“No es ingenuo”: durísimo embate del intendente Pérez al Banco Mundial por tildar de “fallido” al régimen fueguino

“No es ingenuo”: durísimo embate del intendente Pérez al Banco Mundial por tildar de “fallido” al régimen fueguino

El jefe comunal de Río Grande cruzó al organismo multilateral tras un informe que cuestiona la industrialización provincial, al tiempo que pronosticó un crecimiento del 4% para Argentina. Denunció intereses foráneos, un modelo “antiindustrial” y la pérdida de más de diez mil empleos locales en apenas dos años.

En una encendida requisitoria que sacudió el ámbito político y económico, el intendente de Río Grande, Martín Pérez, arremetió sin ambages contra el Banco Mundial luego de que un reporte de esa entidad calificara como “fracasado” al sistema de promoción industrial vigente en Tierra del Fuego. La misma publicación, paradójicamente, proyectó para la economía argentina un avance cercano al cuatro por ciento, un optimismo que el jefe comunal tildó de esquizofrénico y funcional a designios ocultos. Lejos de tratarse de una mera discrepancia técnica, Pérez sostuvo que esa visión no solo encierra una contradicción insalvable, sino que obedece a “intereses puntuales” vinculados con una matriz económica que –advirtió– “atenta contra la producción nacional y el desarrollo fueguino”.

En declaraciones concedidas a FM del Pueblo, el mandatario municipal profundizó su postura al señalar que el posicionamiento del organismo internacional dista de ser inocente. “No hay ingenuidad alguna en ese diagnóstico”, enfatizó, y agregó que se halla perfectamente alineado con las determinaciones del Gobierno central. Según su lectura, existe una sintonía fina entre la Casa Rosada y actores globales que pregonan el ajuste permanente como la única tabla de salvación para los males argentinos. “Esa es la ruta que ha elegido el Presidente”, sentenció Pérez, al tiempo que vinculó la arremetida contra el régimen fueguino con una ofensiva de mayor envergadura destinada a desmantelar el entramado productivo doméstico.

Lejos de convalidar el veredicto del Banco Mundial, el intendente reivindicó con vigor la vigencia de la Ley 19.640, a la que calificó como una política estatal exitosa. “Si existe en la Argentina un caso de promoción que realmente funcionó, ese es justamente este régimen económico”, afirmó con énfasis. Para respaldar su alegato, rememoró el impacto histórico de la norma: implementada en 1972, permitió que Tierra del Fuego saltara de unos veinte mil habitantes a superar los doscientos mil, albergando una industria de estándares internacionales en rubros como la electrónica, los plásticos y la química.

Pero el jefe comunal fue más allá del análisis económico tradicional e introdujo una variable que, a su juicio, los informes multilaterales suelen omitir de manera deliberada: la cuestión geopolítica. “Hay una dimensión de soberanía donde ningún costo resulta excesivo”, disparó, y lanzó una comparación punzante: “En Gran Bretaña no se discute cuánto dinero cuesta sostener una base militar en las Islas Malvinas; lo hacen porque decidieron mantener un enclave colonial. Ese mismo criterio debe aplicarse para defender nuestra promoción industrial”. Con esa analogía, Pérez buscó correr el debate del estrecho marco de la eficiencia de mercado y ubicarlo en el terreno de la integridad territorial y la defensa de los intereses nacionales.

Para el intendente, el informe del Banco Mundial no constituye un hecho aislado ni fortuito, sino la manifestación de una orientación política deliberada. “Ya está tomada la decisión”, advirtió, y dirigió sus dardos contra el Ejecutivo nacional por la eliminación de los aranceles a la importación. En ese punto, fue lapidario: “El arancel cero fue un golpe letal para nuestra producción electrónica. Eso se hizo con el respaldo de legisladores del oficialismo, incluso de los propios representantes fueguinos, y derivó en la pérdida de miles de puestos laborales”. A renglón seguido, describió un panorama socioeconómico desolador: caída sostenida del consumo, familias que no alcanzan a cubrir siquiera la compra de medicamentos y una profunda recesión que licúa cualquier expectativa de reactivación genuina. “Imaginate si en el norte del país van a poder adquirir un televisor o un celular nuevo”, ironizó, para graficar el abismo entre los pronósticos optimistas de los organismos financieros y la cruda realidad cotidiana.

