El imperio de la sombra: la detención del estratega de la derecha continental sacude los cimientos del poder boliviano

El imperio de la sombra: la detención del estratega de la derecha continental sacude los cimientos del poder boliviano

Fernando Cerimedo, el arquitecto digital de las ultraderechas sudamericanas, fue aprehendido en el aeropuerto Viru Viru tras un ataque a sangre fría contra su expareja, Nadia Beller. La víctima, sobreviviendo milagrosamente a tres disparos, no solo señala al consultor como el autor intelectual del magnicidio frustrado, sino que destapa una madeja de negociados que involucran al mismísimo Estado boliviano en el tráfico de combustibles y oro, en una declaración que ha puesto en jaque a la administración de Rodrigo Paz.

El reloj marcaba las últimas horas de la noche cuando la tranquilidad del exclusivo Swiss Hotel de Santa Cruz de la Sierra se quebró con el estruendo de tres detonaciones. La escena, capturada en su crudeza por los circuitos cerrados de vigilancia, muestra a una mujer absorta en su teléfono móvil, ajena al peligro que se cernía sobre ella. Dos individuos, ataviados con los uniformes de una famosa plataforma de reparto, se aproximan y, sin mediar palabra, abren fuego a una distancia letal. La víctima, la abogada y activista política Nadia Beller, cayó al pavimento. Sin embargo, su instinto de supervivencia fue más fuerte que el plomo; al simular su propio deceso, logró engañar a los sicarios, quienes huyeron presurosos tras percatarse de que la motocicleta en la que arribaron se negaba a arrancar, viéndose forzados a sustraer otro vehículo de un repartidor que pasaba por el lugar para consumar su fuga.

El saldo del atentado es desgarrador: un proyectil alojado en el tórax, otro que rozó el cuello y un tercero que impactó en el brazo de la letrada. Su internación en la clínica Las Américas es el preludio de una tormenta política y judicial que amenaza con derribar múltiples dominós en el tablero geopolítico sudamericano. Desde la camilla del centro médico, Beller no dudó en señalar al responsable máximo: Fernando Cerimedo, su expareja y afamado superconsultor de las derechas del continente, que incluye en su cartera de clientes al presidente argentino Javier Milei, al exmandatario brasileño Jair Bolsonaro y al actual gobierno boliviano. «Él lo ordenó o sabe quiénes lo hicieron», sentenció Beller con la voz entrecortada, añadiendo un motivo más oscuro y siniestro: la intención de silenciarla no solo por una ruptura amorosa y un embarazo de por medio, sino porque su conocimiento sobre los turbios negocios de Cerimedo y el gobierno de Bolivia en materia de oro, nafta, gasoil y combustible representaba una amenaza mortal para las estructuras de poder establecidas.

La investigación fiscal ya había documentado un historial de violencia de género previo e indubitable. La propia Beller había expuesto en redes sociales las marcas de las agresiones, mostrando equimosis en el cuello y el pómulo, acompañadas de chats donde el asesor suplicaba perdón. La policía boliviana, activada por estos antecedentes y la gravedad del nuevo episodio, desplegó un operativo de búsqueda que culminó con la aprehensión de Cerimedo en el aeropuerto internacional Viru Viru, justo cuando se disponía a abordar un vuelo con destino a Buenos Aires. La figura jurídica de la «aprehensión», según explicó el fiscal general Roger Mariaca, reviste una gravedad mayor que la simple detención, permitiendo que el sospechoso permanezca privado de su libertad durante seis meses mientras se esclarecen los hechos, lo que subraya la solidez de las pruebas preliminares en su contra.

