En una reunión clave celebrada en la sede de Apsee, el Frente de Sindicatos Unidos delineó las acciones a seguir para esta semana, en un contexto de efervescencia política por el inminente tratamiento de la iniciativa oficial en la Cámara Alta. La movilización al Congreso el próximo viernes aparece como el eje central de la protesta, aunque cada organización resolverá internamente si acompaña la medida con un cese de tareas.
En el núcleo del edificio que alberga a la Asociación de Personal Superior de Empresas de Energía, el clima es de deliberación intensa. Los representantes de las distintas entidades que componen el Frente de Sindicatos Unidos (Fresu) buscan consensuar una postura común frente a uno de los proyectos más controvertidos del oficialismo: la reforma del mercado laboral. Mientras los legisladores se preparan para darle dictamen en el recinto, las centrales obreras ajustan los detalles de su resistencia.
La determinación predominante entre los presentes es replicar la presión callejera. La convocatoria apunta a rodear el Palacio Legislativo el mismo viernes, en una demostración de poderío sindical. Sin embargo, la magnitud de la medida de fuerza quedará sujeta a la decisión particular de cada agrupación. Fuentes cercanas a las deliberaciones confirmaron que no se aplicará un cese de actividades generalizado, aunque sí se otorgará libertad de acción para que cada colectivo resuelva si se pliega con un quite de colaboración. En ese sentido, sectores como el de los aceiteros ya anticiparon que detendrán sus labores para facilitar la concurrencia de sus afiliados a la marcha.
Dentro del cónclave, las posturas reflejan la diversidad del arco sindical. Mientras algunos impulsores de una estrategia más dura pugnaban por un cese nacional de 36 horas, la realidad indica que esta modalidad será adoptada únicamente por aquellos gremios que ya la tenían prevista en sus planes de acción. Ejemplo de ello es lo manifestado por Francisca Staiti, referente de Conadu Histórica, quien explicó que en su federación ya se había resuelto con antelación un esquema de protesta de similar duración, combinando 12 horas de movilización con una jornada completa de paralización total.
La génesis del Fresu se remonta a encuentros sostenidos durante enero en la histórica sede de la UOM. El descontento con la actitud del triunvirato que conduce la CGT, al que acusan de pasividad frente al avance de la reforma, actuó como catalizador para la conformación de este espacio que aglutina a sindicatos de la central madre junto a las dos CTA. El debate de fondo ahora no solo reside en la agenda inmediata, sino en la estrategia a futuro: una vez que la norma obtenga media sanción, el interrogante es si se debe persistir en la ocupación del espacio público o si el conflicto debe virar exclusivamente hacia los estrados judiciales.
Las voces más combativas dentro del frente se inclinan por no resignar ningún campo de batalla. Daniel Yofra, dirigente de Aceiteros, fue categórico al ingresar al encuentro al señalar que la huelga, la presencia en las calles y la impugnación ante la Justicia deben coexistir como herramientas simultáneas. Para el sindicalista, un paro de envergadura nacional solo sería factible si la conducción cegetista en pleno, con todos sus referentes del interior, asume ese compromiso. De lo contrario, vaticinó que la medida no prosperará si la decisión queda acotada a un puñado de dirigentes. En esa misma línea, Staiti lamentó la ausencia de un liderazgo contundente por parte de la CGT y advirtió que el juicio de la historia será implacable con quienes no estuvieron a la altura de las circunstancias.
Paralelamente a la planificación de la marcha al Congreso, el Fresu ya tiene una cita ineludible en la agenda de este martes. A las 11:30, la mira estará puesta en Tribunales, donde se convocó a una concentración en respaldo a los trabajadores del Poder Judicial, liderados por Julio Piumato. Este sector se encuentra particularmente movilizado debido a la eliminación del fuero laboral, uno de los puntos más candentes de la reforma. Se espera que hasta allí se acerquen los miembros del triunvirato de la CGT —Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo—, en un gesto que el fresco movimiento opositor interpretará como una señal de apoyo o, tal vez, como una muestra tardía de involucramiento.
En el cierre de las deliberaciones en Apsee, las máximas de los oradores buscaron sintetizar el espíritu de la convocatoria. Staiti subrayó el compromiso de los allí reunidos en la defensa de las conquistas históricas de los asalariados. Yofra, por su parte, amplió el arco de la convocatoria al señalar que el frente, integrado por más de 120 organizaciones, se abre a todos los trabajadores que se sientan interpelados por la defensa de sus derechos, incluso aquellos que en las urnas depositaron su confianza en el actual gobierno y hoy, según su mirada, padecen las consecuencias de un sistema que los termina defraudando.
