El Presidente abandonó suelo tucumano apenas después de pronunciar un discurso, con destino a Budapest, donde participará este sábado de la cumbre conservadora CPAC. A diferencia de giras anteriores, el viaje se realiza con un equipo mínimo, mientras que la figura del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quedó envuelta en un torbellino de rumores sobre su continuidad que el propio mandatario se encargó de desmentir con inusitada contundencia.
Apenas si hubo tiempo para el eco de sus palabras en la provincia norteña. El primer mandatario completó su paso por Tucumán, pronunció su discurso y, sin dilaciones, retomó los cielos. Su nuevo punto de rumbo fijó coordenadas hacia Europa Central, más precisamente Hungría, donde el sábado próximo tendrá participación estelar en un nuevo encuentro de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC). La partida, sin embargo, estuvo marcada por una decisión que contrasta con la ostentación de comitivas anteriores: la delegación que acompañará al jefe de Estado en esta travesía luce notablemente adelgazada, una elección que surge tras el revuelo ocasionado por la última excursión oficial a los Estados Unidos.
De acuerdo a fuentes consultadas en la sede gubernamental de Balcarce 50, el círculo íntimo que viajará junto al Presidente se limita a dos figuras de su máxima confianza. Por un lado, su hermana, quien además ostenta el cargo de secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; por el otro, el titular del Palacio San Martín, el canciller Pablo Quirno. Esta configuración reducida contrasta con la habitual presencia de otros funcionarios de alto rango que solían integrar estas expediciones.
En sintonía con lo ocurrido en su reciente periplo por Madrid, donde asistió al Foro Económico, esta nueva incursión internacional no reviste el carácter de una visita oficial de Estado. Se trata, más bien, de una movida que se financia con recursos del erario público para que el líder libertario participe en foros y eventos que responden directamente a sus inclinaciones ideológicas personales, un rasgo que se ha convertido en una constante de su gestión.
Una ausencia que resonó con particular fuerza en los pasillos del poder fue la del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Según trascendió, el funcionario no formaría parte de la comitiva presidencial, a diferencia de ocasiones previas donde incluso había compartido el vuelo oficial junto a su esposa con destino a Nueva York. Cercanos al funcionario confiaron que su exclusión de esta gira no es un detalle menor, especialmente si se considera el clima de tensión que se ha vivido en las últimas semanas.
El jueves, la especulación alcanzó su punto más álgido cuando Adorni compartió en sus redes sociales una nota periodística que daba cuenta de que la Casa Rosada evaluaba su eventual salida del gabinete. Frente a ese artículo, el propio Adorni respondió con una contundente etiqueta: “Fake. Fin”. Pero el gesto más revelador llegó inmediatamente después. El Presidente, en un acto público de respaldo, replicó esa misma publicación en su cuenta de X y añadió un comentario que no dejaba lugar a dudas sobre su postura: “¿Otra pluma mugrosa mintiendo? ¿Y además siempre contra el gobierno?”.
La demostración de lealtad no se detuvo allí. Minutos antes de que el avión presidencial despegara hacia Hungría, Adorni volvió a utilizar sus plataformas digitales para subir una selfie junto al mandatario. En la imagen, Milei aparece ataviado con el característico mameluco de YPF, y el jefe de Gabinete acompañó la fotografía con un mensaje teñido de ironía: “El Presidente de la Nación junto al flamante Jefe de Gabinete que reemplazará este fin de semana al actual Jefe de Gabinete. Fin”. Un claro gesto que buscó desactivar cualquier versión sobre una ruptura.
A diferencia de su anterior salida al exterior, que incluyó una escala múltiple por Miami, Nueva York, Santiago de Chile y finalmente Madrid, esta nueva gira se presenta como una travesía sin escalas adicionales. El objetivo estará puesto exclusivamente en Budapest, donde Milei compartirá escenario con el anfitrión, el primer ministro húngaro, Viktor Orban. Ambos mandatarios, identificados con las corrientes de derecha más afines al exmandatario estadounidense Donald Trump, ya habían sido vistos en una sintonía evidente durante la reunión inaugural de la Junta de la Paz en Washington, donde fueron fotografiados en animada charla y risas.
Precisamente, en aquel encuentro, Trump no escatimó elogios hacia los dos líderes. “Sabe, he tenido un muy buen historial apoyando a candidatos dentro de Estados Unidos, pero ahora apoyo a líderes extranjeros, incluyendo a Viktor Orban, que está aquí, y a otros. Y apoyo a este caballero, Milei”, expresó el magnate. Y añadió, con su estilo característico: “No se supone que respalde a la gente pero respaldo a alguien cuando me cae bien. Respaldé a este caballero, Milei. Estaba un poco atrasado en las encuestas y terminó ganando de manera aplastante”.
La Conferencia Política de Acción Conservadora, organizada por la Unión Conservadora Estadounidense (ACU), tiene sus orígenes en 1964 y se define a sí misma como un espacio dedicado a “preservar y proteger los valores de la vida, la libertad y la propiedad”. Este escenario no es nuevo para el Presidente argentino. La primera edición de esta cumbre en territorio nacional ocurrió el 4 de diciembre de 2024, en la Ciudad de Buenos Aires, ya con Milei en el poder. En esa ocasión, junto al mandatario, disertaron figuras como Lara Trump, Santiago Abascal —líder de Vox, con quien Milei se reunió en su reciente paso por España—, el escritor Agustín Laje y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
La última vez que el jefe de Estado argentino había tomado la palabra en una de estas cumbres conservadoras fue en septiembre del año pasado, durante la edición realizada en Paraguay. En Hungría, la historia de estos encuentros se remonta al 18 de mayo de 2022, cuando Budapest albergó su primera CPAC, con discursos de Orban, Santiago Abascal y Eduardo Bolsonaro, hijo del exmandatario brasileño Jair Bolsonaro.
La relación de Milei con este foro también incluye una visita a Washington en la primera edición del año pasado, donde Donald Trump suele erigirse como el orador central. En aquella oportunidad, la comitiva argentina fue mucho más nutrida, con una docena de acompañantes entre los que se contaban el ministro de Economía, Luis Caputo; el entonces vocero presidencial, Manuel Adorni; la propia Karina Milei; y el exCanciller Gerardo Werthein, que los aguardó en la capital estadounidense. Aquel viaje incluyó además una reunión privada con el magnate tecnológico Elon Musk, un encuentro que selló una alianza que el Presidente ha cultivado desde entonces.
