Davis permanecen en el más absoluto anonimato. El escándalo $LIBRA, lejos de extinguirse con el paso de los meses, amenaza con convertirse en la herida abierta que termine definiendo el legado de una administración signada por la contradicción entre el discurso anticasta y las prácticas de un poder que juega con las reglas del mercado digital como si se tratara de un casino global sin fronteras ni controles.
