Peritajes al teléfono del trader Mauricio Novelli revelan conversaciones eliminadas que mencionan transferencias de dinero para Karina y Javier Milei durante 2024. Los contactos en Casa Rosada coinciden con ingresos del empresario a Balcarce 50 y a la Quinta de Olivos, mientras la causa por la estafa cripto Libra suma nuevas aristas judiciales.
La investigación sobre la megacrisis desatada a partir del lanzamiento de la criptomoneda Libra dio un giro sustancial en las últimas horas. Los peritajes realizados sobre el teléfono celular de Mauricio Novelli, el trader que ofició de nexo entre el mundo cripto y el oficialismo, arrojaron evidencias que complican directamente a la cúpula del Poder Ejecutivo. Entre los archivos recuperados por los especialistas, que el fiscal Eduardo Taiano mantuvo bajo custodia sin analizar durante casi un año, aparecen dos comunicaciones fechadas en 2024 que mencionan explícitamente desembolsos destinados a Karina Milei, secretaria General de la Presidencia, y al propio jefe de Estado.
Se trata de un mensaje de texto y un audio de WhatsApp que habían sido suprimidos de la memoria del dispositivo pero que los expertos lograron reconstruir. Ambos pertenecen a un período en el que el economista anarocapitalista y su hermana ya ocupaban sus despachos en Balcarce 50, lo que agrega una capa de gravedad institucional a las revelaciones. Las fechas de esos contactos virtuales, además, coinciden punto por punto con dos ingresos de Novelli a la sede gubernamental, según acreditan los registros oficiales de visitas.
El elemento más contundente es un apunte que el propio Novelli se remitió a sí mismo a través de la aplicación de mensajería instantánea. El texto, compuesto por apenas tres palabras, fue eliminado posteriormente pero logró ser rescatado del disco rígido del aparato. “Pago Javier kari”, reza la anotación que el operador financiero se envió a las 21.27 del 1 de noviembre de 2024. Esa misma jornada, horas antes, el empresario había permanecido durante cuarenta minutos en la Casa Rosada. Los cronogramas de ingreso indican que Novelli traspasó los controles de Balcarce 50 a las 14.06 y se retiró a las 14.46. La autorización para acceder al edificio gubernamental surgió desde la preprivada del despacho presidencial, lo que indica un vínculo directo con el entorno más cercano de Milei. Aquella fue la primera visita del trader después de la cumbre Tech Forum, aunque diez jornadas más tarde repetiría el encuentro, esta vez en la residencia de Olivos.
Noviembre del año pasado se perfila como un mes bisagra en la trama. Cumplido el cometido del evento tecnológico, que consistió básicamente en recaudar fondos mediante la venta de acceso preferencial al mandatario argentino, Novelli y sus socios Manuel Terrones Godoy y Sergio Morales, este último con un cargo relevante en la Comisión Nacional de Valores, decidieron dar un salto cualitativo en sus aspiraciones. Entre el 17 y el 20 de ese mes los tres coincidieron en Asunción con Hayden Davis, un personaje central en el universo de las criptomonedas. Apenas cuatro días después, el 21 de noviembre por la mañana, Novelli recibió en su teléfono una copia del acuerdo que lo vinculaba con Davis para representarlo en territorio argentino. Las cifras llaman la atención: un adelanto de 1,8 millones de dólares más un 35 por ciento de todas las operaciones futuras. Esa misma tarde, Novelli y Davis se presentaron juntos en Casa Rosada para entrevistarse con Milei. Por la noche, el empresario estadounidense celebraba con champán en su alojamiento porque, según sus propias palabras, el presidente “firmó todo”.
El segundo documento que complica el escenario es un mensaje de audio fechado en abril. Allí se escucha a una administrativa de N&W, la firma de Novelli, recibiendo indicaciones precisas. En la grabación le solicitan que gestione la recepción de una suma de dinero destinada a cubrir diversos compromisos. La frase que inquieta a los investigadores surge nítida: “También ya podemos pedir los 4000 de lo que hay que darle, viste, a Karina”. La expresión se repite dos veces para disipar cualquier duda. “Que te lo traigan ahí a vos a donde estés en la oficina de última y eso lo pagan directamente con los USDT de NW”, completa la voz en el audio. Ese mensaje fue emitido el martes 2 de abril de 2024. El viernes de esa misma semana, Novelli volvió a pisar la Casa Rosada. El ingreso, registrado a las 15.12, fue autorizado personalmente por Karina Milei. El trader se retiró pasadas las dieciséis.
