Luego de una ausencia que se extendió por dos temporadas, el regreso del “Xeneize” al certamen continental más prestigioso ya tiene un escenario definido. El conjunto de la Ribera integra el Grupo D, una zona que promete emociones fuertes desde la primera fecha, donde compartirá protagonismo con el elenco brasileño de Cruzeiro, la Universidad Católica de Chile y el Barcelona de Ecuador.
La última incursión de Boca en esta competencia data de 2023, cuando, bajo la conducción técnica de Jorge Almirón, logró una memorable campaña que lo depositó en la gran final. Aquel desenlace, sin embargo, resultó adverso para los intereses azul y oro, ya que cayó en el duelo decisivo ante Palmeiras, sellando una actuación que, pese a la amargura del epílogo, dejó en alto el nombre de la institución.
Ahora, con Claudio Úbeda al frente del plantel, la historia tendrá un condimento adicional cargado de revanchismo. El regreso a la escena internacional implicará un nuevo cruce con el conjunto de Belo Horizonte, un adversario que en 2024 dejó una huella dolorosa en el recuerdo boquense. En aquella oportunidad, por la Copa Sudamericana, el Xeneize había logrado una ventaja mínima en la ida disputada en La Bombonera, pero un ajustado 2 a 1 en contra en el Gigante de la Pampulha forzó la definición por lanzamientos penales. Desde los doce pasos, la fortuna sonrió al conjunto local, que se impuso por 5 a 4 y consumó la eliminación del equipo argentino. Aquel antecedente agrega un tinte de revancha pendiente a los próximos enfrentamientos.
El grupo que deberá sortear Boca para avanzar hacia las instancias decisivas quedó compuesto por cuatro protagonistas de peso:
Boca Juniors (Argentina), el histórico animador que busca recuperar la gloria perdida y volver a pisar fuerte en el ámbito continental, apoyado en su condición de local en un estadio que suele ser un bastión inquebrantable.
Cruzeiro (Brasil), el rival que ya sabe lo que es eliminar al Xeneize en certámenes internacionales y que llega con la presión propia de un gigante brasileño que ansía reeditir viejas glorias en el máximo torneo sudamericano.
Universidad Católica (Chile), un adversario clásico para el fútbol argentino, acostumbrado a las batallas en el plano internacional y que buscará dar el golpe en una zona que, en apariencia, tiene a los otros dos conjuntos como favoritos.
Barcelona (Ecuador), el siempre combativo cuadro guayaquileño, que posee una rica historia en la Libertadores y que, con su juego vertical y el empuje de su gente, promete no regalar nada en cada presentación.
De esta manera, el regreso de Boca a la Libertadores no solo implica un reencuentro con la competencia que lo vio consagrarse en múltiples ocasiones, sino también una prueba de fuego ante rivales de jerarquía, con un pasado reciente de eliminaciones dolorosas y la necesidad imperiosa de volver a ubicarse entre los protagonistas de la región. El desafío está planteado, y el camino hacia la ansiada séptima copa comenzará a recorrerse con la ilusión renovada de todo un pueblo.
