25 de mayo: entre la gesta revolucionaria y un crisol de memorias que marcaron a fuego la historia argentina

25 de mayo: entre la gesta revolucionaria y un crisol de memorias que marcaron a fuego la historia argentina

Aquel 1810 que encendió la chispa fundacional de una nación, el mismo calendario que años después traería consigo conquistas sangrientas, nacimientos de glorias deportivas, desapariciones forzadas y asunciones presidenciales que reconfiguraron el destino del país.

Cuando los relojes marcaron el inicio de aquel viernes 25 de mayo de 1810, ningún vecino de la vibrante ciudad porteña podía imaginar que estaba asistiendo al parto de una nueva identidad colectiva. La jornada se había gestado en las horas previas, cuando la presión ejercida por las fuerzas populares conducidas por Antonio Beruti y Domingo French logró lo que parecía improbable: la renuncia de Baltasar Hidalgo de Cisneros a encabezar la junta que había emergido del Cabildo Abierto celebrado tres días atrás. El virrey, acorralado por un rechazo ciudadano que se negaba a aceptar soluciones tibias entre aquellos que ansiaban una junta gubernativa y quienes pretendían mantenerlo en el sitial de mando, cedió ante la contundencia de la calle.

De aquella ebullición política nació la Primera Junta, un cuerpo colegiado que juró ejercer el poder en representación del cautivo Fernando VII hasta tanto el monarca español recuperara su trono. Cornelio Saavedra, jefe militar de Buenos Aires, fue designado para ocupar la presidencia de ese novedoso organismo. A su lado se desempeñaron como secretarios Juan José Paso y Mariano Moreno, mientras que el cuerpo de vocales reunió a seis figuras cuyo nombre quedaría grabado en bronce patrio: Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Domingo Matheu, Juan Larrea, Miguel de Azcuénaga y Manuel Alberti. Aunque el andamiaje teórico mantenía un lazo formal con la corona española, la realidad se encargaría de demostrar que los vínculos con el imperio se habían fracturado de manera irreversible. Los historiadores coinciden en señalar aquel instante como el hecho fundacional de la Argentina como nación soberana, el punto cero a partir del cual se desencadenaría el proceso independentista que sacudiría a todas las colonias sudamericanas.

Pero el 25 de mayo no solo pertenece a la épica revolucionaria. La misma fecha ha sido testigo, a lo largo de dos siglos, de acontecimientos tan diversos como trágicos, gloriosos o polémicos, que construyen un mosaico de memorias donde conviven la luz y las sombras del devenir argentino y mundial.

La heroína olvidada y la conquista sangrienta

En 1862, sumida en la más absoluta pobreza, fallecía en la ciudad de Sucre Juana Azurduy a los 81 años de edad. La heroína chaqueña, que había combatido con ferocidad a las fuerzas realistas en el Alto Perú, vió su nombre resurgir con fuerza en las últimas décadas como símbolo de la lucha femenina por la emancipación. Casada con Manuel Padilla, a quien acompañó en la guerra de guerrilla hasta que los españoles lo capturaron y decapitaron, Azurduy perdió también a cinco hijos en el fragor de la contienda. Su acción más resonante ocurrió cuando al frente de sus tropas arremetió contra las fuerzas del general La Hera en la localidad de Villar —hoy territorio boliviano—, donde arrebató el estandarte a los realistas y se apoderó de fusiles y municiones. Aquella hazaña le valió el grado de teniente coronel. Tuvo como espejo y referente a Martín Miguel de Güemes, y la muerte del caudillo salteño marcó también el ocaso de su propia carrera militar.

Diecisiete años más tarde, un 25 de mayo de 1879, el entonces general Julio Argentino Roca celebró una misa en Choele-Choel, enarboló la bandera nacional y, a orillas del Río Negro, pronunció ante sus tropas una proclama que retumbó con pretensiones civilizatorias: «el dominio de la civilización aquí donde la barbarie ha reinado tres siglos». Esa fecha quedó consagrada como el día del triunfo en la denominada Conquista del Desierto, una campaña militar que pasó a la ofensiva tras el fracaso de la zanja diseñada por Adolfo Alsina para contener los malones. El saldo fue la incorporación de vastísimas extensiones patagónicas al patrimonio estatal argentino, tierras que mayoritariamente terminaron concentradas en manos de terratenientes. Mapuches, tehuelches, ranqueles y pampas sufrieron un proceso de aniquilamiento sistemático a manos del Ejército, una herida que el debate historiográfico contemporáneo se ha encargado de recolocar en el centro de la discusión pública.

Pasión futbolera, cultura lírica y literatura desaparecida

El mismo calendario de 1901 fue propicio para el nacimiento de una pasión colectiva. Santa Rosa y Los Rosales, dos equipos del pintoresco barrio de la Boca, decidieron fusionar sus destinos y dieron origen al Club Atlético River Plate. La institución, que con el tiempo abandonaría el sur porteño para instalarse en el elegante barrio de Núñez, forjaría con el Club Atlético Boca Juniors —otro surgido en aquel arrabal italiano— la rivalidad más encendida del fútbol argentino y uno de los clásicos más atrapantes del planeta. Los números respaldan su grandeza: River es la escuadra más ganadora del país, con 36 títulos locales en la era profesional.

