Un vecino asesinó a balazos a un perro y dejó gravemente herido a otro

Un vecino asesinó a balazos a un perro y dejó gravemente herido a otro

El violento episodio se registró en la calle Martín Fierro, cuando un hombre identificado como Pascual Giannini efectuó disparos contra dos canes que se encontraban en el patio de su propietaria. Uno de los animales murió en el acto, mientras que el segundo lucha por su vida. La denunciante, Gabriela, aseguró que las mascotas cumplían funciones de acompañamiento terapéutico para niños con autismo y adelantó que impulsará una causa penal contra el agresor.

Un clima de conmoción y repudio sacude al barrio José Hernández de Río Grande tras conocerse un hecho de extrema violencia que tuvo como protagonistas a un vecino y a dos perros, quienes fueron atacados a tiros en el interior de su propia vivienda. El insólito suceso, que derivó en la muerte de uno de los animales y en heridas de gravedad para el otro, reavivó el debate sobre la tenencia de armas y la convivencia en zonas residenciales.

Todo ocurrió pasadas las 20 horas del jueves, cuando una llamada desesperada alertó a la policía sobre detonaciones en la vivienda situada en Martín Fierro al 1100. Al arribar al lugar, los efectivos se encontraron con una escena desgarradora: en un terreno baldío cercano yacía sin vida a uno de los canes, mientras que el otro permanecía malherido, con una herida de bala que comprometía su estado de salud.

La propietaria de los animales, identificada como Gabriela, relató los pormenores de aquella jornada fatídica. En ese instante se encontraba cumpliendo con sus obligaciones laborales fuera del hogar, y fue una vecina quien le comunicó lo que ocurría. Al regresar, la realidad superó cualquier previsión: «Mis perros siempre estaban dentro del patio, jamás salían. No entiendo cómo pudo pasar algo así», expresó entre lágrimas, visiblemente afectada por la pérdida.

Según la denuncia de Gabriela, el responsable de los disparos sería su propio vecino, Pascual Giannini, un hombre de 40 años. Momentos después del ataque, personal policial logró interceptar un vehículo marca Geely en el cruce de las calles Río Olivia y Areguati, dentro del cual se desplazaba Giannini junto a otros tres individuos mayores de edad. La rápida intervención de la justicia permitió que el Juzgado de Instrucción N° 3 ordenara de inmediato un allanamiento en el domicilio del sospechoso, ubicado en Martín Fierro al 1140.

Durante la inspección, tanto en la vivienda como en el rodado secuestrado, los investigadores encontraron diversos elementos de interés que podrían resultar clave para esclarecer la mecánica de los hechos. Asimismo, se procedió a notificar a los ocupantes del rodado sobre sus derechos y garantías procesales en el marco de la causa que ya se instruye por el ataque.

Lo que añade una capa de desazón a esta historia es la función que cumplían los perros en el entorno de Gabriela. Lejos de ser simples mascotas, ambos animales estaban adiestrados para desempeñarse como acompañantes terapéuticos de niños con trastornos del espectro autista. Su carácter dócil y su vínculo con la comunidad eran ampliamente conocidos en el barrio, lo que torna aún más incomprensible la reacción violenta del agresor.

«Estos perros nunca generaron conflicto, al contrario. Eran parte de la familia y ayudaban a chicos que los necesitaban. No puedo entender cómo alguien puede sacar un arma y dispararles así, sin mediar palabra», lamentó Gabriela, quien además reveló que previo al ataque existieron roces con uno de los hijos de Giannini. Al parecer, el joven habría estado molestando a los animales con una gomera, lo que podría haber escalado la tensión hasta el desenlace fatal.

El estupor también cundió entre los vecinos del sector, quienes manifestaron su preocupación por la presencia y uso de un arma de fuego en un área densamente poblada. La posibilidad de que las balas perdidas pudieran haber alcanzado a una persona, especialmente a un niño, encendió las alarmas en la comunidad. En ese sentido, Gabriela, quien tiene una hija de cuatro años, reflexionó: «Esto pudo haber terminado mucho peor. Si el disparo se desvía un poco, hoy no estaría contando esta historia, sino llorando a mi hija».

Decidida a obtener justicia, la denunciante anticipó que no dejará el caso en el olvido y que recurrirá a la vía penal para que Giannini enfrente las consecuencias de sus actos. «No se trata solo de mis perros, aunque para mí lo sean todo. Se trata del precedente que esto sienta. No podemos permitir que alguien resuelva sus diferencias a los tiros, menos aún cuando hay niños y familias enteras que pueden salir lastimadas», sentenció con firmeza.

Mientras tanto, el segundo perro herido permanece bajo observación veterinaria, luchando por sobrevivir a las graves lesiones ocasionadas por el proyectil. La causa judicial avanza y se espera que en las próximas horas se definan nuevas medidas en torno al agresor, quien permanece imputado en el marco de la investigación. El barrio José Hernández, en tanto, intenta reponerse del shock y clama por una respuesta ejemplar que ayude a restaurar la paz en una comunidad herida por la violencia injustificada.

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