En una decisión histórica, la asamblea transfeminista resolvió convocar a paro y movilización para el lunes 9, en lugar del tradicional 8 de marzo. La medida busca potenciar el impacto de la protesta en un día laborable y profundizar la confrontación con las políticas gubernamentales. Sin embargo, el cambio generó polémica en las redes sociales.
Una multitudinaria asamblea transfeminista celebrada este martes por la noche definió los lineamientos centrales de la convocatoria por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en un clima de intenso debate y participación. Representantes de agrupaciones feministas, organizaciones sociales, sindicatos y dirigentes de diversos espacios políticos colmaron el recinto donde se gestó una resolución que marca un hito en la historia de las luchas feministas en el país: la marcha principal se realizará el lunes 9 de marzo, apartándose por primera vez en diez años de la fecha emblemática.
La cita oficial quedó establecida para las 16 horas en las inmediaciones del Congreso Nacional, desde donde partirá la columna rumbo a Plaza de Mayo. La determinación, sin embargo, encendió un intenso debate en el ámbito digital, donde numerosas voces cuestionaron la modificación del cronograma tradicional.
Para comprender los fundamentos de esta decisión, esta cronista dialogó con Luci Cavallero, docente universitaria y militante de Ni Una Menos, quien participó activamente en las deliberaciones. La socióloga explicó que la resolución surgió tras un proceso participativo que incluyó cuatro encuentros previos y abiertos, donde confluyeron representaciones de diversos sectores sociales, feministas, gremiales y políticos durante los últimos diez años.
«Se determinó trasladar la fecha del 8 al 9 de marzo porque esta será una movilización con paralización de actividades», subrayó Cavallero. Y añadió: «En la asamblea evaluamos que realizar la protesta en una jornada laboral potencia la visibilización del reclamo y plantea una confrontación más explícita con las medidas gubernamentales».
La militante destacó que esta modificación no responde únicamente a una decisión local, sino que se inscribe en una coordinación más amplia: «La resolución se adoptó en múltiples asambleas a lo largo del país e inclusive en naciones hermanas, donde también trasladarán la marcha principal al 9 de marzo».
Consultada acerca de las críticas que circularon en las plataformas digitales, Cavallero reconoció que los colectivos tuvieron en consideración los planteos de quienes manifestaron su disconformidad sin haber participado en las instancias asamblearias. «Entendemos que para algunos sectores pueda resultar más complejo movilizarse un día hábil, pero precisamente por eso se están organizando actividades alternativas para el 8», aclaró.
En este sentido, la agrupación Ni Una Menos convoca para el domingo 8 a una mateada en Parque Centenario, donde se abordarán temáticas vinculadas con la reforma laboral, las tareas de cuidado y las dinámicas de endeudamiento para sobrevivir. La propuesta incluye espacios de intercambio y asesoramiento sobre abusos financieros cometidos por corporaciones, entre otras problemáticas que atraviesan las mujeres y disidencias.
Los detalles de la jornada de lucha
La convocatoria nacional para el lunes 9 contempla un paro activo y manifestaciones en diversos puntos del territorio argentino. En la metrópolis bonaerense, sede de la concentración principal, las organizaciones convocantes fijaron como punto de encuentro la intersección de Santiago del Estero y Avenida de Mayo desde las 15 horas. La columna partirá a las 17.30 con destino a la histórica Plaza de Mayo, donde se instalará un escenario para recibir a las manifestantes.
El acto central está programado para las 18.30, momento en que se procederá a la lectura del documento consensuado por las distintas vertientes del movimiento feminista. La jornada promete ser una de las más concurridas de los últimos tiempos, en un contexto político y social que interpela directamente las reivindicaciones históricas del movimiento de mujeres y disidencias.
La decisión asamblearia refleja la madurez organizativa del feminismo local, capaz de sostener instancias de debate horizontal durante una década y de introducir modificaciones tácticas cuando las circunstancias lo ameritan. El desafío ahora será sostener la masividad de la convocatoria en un día hábil, garantizando que la fecha alternativa no diluya la potencia de un reclamo que lleva años construyendo agenda pública.
Mientras las críticas en redes sociales continúan su curso, las organizadoras confían en que la participación masiva terminará validando una decisión tomada en las urnas asamblearias, donde el voto de quienes militan cotidianamente en los territorios prevaleció sobre las opiniones vertidas en el universo digital. El próximo lunes, las calles volverán a teñirse de verde y violeta para demostrar que, más allá de la fecha, la lucha feminista no conoce de calendarios fijos cuando se trata de reclamar justicia e igualdad.
