En un foro de negocios en Mendoza, el ministro de Economía respondió a los cuestionamientos de la Unión Industrial Argentina. Rechazó la protección de ciertos sectores por considerarla «inmoral» y convocó a los ahorristas a depositar sus dólares en los bancos.
En un contexto de tirantez con el sector fabril, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió este jueves a respaldar con firmeza la hoja de ruta económica que implementa la gestión de Javier Milei. Durante su exposición en el 7º Foro de Inversiones & Negocios, organizado en la capital mendocina por el gobierno provincial y el Consejo Empresario local, el funcionario buscó despejar las dudas sobre la relación del Poder Ejecutivo con los hombres de negocios, asegurando que el plan en marcha representa «un modelo de capitalismo de mercado, de la gente, no antiempresario».
Las declaraciones del titular del Palacio de Hacienda llegaron como una respuesta directa a los reclamos de la Unión Industrial Argentina (UIA) y a las críticas formuladas por su presidente, Martín Rappallini, quien había expresado su preocupación por el impacto de la apertura comercial en el entramado productivo nacional. Lejos de amilanarse, Caputo redobló la apuesta y defendió la estrategia de liberar las importaciones, argumentando que el éxito económico debe construirse sobre la base de la competitividad genuina. «Es con los empresarios que se ganan su mercado, como tiene que ser», sentenció, marcando un claro límite entre el apoyo estatal y la búsqueda de rentas.
En un tramo particularmente enérgico de su alocución, el ministro calificó de «inmoral» el esquema de protección a ultranza que, según su visión, imperó en décadas anteriores. Para graficar su postura, puso ejemplos concretos que afectan directamente al bolsillo de los ciudadanos. «Forzar a que la gente tenga que pagar un neumático cuatro veces lo que vale o una prenda de vestir tres, cinco u ocho veces lo que vale es inmoral, injusto y agresivo», disparó. En esa línea, desvinculó estas prácticas de una auténtica política de desarrollo industrial, calificándolas de «ineficientes y regresivas», dado que quien más sufre las consecuencias de la falta de competencia es, indefectiblemente, el eslabón más vulnerable de la sociedad.
A pesar del ruido con los industriales y las dificultades que aún enfrentan amplios sectores de la población, el jefe de la cartera económica se mostró optimista respecto del futuro cercano. «No hay razón para ser pesimista, tenemos todas las razones para ser optimistas: Gobierno, empresarios y la gente. Estamos todos juntos en esto, la velocidad a la que salimos es importante», manifestó, en un intento por alinear las expectativas y transmitir confianza en la recuperación.
Caputo aprovechó también la tribuna para insistir en un mensaje que ya había sido difundido por el Banco Nación, instando a los pequeños ahorristas a movilizar los fondos que permanecen fuera del sistema financiero formal. Con un tono directo, les advirtió sobre el costo de oportunidad de mantener los billetes «bajo el colchón». «Ustedes están perdiendo plata, tienen los dólares en sus casas, pero el que más pierde es el país», señaló, subrayando que la reactivación económica se vería impulsada si esos recursos ociosos volvieran a circular.
Para mitigar los recelos históricos, el funcionario puso especial énfasis en las garantías que ofrece el Estado a través de la denominada Ley de Inocencia Fiscal. Según detalló, este instrumento jurídico «blinda absolutamente» a quienes decidan sincerar sus tenencias y depositarlas en entidades bancarias o en Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC). «Lo único que tiene que hacer es adherirse al Régimen de Ganancias Simplificado», explicó, añadiendo que se incluyó a las ALyC en el régimen ante la persistencia de algunas entidades bancarias en tomarse «atribuciones que no les pedimos por ley». La iniciativa busca, en definitiva, revertir una «desconfianza que Argentina viene generando desde hace décadas», la cual, admitió, «joroba y mucho a la hora de recuperar la economía».
