Un temblor de magnitud 4.9 en la escala de Richter generó inquietud entre residentes y visitantes, aunque las autoridades descartaron riesgos y daños materiales
La mañana de este jueves transcurría con normalidad en la perla atlántica cuando, pasadas las ocho, la tierra comenzó a moverse. Un fenómeno natural poco frecuente en esta región turística provocó sorpresa y cierto nerviosismo entre quienes se encontraban despiertos a esa hora. El episodio, registrado exactamente a las 8:15, despertó consultas inmediatas en las redes sociales y una rápida movilización de los organismos especializados.
De acuerdo al relevamiento actualizado proporcionado por el Servicio Geológico Minero Argentino, el movimiento telúrico alcanzó una magnitud de 4.9 grados, con un hipocentro localizado a tan solo nueve kilómetros de profundidad. Esta escasa distancia respecto de la superficie explica la perceptibilidad del fenómeno en diversas zonas de la región costera.
Los especialistas del organismo determinaron que el foco del disturbio sísmico se situó a 151 kilómetros al sur de Mar del Plata. Asimismo, las mediciones precisaron que el evento se localizó a 160 kilómetros al sudeste de Necochea y a 282 kilómetros con similar orientación respecto de la ciudad de Tandil, tres puntos geográficos que sirvieron como referencia para establecer la ubicación exacta del episodio.
El Instituto Nacional de Prevención Sísmica salió rápidamente a llevar tranquilidad a la población tras evaluar las características del movimiento. Pese a que la magnitud podría sugerir una situación de mayor complejidad, los expertos categorizaron la intensidad como débil dentro de la escala de percepción, lo que explica la ausencia de consecuencias graves.
En su caracterización del suceso, los técnicos describieron que la manifestación del fenómeno resultó perceptible preferentemente en espacios cerrados, donde algunos ciudadanos pudieron experimentar una sensación similar al paso de vehículos de gran porte. Los elementos colgantes experimentaron oscilaciones leves, mientras que quienes se encontraban en movimiento o en exteriores difícilmente pudieron advertir la presencia del temblor.
Resulta llamativo que, a pesar de tratarse de un evento de estas características, desde el SEGEMAR le asignaron la categoría de color rojo en sus sistemas de monitoreo. Esta denominación no implica peligrosidad para la población, sino que responde a protocolos internos de la institución, indicando que el informe debe ser sometido a revisión por parte de un sismólogo para confirmar los parámetros registrados inicialmente por los instrumentos.
Las autoridades provinciales y municipales confirmaron que, tras los correspondientes relevamientos en distintos puntos de la ciudad y localidades cercanas, no se produjeron lesionados ni se identificaron estructuras edilicias que hayan sufrido daños como consecuencia del fenómeno. Esta situación contribuyó a restablecer rápidamente la calma entre los marplatenses.
El geólogo Federico Isla, reconocido especialista en ciencias de la tierra, dialogó con el medio 0223 para despejar dudas e inquietudes entre la población. El investigador explicó que, si bien es esperable que se registre un incremento en la altura del oleaje durante las próximas horas como consecuencia de la energía liberada, no existen motivos para alarmarse respecto de posibles amenazas de mayor envergadura. «No hay alerta de tsunami», enfatizó categóricamente el científico para disipar cualquier especulación que pudiera circular entre los habitantes y turistas que disfrutan de la temporada estival.
Los movimientos sísmicos en esta zona de la costa atlántica argentina, aunque infrecuentes, no resultan imposibles desde el punto de vista geológico. La actividad registrada esta jornada pasará a engrosar las estadísticas de fenómenos naturales percibidos en la región, dejando en evidencia la importancia de mantener actualizados los sistemas de monitoreo y los protocolos de comunicación para situaciones de estas características.