Pérez fue taxativo al definir el rumbo económico actual como un modelo abiertamente antiindustrial, y advirtió que la situación crítica no se circunscribe a la provincia austral. “Las economías regionales en todo el país están en una situación alarmante”, denunció, anticipando un efecto dominó que ya comienza a sentirse en cada rincón del territorio nacional.

El jefe comunal no se limitó a las declaraciones de principios, sino que ancló su diagnóstico en cifras concretas. “En estos dos años se han destruido más de diez mil puestos de trabajo en el sector privado”, aseguró, y vinculó ese desplome directamente con las políticas impulsadas desde Buenos Aires. El reflejo de esa hemorragia laboral es visible también en el comercio local: “Entre el treinta y el cuarenta por ciento de los locales que estaban alquilados hoy permanecen vacíos”, reveló tras reunirse con representantes de la Cámara de Comercio. “Se torna muy difícil sostener trabajadores, afrontar ventas y cubrir costos. Hay una precarización general de la economía fueguina”, resumió. En ese marco, no ahorró críticas para los sectores políticos provinciales que acompañan estas medidas, a los que acusó de responder “a intereses porteños” y de ser corresponsables del sufrimiento de los vecinos.

La crisis, según describió Pérez, ha empujado a las familias a un endeudamiento creciente y precario. “Hoy la gente se financia con tarjetas de crédito para comprar alimentos, útiles escolares o pagar el transporte”, alertó. A ese cuadro se suma la quita de subsidios: “Nos retiraron el apoyo al transporte público y hoy lo sostenemos desde el municipio para garantizar el boleto gratuito a los estudiantes”, explicó, evidenciando el traspaso de responsabilidades del Estado nacional a los gobiernos locales.

Otro frente crítico es la paralización absoluta de la obra pública. “Solo en nuestra ciudad se perdieron más de doscientos puestos de trabajo directos”, afirmó el intendente, y advirtió sobre el impacto colateral en las arcas municipales: “Cuando se desploma la recaudación nacional, también se resiente la coparticipación. Hemos entrado en una situación de depresión económica”. Frente a las proyecciones halagüeñas del Banco Mundial, Pérez contraatacó con contundencia: “Puede haber crecimiento en sectores concentrados como el energético o el financiero, pero en el universo de los trabajadores nadie percibe esa mejora”.

El intendente también apuntó sus baterías contra el funcionario nacional Federico Sturzenegger, a raíz de sus declaraciones sobre la eventual habilitación de compra de tierras por parte de extranjeros. “Nada me sorprende de quien responde a intereses antiargentinos y tiene un encono particular con Tierra del Fuego”, espetó. Y remató: “No comprenden la dimensión geopolítica, o la interpretan del lado de nuestros adversarios”.

En el plano provincial, Pérez confirmó que su gestión mantiene un reclamo firme por una distribución más ecuánime de los recursos, aunque se desmarcó de otras formas de protesta más estridentes. “Venimos pidiendo lo que le corresponde a Río Grande desde hace mucho tiempo. Pero a los gritos no se resuelve nada: hay que trabajar con sensatez, responsabilidad y diálogo”, planteó. Al mismo tiempo, defendió el rol del Estado municipal como último bastión frente al vaciamiento nacional: “Nos hacemos cargo de la potabilización del agua, sostenemos más de quince centros de salud con más de doscientos profesionales y garantizamos servicios esenciales que en otras ciudades ni siquiera existen”, destacó.

Finalmente, el jefe comunal rechazó de plano cualquier especulación electoral. “No estoy en campaña, no soy candidato a nada”, subrayó. “Estamos trabajando todos los días para atravesar esta situación tan compleja, mantener los servicios públicos y acompañar a quienes más lo necesitan”, concluyó. Y cerró su intervención con una definición que sintetiza su diagnóstico y su reclamo: “Hoy lo que hace falta es responsabilidad, coherencia y sensibilidad. Cada uno tiene que hacerse cargo de lo que le corresponde”.

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