El «Messi de las Finanzas» apela al bolsillo de los argentinos: «Tienen los dólares en sus casas y el que más pierde es el país»

El «Messi de las Finanzas» apela al bolsillo de los argentinos: «Tienen los dólares en sus casas y el que más pierde es el país»

En un foro empresarial en Mendoza, Luis Caputo delineó los ejes de su gestión y responsabilizó a los ahorristas por la falta de reactivación, instándolos a inyectar sus divisas en el circuito financiero formal. El ministro también se permitió minimizar cualquier eventual regreso del kirchnerismo al poder.

En un auditorio colmado de hombres de negocios, y con el estilo pausado que caracteriza a un conferencista motivacional, el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, volvió a exponer la columna vertebral de su plan de gobierno. Lejos de los tradicionales anuncios de obras públicas o subsidios, su discurso apuntó directamente a los ciudadanos, o más precisamente, a los ahorros que estos resguardan fuera del sistema bancario.

«Tienen los dólares en sus casas, perdiendo plata, y el que más pierde es el país». La frase, contundente y directa, resonó como un diagnóstico y un reproche a la vez. Para el jefe del Palacio de Hacienda, la llave que destrabará el crecimiento económico no se encuentra en las arcas del Estado ni en la inversión extranjera, sino bajo los colchones de los argentinos. Según su visión, la parálisis que afecta a la economía nacional no es consecuencia del derrumbe del consumo popular o de las decisiones administrativas, sino de la decisión individual de millones de personas que, atrapadas por la incertidumbre, optan por refugiarse en la divisa norteamericana.

El funcionario, a quien en el pasado se lo conoció como el «Messi de las finanzas», desarrolló su ponencia apoyándose en una serie de filminas, pero fue al final, al carecer de argumentos técnicos más profundos, cuando apeló a la persuasión más elemental. Sostuvo que la desconfianza es un hábito pernicioso que debe erradicarse, y que la reactivación económica está supeditada a un cambio de conducta de los ahorristas. En su esquema, la recuperación no llegará hasta que esos billetes atesorados fluyan hacia el sistema crediticio, generando los préstamos que motoricen la producción. La conclusión es inevitable: si la economía no despega, la culpa no es del plan, sino de quienes se resisten a financiarlo.

Caputo intentó vender esta premisa como un «cambio paradigmático», un nuevo enfoque donde la estabilidad no es una obligación ineludible del Estado, sino una apuesta que deben costear los propios particulares. En ese contexto, restó importancia a las advertencias de quienes, basándose en la historia de crisis y promesas rotas, dudan en confiar nuevamente sus ahorros al circuito formal. «Necesito que incorporen esto en sus cabecitas y que desoigan a los que les dicen: ‘No confío porque vienen los otros de vuelta’», instó con vehemencia.

Incluso se tomó un momento para bromear sobre las trabas burocráticas que podrían desalentar el reingreso de capitales en el marco del blanqueo, mencionando los estrictos controles bancarios. «Ustedes van a un banco y les siguen rompiendo los cocos pidiendo cosas que no les tienen que pedir», lanzó, justificando así la competencia que se ha incentivado entre las ALyC para facilitar el proceso.

Pero el ministro no se limitó a la economía. En un giro hacia el terreno político, y sin el menor atisbo de autocrítica por su propio pasado como funcionario del gobierno de Mauricio Macri, minimizó cualquier fantasma electoral. Con una seguridad que contrasta con la volatilidad del contexto, sentenció: «El riesgo kuka no existe porque yo creo que hay cero probabilidad de que el kirchnerismo vuelva. Cero. Va a ser un papelón de elección el año que viene». La afirmación, cargada de optimismo militante, contrasta con el legado de su propia gestión en el endeudamiento, aquel que en 2017 lo llevó a emitir el famoso bono a cien años antes de partir de vacaciones a Brasil, dejando una hipoteca que pesará sobre varias generaciones de argentinos.

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