El siniestro, que se originó repentinamente por una salamandra, redujo a cenizas casi todo el hogar de los damnificados. Si bien la solidaridad vecinal fue inmediata, la familia clama por materiales de construcción y elementos de limpieza para recomenzar sus vidas desde los cimientos.
Un panorama desolador es el que atraviesa una familia de esta ciudad, luego de que un violento incendio consumiera gran parte de sus moradas, reduciendo sus pertenencias a escombros y dejándolos prácticamente a la intemperie. El fatal episodio irrumpió sin advertencia en una de las edificaciones del terreno y, en cuestión de minutos, las llamas se extendieron con ferocidad hacia las construcciones aledañas, transformando el sueño de la casa propia en una pesadilla de pérdidas materiales y conmoción emocional.
Según relató Miguel, uno de los afectados directos, el fuego se desató en la vivienda del frente, donde funcionaba la salamandra que utilizaban para calefaccionarse. “Comenzó en la casa de adelante, donde estaba la salamandra, y después se expandió hacia la parte trasera y la galería. La construcción del fondo no se abrasó por completo, pero padeció deterioros significativos a causa del humo y el agua empleada para sofocar las llamas”, detalló el hombre, aún conmocionado.
En el predio convivían cinco personas, distribuidas en distintas unidades habitacionales dentro de un mismo terreno. Tras la catástrofe, la familia se vio forzada a abandonar el lugar y refugiarse en el SUM (Salón de Usos Múltiples) del barrio, una estructura comunitaria ubicada a escasas cuadras, donde actualmente pernoctan de manera transitoria, aguardando una solución más estable.
Las pérdidas materiales, según precisaron los damnificados, resultaron catastróficas. “Lo único que permanece intacto es la platea de hormigón y una porción del contrapiso. Todo el resto, prácticamente, ha desaparecido entre las cenizas”, explicaron con amargura, mientras intentaban rescatar algún objeto reconocible entre los restos calcinados.
En medio de la desolación, el Municipio local ya ha comenzado a desplegar tareas de limpieza y remoción de escombros. Sin embargo, la familia subraya que la necesidad más acuciante es contar con insumos básicos de construcción para poder iniciar la reconstrucción de su techo. “Estamos requiriendo tirantes y clavos, que resultan los elementos prioritarios para volver a edificar desde cero. También necesitamos fletes que nos ayuden a transportar materiales como maderas y chapas”, indicaron los afectados.
Pese al duro golpe que representa perderlo casi todo, los damnificados resaltaron con gratitud la oleada de solidaridad que despertó su desgracia entre los vecinos. Muchos de ellos se acercaron desde los primeros instantes del siniestro para brindar su apoyo incondicional. “Varias personas saben de construcción y nos van a prestar su fuerza de trabajo para levantar nuevamente la vivienda. Eso hace que la carga sea un poco más llevadera”, señalaron.
En cuanto a las donaciones, los afectados aclararon que ya han recibido una importante cantidad de prendas de vestir, por lo que en esta etapa solicitan prioritariamente productos de limpieza y desinfección. “Es fundamental para poder ordenar el espacio, higienizar lo poco que se ha rescatado y recuperar algo de normalidad”, explicaron.
Desde el plano anímico, la familia intenta sobreponerse a la tragedia con estoicismo. “Estamos dentro de lo posible bien, tratando de recomponernos, descansar algo y seguir hacia adelante. No queda otra que levantarse”, expresaron con la voz quebrada pero firme.
Aquellas personas o instituciones que deseen colaborar económicamente pueden hacerlo a través del alias miguel.fdz, o bien comunicándose al número telefónico 2964 352864. Asimismo, se reciben donaciones en el SUM del barrio, situado en Perla Austral 600, donde la familia permanece alojada mientras lucha por recuperar el sueño de un hogar.
