La exmandataria afronta una nueva audiencia en el marco de la causa conocida como Cuadernos, en un proceso judicial que sus allegados califican como una avanzada de la persecución política. La convocatoria de adherentes promete rodear de fervor popular el trayecto de la líder hacia los tribunales de Retiro.
La ex jefa de Estado, Cristina Fernández de Kirchner, retornará este martes a los estrados judiciales para cumplir con una citación en el expediente de los Cuadernos. La audiencia, pautada para el 17 de marzo en los tribunales federales de Comodoro Py, forzará a la dirigente a dejar de manera transitoria el arresto domiciliario que purga en el inmueble de San José 1111, en el barrio porteño de San Telmo, para trasladarse hasta el corazón del barrio de Retiro. El periplo hacia el palacio de justicia, sin embargo, no será un trámite solitario: la rodeada por la litigiosidad judicial contará con el respaldo explícito de la militancia, que planea custodiar simbólicamente su partida y su retorno.
Bajo la consigna “Argentina con Cristina”, diferentes colectivos políticos y sociales han activado una campaña para concentrarse en las inmediaciones de la vivienda donde la exmandataria sobrelleva la reclusión, producto de una sentencia firme en la denominada causa Vialidad. En los mensajes que circulan por las plataformas digitales, los organizadores expresan su rechazo a lo que consideran un armado judicial espurio: “Milei arma una farsa judicial para encubrir su desastre de gestión. El objetivo es que Cristina continúe tras las rejas”. La proclama resuena entre los seguidores que planean llegar desde temprano. La convocatoria invita a congregarse a las siete de la mañana en San José al 1100, instante en que la líder de Unión por la Patria emprenda el viaje hacia el edificio de la calle Comodoro Py 2002. La intención es permanecer en el cruce de San José y Humberto Iº hasta que la dos veces presidenta regrese de la diligencia judicial.
La exmandataria se asoma a una potencial nueva condena en el marco de un entramado procesal que sus defensores y el arco político afín inscriben dentro de un plan sistemático de hostigamiento judicial. Los orígenes de esta investigación se remontan al hallazgo de un puñado de fotocopias de unos presuntos cuadernos, donde, según la acusación primigenia, se detallaban esquemas de recaudación ilegal de fondos. Sin embargo, con el devenir de las pesquisas, un informe pericial encargado por la defensa echó luz sobre una catarata de vicios e irregularidades en esos documentos atribuidos a Oscar Centeno, quien fuera chofer de José Baratta, un exfuncionario de la cartera de Planificación Federal durante la gestión kirchnerista.
El estudio técnico concluyó, de manera categórica, que esas fotocopias carecen de la entidad suficiente para ser erigidas como una prueba válida dentro del proceso. A pesar de esta evidencia contundente que horada los cimientos de la imputación, los magistrados a cargo decidieron dar continuidad al procedimiento, el cual los críticos no dudan en calificar de viciado en su origen.
Este comparendo representa el primer acto de relevancia que Cristina Fernández de Kirchner afronta en la arena judicial después de haber recibido una condena en el expediente de Vialidad. Este escenario de creciente presión sobre la figura de la exmandataria se vio potenciado por las expresiones vertidas por el primer mandatario, Javier Milei, durante su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, el pasado 1 de marzo. En aquella alocución ante la Asamblea Legislativa, el jefe de Estado anticipó un veredicto condenatorio para la líder opositora, un gesto que fue interpretado por el kirchnerismo como una injerencia indebida del Poder Ejecutivo en los asuntos de la justicia y la constatación más reciente de que la persecución política y judicial contra su principal referente no se detiene.