La declaración de Beller no solo implica a su agresor en el intento de femicidio, sino que lanza una acusación de gravedad institucional al afirmar que Cerimedo, lejos de ser un mero asesor, se erigía como un poder fáctico dentro de la administración de Rodrigo Paz. «En verdad, es él quien gobierna», aseveró la abogada, conectando los puntos entre el consultor y un supuesto entramado de corrupción que habría generado una fortuna colosal con la especulación y los faltantes de combustible en el país. Ante la magnitud de las revelaciones, el gobierno de Paz Pereira se apresuró a emitir un comunicado desmarcándose del incidente, aunque la sombra de la complicidad se cierne ya sobre el Palacio de Gobierno, especialmente tras las afirmaciones de Beller sobre cajones de billetes y sociedades comerciales entre Cerimedo, su cónyuge argentina y el envío de nafta en plena crisis energética boliviana.

La figura de Cerimedo trasciende el ámbito sentimental y delictivo para adentrarse en el corazón de la ultraderecha continental. Reconocido por el propio Milei como uno de los artífices de su triunfo electoral, Cerimedo comandó el denominado «ejército de trolls» que sembró miedos y desinformación en las redes sociales para apuntalar la llegada del libertario a la Casa Rosada. Su influencia no se detiene en las fronteras argentinas; en Brasil, su rol como asesor principal lo involucró en la gestación del clima golpista que culminó con los disturbios del 8 de enero de 2023 en Brasilia. Aunque no está formalmente imputado en ese proceso, el informe del Ministerio Público Fiscal de Brasil lo señala como un actor clave en la orquestación de la movilización contra los poderes constituidos, una investigación que sigue su curso y que ahora adquiere una nueva dimensión a la luz de los hechos de Santa Cruz.

El perfil de Nadia Beller añade una capa de complejidad a la trama. Su trayectoria política es un caleidoscopio de alianzas cambiantes, transitando desde el Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales hasta acercamientos con la derecha de Jeanine Áñez y el actual gobierno. Esta versatilidad ha alimentado en las redes sociales bolivianas una serie de teorías conspirativas que van desde considerarla una infiltrada del masismo hasta sugerir que el ataque fue una simulación orquestada por el gobierno para desviar la atención de las denuncias de corrupción que el propio Evo Morales estaría impulsando. Sin embargo, la evidencia gráfica de la violencia sufrida y los intentos previos de conciliación por parte de Cerimedo, documentados en conversaciones privadas y fotografías, desmontan gran parte de estas especulaciones y colocan el foco en la realidad de la violencia machista como el eje del conflicto.

En el plano interno argentino, la detención del superconsultor impacta de lleno en la feroz interna del oficialismo libertario. Cerimedo, enrolado en el sector de las «Fuerzas del Cielo» en oposición a Karina Milei y Martín Menem, había sido un testigo clave en la causa por los millonarios fondos de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), declarando ante el fiscal Franco Piccardi sobre el manejo irregular de las coimas y el supuesto porcentaje destinado a la hermana del presidente. Su testimonio y el de su esposa, Natalia Basil, fueron considerados esenciales por la fiscalía para corroborar las grabaciones que salpicaban a los primos del riñón del poder. Beller, desde su lecho de hospital, añadió un dato explosivo al afirmar que Cerimedo le confesó que Basil no era corrupta, sino que habría filtrado los audios para frenar la corrupción que atribuía a Milei y su hermana, una declaración que amenaza con reabrir las costuras de la coalición gobernante.

Mientras Cerimedo permanece bajo custodia en Bolivia, las alarmas se han encendido en los tres países donde su influencia era más notoria. La pregunta que sobrevuela en los pasillos del poder es si esta detención marcará el principio del fin del imperio de un hombre que supo moverse en las sombras del poder, o si el entramado de intereses que lo protegía logrará silenciar las acusaciones. Por ahora, Nadia Beller, desde su habitación del sanatorio, insiste en que su vida corre peligro, denunciando la escasa custodia que la resguarda y temiendo que los sicarios regresen para rematarla. La justicia boliviana, bajo la lupa internacional, tiene en sus manos la posibilidad de desentrañar no solo un intento de femicidio, sino una de las redes de corrupción y poder más complejas de la Sudamérica contemporánea.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *