El Lobo cayó por la mínima ante Atlético Tucumán en el Monumental José Fierro, evidenció un preocupante bajón futbolístico y complicó sus aspiraciones de cara a la zona de clasificación en el Torneo Apertura 2026.
En una presentación opaca que dejó más interrogantes que certezas, Gimnasia y Esgrima La Plata prolongó su racha negativa en el certamen doméstico. El conjunto platense sufrió un duro revés en su visita al estadio Monumental José Fierro, donde fue superado por Atlético Tucumán por la cuenta mínima, en un duelo correspondiente a la duodécima jornada del Torneo Apertura. Este tropiezo significó la segunda derrota consecutiva para el elenco dirigido por Fernando Zaniratto, que exhibió un nivel muy por debajo de las expectativas y evidenció serias dificultades para generar peligro en el arco de enfrente.
El trámite del encuentro se definió en los primeros compases. Antes de que se cumpliera el cuarto de hora inicial, una acción de pelota detenida inclinó la balanza a favor del anfitrión. Tras la ejecución de un córner desde el sector izquierdo, el delantero Clever Ferreira capitalizó su superioridad en el área rival, conectando un cabezazo certero que terminó en el fondo de la red. Aquella conquista temprana le otorgó al conjunto tucumano la tranquilidad necesaria para manejar los hilos del partido a su antojo, administrando la ventaja con oficio y sin exponerse a sobresaltos de consideración a lo largo del desarrollo.
El primer tiempo del conjunto de la capital provincial resultó absolutamente decepcionante. El mediocampo del Lobo careció por completo de circulación fluida, evidenciando una alarmante falta de asociación entre sus líneas. La producción ofensiva fue prácticamente nula, sin remates que inquietaran al guardameta local y con una notable ausencia de ideas para desarticular el entramado defensivo rival. Frente a esta sequía creativa, el Decano se limitó a custodiar su renta, administrando los tiempos del juego sin necesidad de exigirse al máximo.
Ante la pobre imagen exhibida en los primeros cuarenta y cinco minutos, el entrenador Zaniratto intentó modificar la cara de su equipo tras el entretiempo. El estratega apostó por variantes en el once, moviendo el banco de suplentes en busca de una reacción inmediata que revitalizara a su escuadra. Sin embargo, los cambios no surtieron el efecto deseado y el libreto sobre el césped se mantuvo inalterado. Gimnasia continuó atrapado en un desarrollo sin profundidad, carente de la intensidad necesaria para inquietar a un adversario que se sentía cómodo con la diferencia parcial.
La desesperación visitante comenzó a hacerse notar recién en los compases finales, cuando el reloj apremiaba. En ese tramo decisivo, la escuadra platense hilvanó su única aproximación con claridad de toda la contienda. Se produjo entonces una jugada que sintetizó la jornada fatídica del Tripero: una ocasión inmejorable para alcanzar la paridad quedó en el camino cuando Pedro Silva Torrejón, frente al arco y con todo a su favor, desperdició un remate insólito que se fue desviado. Anteriormente, un disparo de Maximiliano Zalazar había pasado peligrosamente cerca del poste, pero no alcanzó para modificar el resultado adverso.
Con este nuevo revés, el conjunto de La Plata acumuló su segunda caída en forma consecutiva, un bache que lo deja en una posición comprometida en la Zona B. Más allá del resultado, lo que genera inquietud es la imagen mostrada sobre el terreno de juego: un rendimiento bajo, escasa generación de fútbol y una alarmante falta de reacción. El horizonte inmediato exige una mejora sustancial si la institución pretende sostenerse en la pelea por mantener un lugar entre los ocho clasificados, objetivo que tras este traspié aparece ahora bajo un manto de serias dudas.
