Nuevos archivos de Epstein salpican a Trump: la declaración de una víctima que el Gobierno había silenciado

Nuevos archivos de Epstein salpican a Trump: la declaración de una víctima que el Gobierno había silenciado

El Departamento de Justicia estadounidense liberó este viernes un dossier de 19 hojas que habían sido eliminadas de los registros oficiales. En el documento, una mujer afirma haber sido abusada por el entonces magnate cuando era una adolescente, en encuentros organizados por el fallecido financiero. La oposición denuncia un «encubrimiento» y exige la comparecencia de la fiscal general.

Un testimonio estremecedor que permanecía enterrado en los sótanos burocráticos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) salió a la luz pública este viernes, complicando el presente político de Donald Trump en plena recta hacia las elecciones. Se trata de una declaración jurada de 2019, previamente suprimida de los expedientes oficiales, en la que una ciudadana norteamericana relata con escalofriante detalle los abusos sexuales que sufrió siendo una menor de edad, presuntamente a manos del ahora mandatario y del multimillonario Jeffrey Epstein, un depredador sexual convicto cuyo entramado de corrupción de menores sigue sacudiendo a las élites del poder.

El material, que consta de diecinueve páginas desclasificadas, contiene el relato de una fémina que asegura haber sido presentada al círculo íntimo de Epstein cuando contaba apenas trece o catorce años. En su conversación con los agentes del FBI, la deponente describe un episodio ocurrido en una propiedad de Nueva Jersey, una «edificación colosal con estancias enormes», donde conoció al padre de la actual candidatura republicana. «Me condujeron ante un individuo con mucho dinero, muchísimo dinero. Ese individuo era Donald Trump», comienza la pesquisa.

Según el texto de la pesquisa, la interacción con el empresario devenido en jefe de Estado comenzó con una observación despectiva sobre su apariencia física, a la que el magnate se refirió con el término anglosajón «tomboy» (marimacho), manifestando así su desagrado por su aspecto poco femenino. Sin embargo, lejos de detenerse por ello, la situación escaló en gravedad cuando exigió que los presentes desalojaran la habitación. «Permíteme instruirte sobre cómo deben comportarse las señoritas», habría expresado Trump, según consta en la denuncia, mientras se desprendía de su vestimenta y aproximaba la cabeza de la joven a su miembro viril.

La respuesta de la víctima fue tan instintiva como desesperada: «Le propiné un mordisco». Esta reacción, lejos de disuadir al agresor, provocó su ira. La declaración recoge que Trump exclamó: «Expulsen a esta perra de aquí», ordenando su inmediato desalojo. La deponente justificó su reacción ante las autoridades federales por la repulsión que le generó el órgano sexual del acusado.

Pero los testimonios no se detienen ahí. Los folios ahora revelados incluyen diálogos que habrían mantenido ambos próceres financieros para referirse a las menores que captaban. Según la declarante, Trump y Epstein empleaban una jerga macabra para designar a sus víctimas, utilizando expresiones como «carne novedosa», «impoluta» o «no hastiada». La mujer confesó a los investigadores que, en aquella época de su vida, le resultaba incomprensible el significado de esta última palabra.

Estos pasajes, considerados cruciales para entender la magnitud de la red, fueron omitidos deliberadamente en las difusiones anteriores que realizó el Departamento de Justicia. La publicación fragmentada ha generado un terremoto político, agravado por la sospecha de que aún permanecen ocultas cerca de treinta y siete hojas adicionales cuyo paradero se desconoce.

La falta de transparencia ha puesto en el ojo de la tormenta a la Fiscal General, Pam Bondi, quien fue citada a comparecer ante el Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes. Los legisladores de la oposición la interpelarán por la gestión de estos materiales y por las explicaciones contradictorias sobre la desaparición de datos sensibles. Curiosamente, a diferencia de otras acusaciones previas que involucraban al presidente y que aparecían en los ficheros de Epstein, en esta ocasión no existe anexo alguno que justifique por qué las indagatorias no prosperaron.

La pesquisa del FBI fue exhaustiva con esta testigo, a quien entrevistó en cuatro ocasiones distintas. También interrogó al menos una vez a una allegada de la denunciante, quien corroboró los hechos. Ante el escándalo, el Departamento de Justicia emitió un comunicado el jueves en la red social X, argumentando que los registros de esas conversaciones «fueron mal clasificados como réplicas duplicadas». La entidad aseguró que, ante cualquier advertencia de la ciudadanía sobre la información omitida, procederían a subsanar el error y a republicar el contenido.

Sin embargo, la respuesta no ha calmado los ánimos en el Capitolio. La bancada demócrata, a través de su vocera en el comité fiscalizador, Sara Guerrero, lanzó duras críticas contra la administración. «Tras la citación a Pam Bondi, la fiscalía se ha visto forzada a soltar parte de la documentación que retenía, donde figuran imputaciones gravísimas contra el jefe de Estado y una víctima infantil. Los contribuyentes pueden acceder ahora a una mínima parte de esos legajos», declaró Guerrero. Y sentenció: «Seamos diáfanos: la Casa Blanca persiste en su política de ocultamiento. Millones de fojas continúan vedadas tanto a la ciudadanía como a este cuerpo legislativo. Arrancaremos la verdad cuando Bondi deponga ante nosotros bajo juramento».

Mientras tanto, periodistas independientes que han rastreado la numeración de los documentos, como Roger Sollenberger —quien destapó el escándalo de las piezas faltantes—, advierten que la cifra de páginas aún no divulgadas rondaría la treintena. La pregunta que sobrevuela el ambiente político es si esos legajos terminarán de esclarecer una de las tramas más sórdidas que vinculan al poder con el abuso infantil, o si, por el contrario, engrosarán el archivo de secretos de Estado que la primera potencia mundial se resiste a revelar.

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