El disculpas tardío de Milei al Papa Francisco: un gesto que desata una tormenta de ironías en las redes

El disculpas tardío de Milei al Papa Francisco: un gesto que desata una tormenta de ironías en las redes

El mandatario argentino confesó haber reconocido su “error” ante el sumo pontífice por llamarlo “representante del maligno”, pero la respuesta del Vaticano y la reacción popular encendieron una polémica donde la sorna pontificia se volvió tendencia.

En un insólito episodio que mezcla la política doméstica con las altas esferas del Vaticano, el presidente Javier Milei quedó expuesto a una catarata de críticas luego de revelar en sus cuentas personales de las redes sociales el contenido de una de sus últimas conversaciones privadas con el Papa Francisco. Aquel intercambio, según relató el propio gobernante, incluyó una solicitud de perdón por haber calificado al líder de la Iglesia Católica como “el representante del maligno en la Tierra”, una afrenta que el ahora jefe de Estado reconoció como un “ERROR” mayúsculo.

En su publicación, Milei intentó mostrar un costado conciliador y hasta humilde. “En esa misma visita le pedí perdón por mi ERROR y su respuesta fue propia de un grande: ‘no te calentés, todos hacemos boludeces de chico’. CIAO!”, escribió el mandatario, respondiendo de ese modo a un usuario que le había reprochado su súbito giro discursivo frente a la figura del sumo pontífice. El presidente pretendía, al parecer, demostrar que el líder vaticano había recibido sus disculpas con magnanimidad y hasta con un tono paternalista y descontracturado.

Sin embargo, lo que Milei interpretó como una bendición papal cargada de comprensión fue leído por miles de ciudadanos como una fina y demoledora ironía. Decenas de usuarios no tardaron en salirle al cruce para aclararle que el mensaje del Papa no era un elogio a su crecimiento personal, sino un elegante pero cortante recordatorio de su inmadurez. “La diferencia es que vos tenés como 50. Te dijo pelotudo en la cara y vos no te das cuenta”, le espetó uno de los tantos comentarios virales, mientras que otra usuaria sentenció: “Pero no eras chico, Javier. No entendiste la ironía”. El remate más punzante llegó de la mano de quien le escribió: “Te boludeó en la cara y no te diste cuenta. Con razón no entendés las películas”. Ante la avalancha de burlas y desmentidos, el Presidente optó por el silencio y no respondió a las reacciones.

Este episodio adquiere relevancia mayúscula si se recuerda el violento pasado discursivo de Milei hacia Jorge Bergoglio. Durante la campaña electoral de 2023, el entonces aspirante libertario no escatimaba calificativos para el Papa: lo tildaba sin pudor de “comunista” y lo describía como “el representante del maligno en la Tierra ocupando el trono de la casa de Dios”. Su artillería verbal se concentraba especialmente en uno de los conceptos que Francisco reivindicó hasta sus últimos días: la justicia social. “Este país tiene tantos años de justicia social… ¿qué es la justicia social? Es la envidia, el odio, el resentimiento”, disparaba Milei en una vieja entrevista televisiva, para luego agregar con visible encono: “Habría que informarle al imbécil ese que está en Roma que defiende la justicia social, que sepa que es un robo y que eso va contra los mandamientos”. Cuando la periodista le preguntó si no estaba siendo excesivo, el hoy Presidente redobló la apuesta: “No. El Papa… sí, lo voy a decir de frente: es el representante del maligno en la Tierra”.

Aquellas declaraciones, que en su momento encendieron todas las alarmas en el arco eclesiástico y político, contrastan ahora con la imagen de un mandatario que busca acercarse al líder espiritual de millones de argentinos. Sin embargo, la revelación de este diálogo privado —y sobre todo la interpretación popular de la respuesta papal— ha dejado a Milei en una posición más que incómoda: la de un político que, creyendo exhibir una reconciliación, terminó demostrando, a juicio de sus críticos, una notable dificultad para captar los matices del lenguaje, incluso cuando viene investido de la autoridad moral del Papa. El “CIAO!” final, lejos de sellar un abrazo simbólico, se convirtió en la puntada final de una escena que muchos definieron como tragicómica y que, sin duda, quedará en el anecdotario de la relación entre el poder terrenal y el celestial.

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