El Tesoro Azul: La Milla 201, un Imán para la Flota Extranjera ante el Boom del Calamar Argentino

El Tesoro Azul: La Milla 201, un Imán para la Flota Extranjera ante el Boom del Calamar Argentino

En un contexto de excepcionales capturas de calamar dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina, que prometen una temporada histórica para la flota nacional, la Armada refuerza la vigilancia sobre el límite del Mar Argentino. Mientras los precios internacionales impulsan exportaciones millonarias, cientos de buques de pabellón chino se agolpan en el borde exterior, en una silenciosa disputa por un recurso migratorio que no entiende de fronteras.

El mar que baña la plataforma continental argentina se ha convertido en el escenario de una intensa actividad pesquera. Los auspiciosos resultados obtenidos durante la campaña de calamar de 2025, sumados a un arranque igualmente prometedor de la temporada actual, han delineado un panorama de abundancia para la especie. Este fenómeno, que se traduce en óptimos volúmenes de captura para la flota potera de bandera nacional que faena dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), no ha pasado inadvertido para los cerca de medio millar de embarcaciones de pabellón extranjero, predominantemente chino, que operan en el filo mismo de la jurisdicción nacional, en la conocida «Milla 201».

Ante esta abrumadora presencia, la Armada Argentina, bajo la órbita del Comando Conjunto Marítimo, ha puesto en marcha un operativo de disuasión y control. Un patrullero oceánico zarpó el pasado 3 de febrero con la misión de patrullar, supervisar y resguardar la soberanía sobre los recursos de la ZEEA. A esta labor se ha integrado una aeronave P-3 Orion, que con vuelos rasantes sobre el océano realiza un meticuloso seguimiento de las maniobras de la llamada «flota extranjera de aguas distantes», cuyos movimientos son observados con lupa desde tierra.

El optimismo es la moneda corriente en el sector. Así lo manifestó Darío Sócrate, titular de la Cámara de Armadores Poteros Argentinos (CAPA), que nuclea a una flota conjunta de poco más de 80 buques. En declaraciones a Infobae, Sócrate reveló que ya se han superado las 50.000 toneladas de captura. Si bien el arranque con el ‘Stock Sub-Patagónico’ fue algo esquivo, la marea cambió radicalmente con la aparición del ‘Stock Desovante de Verano’ en aguas menos australes. Las perspectivas son tan alentadoras que incluso se vislumbra un repunte en la pesca del calamar subpatagónico. «Ojalá la temporada se mantenga en estos niveles hasta marzo o abril», expresó con esperanza el directivo, reflejando el anhelo de todo un sector.

Divisas, Mercados y un Recurso Estratégico

La combinación de una cotización internacional favorable y la abundancia del recurso permitió que, a lo largo de 2025, la Argentina exportara cerca de 200.000 toneladas de calamar. Este molusco, codiciado especialmente por la flota asiática, se transformó en una verdadera fuente de divisas, aportando alrededor de 550 millones de dólares a las arcas nacionales. Esta cifra representa más de una cuarta parte del total de los cerca de 2.000 millones de dólares que genera la industria pesquera en su conjunto, un respiro en un año que estuvo marcado por tensiones que incluso llegaron a amenazar la zafra del langostino, el producto estrella en materia de exportaciones.

En paralelo al despliegue naval, la vigilancia electrónica y el monitoreo constante son las herramientas clave para garantizar el cumplimiento de las normas. El Prefecto Néstor Kiferling, director de Tráfico Marítimo Fluvial y Lacustre de la Prefectura Naval Argentina (PNA), brindó un panorama detallado de la situación en la zona adyacente. Según sus palabras, el comportamiento de la flota extranjera se enmarca dentro de la «normalidad» y no difiere del observado en 2024. Incluso señaló una leve merma en el número de embarcaciones en lo que va de febrero, en el ecuador de la campaña. «Estamos reforzando la vigilancia electrónica, tal como se hace sistemáticamente entre noviembre y junio, cuando la presencia de flota de aguas distantes se intensifica», aclaró el funcionario.

