Trump vaticina el colapso del régimen persa: «Caerá, aunque no de forma inminente»

Trump vaticina el colapso del régimen persa: «Caerá, aunque no de forma inminente»

El mandatario estadounidense confía en una insurrección popular en Teherán, pero admite que el proceso podría dilatarse en el tiempo, en medio de una escalada bélica que sacude Oriente Próximo y dispara la tensión en el Golfo.

En una entrevista concedida a la cadena Fox News Radio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, auguró el fin del gobierno iraní, aunque matizó sus declaraciones al señalar que este desenlace podría no producirse en el corto plazo. El líder republicano expresó su esperanza de que la ciudadanía persa protagonice un levantamiento que logre derrocar a las actuales autoridades, si bien reconoció las dificultades que enfrenta una población desarmada frente a una estructura de poder consolidada. «Constituye un escollo de enormes proporciones para gente que carece de armamento. Es un desafío mayúsculo. Ocurrirá, pero tal vez no de manera instantánea», manifestó el jefe de la Casa Blanca.

Estas declaraciones se producen en un contexto de máxima efervescencia militar, en el que la República Islámica ha denunciado una conspiración foránea para fragmentar su territorio. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, arremetió contra Washington y Tel Aviv, acusándolos de albergar «propósitos perversos» encaminados a desestabilizar y dividir a las naciones islámicas. Durante una conversación telefónica con su homólogo egipcio, Abdel Fatah al Sisi, el mandatario persa subrayó que tanto Estados Unidos como «el régimen sionista» —en clara alusión a Israel, entidad no reconocida por Teherán— buscan el debilitamiento de Irán y de otras potencias regionales.

La jornada del viernes estuvo marcada por una nueva escalada de violencia. Estruendosas detonaciones sacudieron la capital iraní en pleno desarrollo de una manifestación oficialista, a la que asistían altos funcionarios del régimen. El episodio coincide con el decimocuarto día de hostilidades en Oriente Próximo, un conflicto que ya comienza a resentir los cimientos de la economía global.

En el frente marítimo, el estrecho de Ormuz se ha convertido en un polvorín. El titular del Pentágono, Pete Hegseth, salió al paso de la inquietud internacional generada por los ataques iraníes contra buques cisterna y mercantes en esa ruta neurálgica para el suministro energético. Hegseth transmitió un mensaje de calma al asegurar que la administración estadounidense cuenta con una estrategia definida y está gestionando la coyuntura, a pesar del encarecimiento del crudo en los mercados. Según el secretario de Defensa, las acciones de la República Islámica responden a una «desesperación absoluta» y constituyen el único factor que actualmente obstaculiza la libre navegación por ese paso estratégico.

Mientras tanto, el cielo de Israel volvió a encenderse con el fragor de la guerra. Alertas tempranas activaron las sirenas en Tel Aviv, donde se sucedieron varias explosiones que hicieron temblar la metrópolis. Corresponsales de la AFP presentes en la zona confirmaron columnas de humo negro elevándose en dos puntos del área metropolitana, perceptibles incluso desde Jerusalén, distante unos setenta kilómetros. El ejército hebreo emitió un comunicado confirmando la detección de proyectiles lanzados desde territorio iraní y la inmediata activación de sus sistemas de defensa antiaérea para neutralizar la amenaza.

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