Un socio histórico en la sombra
Los elementos rescatados del teléfono de Novelli no hacen más que confirmar una hipótesis que este medio viene sosteniendo desde los días posteriores al escándalo de Libra: el trader no fue un actor circunstancial en el entramado, sino un socio del Presidente con una relación que se remonta al menos medio lustro atrás, tiempo durante el cual acercó a los Milei oportunidades de negocios altamente lucrativas. Con el acceso al poder, esas operaciones treparon en escala y abandonaron cualquier pretensión de legalidad, aunque lejos de enfriarse el vínculo, se tornó más intenso.
Milei asumió la primera magistratura en diciembre de 2023. Apenas un mes después, el 8 de enero de 2024, Novelli ya pisaba la Casa Rosada por primera vez. Regresó el 5 de abril, tres días después del audio que menciona los cuatro mil dólares para la hermana del mandatario. El 6 de junio volvió a presentarse, esta vez acompañado por Sergio Morales, y el 11 del mismo mes sumó a Terrones Godoy a la comitiva. El 16 de julio, Novelli gestionó un encuentro de Karina Milei con Hayden Davis y Bartosz Lipinski, otro empresario que participaría más tarde en el evento polémico.
El 30 de julio, el trader guardó en su dispositivo un modelo de carta de intención dirigida al “Presidente de la Nación”, con los campos en blanco pero con una estructura que evidenciaba la habitualidad de ese tipo de gestiones. Al día siguiente, Morales participó como orador en un evento criptográfico donde fue presentado con un cargo oficial: Coordinador de Asesoramiento Técnico de Presidencia.
Agosto comenzó con otro encuentro de Novelli con Karina en Balcarce 50. El día 6, el trader y Terrones Godoy inscribieron formalmente la sociedad Tech Forum, cuyo objeto social declarado incluía la consultoría en materia de criptoactivos y la organización de eventos temáticos para compañías tecnológicas. El 20 de septiembre, nueva visita a la sede gubernamental. En esta ocasión, quien lo recibió fue el propio Presidente. Compartieron una hora por la mañana y otra por la tarde. Durante ese lapso se tomaron la fotografía que luego utilizarían para promocionar el evento en las redes sociales, creadas pocas jornadas antes. Ese mismo día se anunció a Milei como orador principal de la cumbre, que funcionaba como excusa para contactar empresarios dispuestos a pagar por el acceso al líder libertario.
La recta final hacia el escándalo
Después de Tech Forum, los acontecimientos se precipitaron. Noviembre trajo los acuerdos con Davis. Diciembre, según las reconstrucciones de especialistas, fue el mes en que comenzó a fluir el dinero que lubricaría el mecanismo de Libra. Entre el 29 y el 30 de enero se concretó el pacto entre Davis y Milei, inmortalizado en una publicación en la red X que tiene un precio: un millón y medio de dólares de un total estimado de al menos cinco millones. Esa cifra surge de otro documento rescatado del teléfono de Novelli, que este medio publicó en exclusiva el fin de semana. El mensaje detalla un adelanto de 1,5 millones, otro tanto después del anuncio de la sociedad y dos millones adicionales al momento de la firma del acuerdo definitivo. Todos los indicios señalan que cuando se lanzó la criptomoneda Libra, los pagos ya habían sido ejecutados en su totalidad.
La acumulación de pruebas comienza a trazar un mapa de operaciones que excede largamente la estafa millonaria conocida hasta ahora. Los mensajes recuperados, las visitas a despachos oficiales, las sociedades creadas ad hoc y los acuerdos millonarios firmados en los pasillos del poder dibujan un entramado que la justicia deberá desentrañar con urgencia, mientras la pregunta que resuena en los pasillos judiciales y políticos es una sola: qué más esconden los archivos que el fiscal Taiano decidió no revisar durante un año.