Kiferling destacó que, hasta el momento, los buques poteros extranjeros mantienen un respeto por la línea limítrofe, operando a más de una milla de distancia. «No percibimos un riesgo inminente de ingreso, aunque la amenaza es una constante latente», advirtió. Sin embargo, la situación es diferente con otra modalidad de pesca. «Hemos detectado incursiones esporádicas de buques arrastreros, ante lo cual hemos activado los protocolos con la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura para regularizar su situación mediante el sistema guardacostas. Este nuevo procedimiento de notificaciones, que impulsamos desde la Prefectura, significa un cambio de paradigma a nivel internacional», explicó.

El Movimiento Hacia Malvinas y la Sombra de la Flota China

Un fenómeno particular ha llamado la atención de las autoridades en los últimos días: un notable corrimiento de una parte importante de la flota extranjera hacia las aguas cercanas a las Islas Malvinas, que recientemente dieron inicio a su propia temporada de pesca. «De los 450 a 460 buques operando en la zona, aproximadamente 125 se han desplazado hacia Malvinas. Es un movimiento que nos resulta llamativo en esta campaña, aunque el nivel de captura dentro de la ZEEA y por parte de la flota extranjera se mantiene estable», detalló Kiferling, añadiendo que este año la llegada de la flota de aguas distantes se produjo con un ligero retraso.

El dominio de la flota china en estas aguas internacionales es apabullante. Un análisis de los movimientos registrados en el último año revela que, de 776 buques de pesca de aguas distantes identificados, 418 enarbolan la bandera de la República Popular China. A estos se suman una veintena de embarcaciones con pabellón de Vanuatu, que, según los expertos, pertenecerían o serían operadas en su mayoría por empresas de origen chino.

El conflicto de fondo no es solo de soberanía, sino biológico. El calamar es una especie de vida corta y hábitos migratorios. Por lo tanto, la captura masiva que se realiza en el borde exterior de la ZEEA impacta directamente en la biomasa disponible dentro del Mar Argentino. Datos históricos proporcionados por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) son elocuentes: entre 2013 y 2023, la flota extranjera extrajo más de 1,7 millones de toneladas de calamar en la «Milla 201», superando ampliamente las 1,3 millones de toneladas capturadas por la flota nacional dentro de la ZEEA. Años como 2015 fueron particularmente críticos, con 392.000 toneladas capturadas por los extranjeros frente a apenas 117.000 de los argentinos. En 2021, la brecha se mantuvo: 220.000 contra 114.000 toneladas.

«Encuentros» en Alta Mar: La Logística de la Pesca Ilegal

Más allá de las cifras de captura, el seguimiento satelital ha permitido identificar un entramado de operaciones logísticas en pleno océano. Se han registrado 674 «posibles encuentros» entre embarcaciones, un término que alude a maniobras de proximidad para el trasbordo de combustible o el intercambio de capturas en alta mar. La Prefectura clasifica a muchas de estas unidades como «buques de interés», debido a sus antecedentes o patrones de navegación vinculados a la Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR).

Estos encuentros se analizan meticulosamente para estimar los volúmenes de pesca transbordada, ocultando así su origen y destino final. Las coordenadas de estas maniobras delatan una y otra vez el protagonismo chino. La zona del «agujero azul», entre los paralelos 43 y 47, es el punto caliente. Allí, la confluencia de la cálida corriente de Brasil con la fría de Malvinas genera un ecosistema único que concentra al calamar, y su escasa profundidad facilita la captura. Los nombres de los buques que protagonizan estos apareamientos en la Milla 201 son una constante en los informes de inteligencia marítima: el Dong Fang 102 con el Fu Yang 2, el Bao Feng junto al Hai Gong You 606, o el Ning Feng Leng 16 y el Haishun 1, son solo algunos de los actores en este ajedrez que se juega en el límite de las 200 millas, donde la tentación de un recurso valuado en millones de dólares pone a prueba, día a día, la capacidad de control del Estado argentino.

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