BGH paraliza su producción en Río Grande y enciende alarmas en toda la industria fueguina

BGH paraliza su producción en Río Grande y enciende alarmas en toda la industria fueguina

La compañía anunció la interrupción de sus actividades durante un mes y medio a partir de julio, afectando a casi mil trabajadores. La caída del consumo y el exceso de mercadería acumulada profundizan la crisis en el sector electrónico de Tierra del Fuego.

La empresa BGH comunicó oficialmente a su plantel la decisión de suspender sus operaciones fabriles en la planta de Río Grande por un período aproximado de seis semanas, en una determinación que refleja el delicado momento que atraviesa la industria electrónica nacional. La disposición, transmitida mediante reuniones internas, comenzará a regir desde julio e impactará de manera directa sobre unos 980 empleados, abarcando operarios nucleados en la Unión Obrera Metalúrgica, mandos medios y personal fuera de convenio.

Desde la firma explicaron que la medida responde a un escenario complejo marcado por dos variables determinantes: la acumulación de productos sin salida en los depósitos y un marcado desplome en la demanda del mercado interno. La escasa comercialización de artículos como televisores y equipos de climatización provocó una saturación de inventarios que, según fuentes cercanas, torna inviable sostener el ritmo de producción en el corto plazo.

Sin embargo, el eje de la inquietud no se limita únicamente al freno en la actividad industrial. La incertidumbre crece entre los trabajadores ante la falta de precisiones sobre cómo se afrontará el pago de salarios durante el período de inactividad. Aún no se ha definido si la empresa garantizará la totalidad de los sueldos, si aplicará suspensiones con recortes en los ingresos o si recurrirá a mecanismos como el adelantamiento de licencias estivales.

El impacto de la decisión trasciende las paredes de la planta. La paralización de BGH genera un efecto inmediato en el entramado productivo local, especialmente en el sector cooperativo que opera bajo el sistema de “fasón”. Estas entidades, que dependen del flujo de insumos provenientes de la compañía, verán interrumpida su actividad, trasladando la crisis hacia eslabones aún más frágiles de la economía regional.

El panorama se vuelve más sombrío al considerar el contexto general que atraviesa la industria en Tierra del Fuego. La apertura de importaciones, el deterioro del poder adquisitivo y la falta de certezas en torno a la continuidad de los beneficios del régimen industrial configuran un escenario de alta vulnerabilidad. En este marco, las plantas fabriles de la isla funcionan hoy en condiciones límite, intentando sostener su operatividad en medio de una coyuntura adversa que pone en riesgo su sustentabilidad.

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