El Pirata surca el oleaje de la gloria: Belgrano derrota a Unión y se instala entre los cuatro mejores del Torneo Apertura

El Pirata surca el oleaje de la gloria: Belgrano derrota a Unión y se instala entre los cuatro mejores del Torneo Apertura

En una vibrante jornada disputada en el corazón de Barrio Alberdi, el conjunto local desplegó un fútbol de alta intensidad para doblegar al Tatengue. Con goles de Adrián Sánchez y Ramiro Hernández, y una actuación memorable del arquero rival, el celebérrimo equipo cordobés selló su pase a las semifinales ante una hinchada que estalló de euforia.

En una tarde que quedará grabada en la memoria de los feligreses celestes, el Club Atlético Belgrano brindó una cátedra de coraje y convicción en su propio feudo. Frente a una concurrencia desbordante que colmó cada rincón del estadio, la escuadra dirigida por Juan Cruz Real superó por dos tantos sin respuesta a Unión de Santa Fe, un resultado que le otorga un lugar privilegiado entre los cuatro aspirantes más firmes a la corona del certamen doméstico. El encuentro, lejos de resolverse por la vía de la especulación, fue un despliegue continuo de arremetidas y emociones que mantuvo a los espectadores al filo del asiento desde el pitazo inicial.

Desde los primeros compases, el dueño de casa impuso un compás arrollador. La primera señal de peligro llegó por intermedio de Francisco Spörle, quien conectó un centro milimétrico gestado por la habilidad de Sánchez; sin embargo, la intervención del guardameta visitante, Mansilla, se erigió como un muro infranqueable. El cancerbero no solo contuvo ese cabezazo, sino que también respondió con reflejos felinos ante un disparo potente de González Metilli. Lejos de amilanarse, la visita intentó sacudirse el dominio local. Cerca del cuarto de hora, Unión logró hilar algunas posesiones y esbozó una llegada prometedora mediante Tarragona. No obstante, una salida precipitada del zaguero Cardozo casi le cuesta caro a los suyos: el veloz Uvita Fernández quedó mano a mano con el portero rival, quien nuevamente se vistió de héroe para mantener la igualdad.

La estrategia pirata se apoyaba con insistencia en el sector derecho, aprovechando la movilidad escurridiza de Rigoni para explotar las debilidades defensivas de Del Blanco, un lateral cuyas virtudes ofensivas contrastan con sus lagunas en la retaguardia. En otro episodio de lucimiento individual, Mansilla volvió a lucirse al negarle la celebración a Fernández Metilli, quien ya presagiaba el grito de gol. Al término del primer tiempo, el conjunto de Alberdi había demostrado una penetración notablemente superior a la de su adversario, pero el marcador aún permanecía inalterable, como un pacto no firmado entre dos voluntades férreas.

La reanudación trajo consigo un Tatengue más decidido y agresivo. Los dirigidos por Kily González saltaron al césped con otra actitud y pronto generaron zozobra en el área local. Palacios probó fortuna con un remate que exigió a la defensa, y un zurdazo violento de Estigarribia fue desviado oportunamente por el oportuno Cardozo, evitando lo que parecía un tanto seguro. El duelo se había convertido en un ajedrez de fuerzas encontradas, donde cualquier error podía inclinar la balanza.

Fue entonces cuando la pelota quieta obró el milagro. Un corner ejecutado con exquisita precisión por Rigoni encontró en las alturas a Adrián Sánchez, cuyo cabezazo potente y cerrado se incrustó en la red adversaria, desatando la locura en las gradas. Lejos de conformarse, Belgrano pudo ampliar la ventaja a través de Zelarayán y más tarde de su relevo Vázquez, cuyos disparos no encontraron fortuna. Del otro lado, Ludueña tuvo en sus pies la oportunidad de forzar un alargue que habría sido un castigo inmerecido para los locales. Pero la justicia deportiva tenía un epílogo reservado. En el tiempo de descuento, cuando el reloj parecía expirar, el recién ingresado Ramiro Hernández aprovechó un rebote para sellar la sentencia definitiva, el dos a cero que certificó el pase a semifinales. La multitud de Barrio Alberdi estalló en un delirio colectivo, abrazando la ilusión de un equipo que ya sueña con alzar el trofeo. El Pirata sigue navegando en aguas profundas, y su travesía apenas comienza.

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