El joven italiano de Mercedes selló su segundo triunfo consecutivo en la Fórmula 1 tras una carrera signada por la estrategia y la intervención del coche de seguridad. El argentino Franco Colapinto, por su parte, no pudo escapar del decimosexto puesto y expresó su fastidio por quedarse atrapado en el pelotón.
En un domingo donde la llovizna matutina dio paso a un asfalto seco pero traicionero en el circuito de Suzuka, el piloto transalpino Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) se erigió como el gran protagonista del Gran Premio de Japón. El joven talento italiano no solo se adueñó de la victoria, sino que también aprovechó las circunstancias para ascender a la cima del campeonato mundial, en una jornada que combinó audacia, fortuna y un ritmo arrollador. El podio lo escoltaron el australiano Oscar Piastri (McLaren) y el monegasco Charles Leclerc (Ferrari), mientras que el argentino Franco Colapinto (Alpine) concluyó en una discreta decimosexta plaza, lejos de los puntos y de las expectativas generadas.
La carrera parecía tener un guion incierto para Antonelli desde el instante mismo de la extinción de los semáforos. Habiendo partido desde la posición de privilegio, su Mercedes experimentó una arrancada tan lenta como inesperada, lo que lo relegó de manera fulminante hasta el sexto escalón. En ese momento, cualquier pronóstico de triunfo se desvaneció entre el rugir de los motores y la estela de sus rivales. Sin embargo, lo que parecía una sentencia adversa se transformó en una lección de perseverancia. El italiano fue recuperando terreno con maniobras precisas, superando a un puñado de oponentes, hasta que el destino intervino a su favor en la vuelta 22.
La irrupción del coche de seguridad resultó el punto de inflexión definitivo. Un accidente del novel Oliver Bearman obligó a la dirección de carrera a desplegar el “safety car” en el momento más propicio para Antonelli, quien rodaba entonces en la primera posición. La mayoría de los competidores ya habían efectuado su parada obligatoria en boxes, pero el italiano aún no. Esta coyuntura le permitió cambiar sus neumáticos sin perder la cabeza de la carrera, reincorporándose al trazado exactamente donde había abandonado: al frente del pelotón. De esta manera, el piloto de Mercedes, que ya venía de ganar en China hace apenas quince días, administró con mano firme el resto del trazado, imponiendo un ritmo implacable que nadie pudo replicar. La bandera a cuadros lo encontró sonriente y consolidado como el nuevo líder del certamen.
El gran damnificado por esta secuencia de eventos resultó ser el británico George Russell, compañero de escudería de Antonelli. Russell mantenía un duelo cerrado con Piastri por la cima cuando el coche de seguridad trastocó todas las estrategias. Finalmente, el inglés tuvo que conformarse con el cuarto lugar, por detrás del propio Piastri y Leclerc. El top cinco lo completó Lewis Hamilton (Ferrari), mientras que Lando Norris (McLaren) se tuvo que resignar a la sexta colocación.
En la vereda opuesta, Franco Colapinto vivió una jornada para el olvido. El argentino había despertado ilusiones en los compases iniciales, logrando una buena arrancada que lo depositó momentáneamente en la decimotercera posición, dentro del espectro de los puntos. Pero la misma intervención del coche de seguridad que benefició a Antonelli terminó por sepultar sus aspiraciones. Cuando el pelotón se reagrupó, Colapinto perdió cinco posiciones de golpe y nunca pudo recuperar el terreno perdido, encerrado en un tren de coches del que no pudo escapar. Su compañero en Alpine, el francés Pierre Gasly, ofreció una actuación diametralmente opuesta al concluir en un meritorio séptimo puesto, añadiendo seis valiosísimos puntos a la cosecha del equipo galo.
La zona de puntos la completaron Max Verstappen (Red Bull), el neozelandés Liam Lawson (Racing Bulls) y Esteban Ocon, también francés. Por su parte, Colapinto no ocultó su desazón al término de la competencia. “Estoy harto de ver el Williams desde atrás”, disparó con honestidad brutal, haciendo referencia a los fantasmas de su temporada anterior, aunque reconociendo el esfuerzo de su actual escudería. “Hice una buena largada y después me quedé estancado detrás de Lawson. Cuando salió el Safety Car, perdimos cinco lugares. Es muy difícil seguir de cerca a los demás”, argumentó el pilarense de 22 años, quien aprovechará el extenso parate del calendario para intentar revertir su mala racha.
El campeonato de Fórmula 1 retomará su actividad recién a principios de mayo, con el Gran Premio de Miami como escenario, tras la cancelación de las citas de Bahréin y Arabia Saudita a causa del conflicto bélico que sacude Medio Oriente. Hasta entonces, Antonelli dormirá en la cima de la tabla, mientras Colapinto buscará en el taller las respuestas que se le negaron en el asfalto japonés.