Siete años más tarde, el 25 de mayo de 1908, las majestuosas puertas del Teatro Colón se abrieron por primera vez al público con la puesta en escena de Aída, la obra maestra de Giuseppe Verdi. Aquel coliseo se convertiría con el paso del tiempo en la principal sala lírica de la Argentina y una de las más relevantes del orbe. Tras un extenso período de reformas que lo mantuvieron clausurado desde 2006, reabrió sus puertas en 2010, en plena celebración del Bicentenario de aquella Revolución de Mayo que le dio origen simbólico.

En 1925, la localidad bonaerense de Chacabuco veía nacer a Haroldo Conti, un escritor cuya pluma dejaría una huella imborrable en la literatura nacional. Autor de las novelas SudesteAlrededor de la jaulaEn vida y Mascaró, el cazador americano, así como de los cuentos reunidos en Todos los veranosCon otra gente y La balada del álamo carolina, Conti fue secuestrado por un grupo de tareas el 5 de mayo de 1976 y desde entonces permanece en el infame limbo de la desaparición forzada. El centro cultural que funciona en el predio de la ex Escuela de Mecánica de la Armada lleva su nombre como homenaje y denuncia. En 2014, un gesto reparador modificó su legajo docente, donde hasta entonces figuraba la eufemística expresión «abandono del cargo», reemplazándola por la contundente verdad histórica: «desaparición forzada».

El mismo Chacabuco que vio nacer a Conti fue también cuna, en 1953, de Daniel Alberto Passarella, uno de los defensores más legendarios que ha dado el fútbol mundial. Su trayectoria comenzó en Sarmiento de Junín, pero fue en River donde alcanzaría la gloria: integró aquel equipo memorable que en 1975 quebró una sequía de 18 años sin títulos y luego sumó otros seis campeonatos como jugador del club millonario. Capitán de la Selección argentina, levantó la Copa del Mundo en 1978 y cuatro años más tarde, tras el Mundial de España, continuó su carrera en la Fiorentina y el Inter de Italia. Integró el plantel campeón en México 1986 aunque una intoxicación le impidió pisar la cancha. Se retiró en River en 1989 con un registro asombroso: 99 goles, cifra que lo consagra como el defensor más anotador en la historia del fútbol argentino. Su vínculo con el club de Núñez no concluyó con el retiro: asumió como director técnico, luego condujo a la Selección hasta cuartos de final en Francia 98, y en 2009 llegó a la presidencia de la institución. Su gestión, sin embargo, quedó marcada por un hito doloroso: el histórico descenso a la segunda división en 2011, una mancha que ningún título previo pudo borrar del todo.

El regreso peronista, el ensayista crítico y el autogolpe centroamericano

La efeméride de 1973 trajo consigo un acontecimiento de enorme peso político. Héctor Cámpora asumió la presidencia en una jornada que significó el retorno del peronismo al poder tras 18 años de proscripción y el fin de la dictadura autodenominada Revolución Argentina, iniciada en 1966. El nuevo mandatario, delegado personal de Juan Domingo Perón, había triunfado en los comicios del 11 de marzo al frente de la boleta del Frente Justicialista de Liberación, ante la imposibilidad del anciano líder de competir por sí mismo. Aquella noche del 25 de mayo, los presos políticos comenzaron a abandonar la cárcel de Devoto. Fue el preludio de un fugaz mandato de apenas 49 días, que culminaría el 13 de julio con la renuncia de Cámpora y su vice Vicente Solano Lima para allanar el camino hacia una nueva presidencia de Perón.

Un año después, el 25 de mayo de 1974, fallecía a los 72 años Arturo Jauretche, uno de los ensayistas más agudos y polémicos del pensamiento nacional. Nacido en la localidad bonaerense de Lincoln, Jauretche adhirió primero a la Unión Cívica Radical y, tras el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen, se sumó a FORJA. Más tarde abrazaría el peronismo y a fines de la década de 1940 presidió el Banco de la Provincia de Buenos Aires. Su producción ensayística adquirió una relevancia extraordinaria después del golpe de 1955, con obras que se convirtieron en verdaderos clásicos del pensamiento crítico: El Plan Prebisch: retorno al coloniajeEl medio pelo en la sociedad argentinaPolítica y economía y el imperecedero Manual de zonceras argentinas. También incursionó en la poesía con El Paso de los Libres, sobre la asonada radical contra los militares golpistas de 1930, y contó con nada menos que Jorge Luis Borges como prologuista de alguno de sus trabajos.

Saltando las fronteras argentinas, la misma fecha de 1993 registró el denominado Serranazo en Guatemala. El presidente Jorge Serrano Elías disolvió el Congreso tras semanas de crecientes tensiones, en un contexto donde su gobierno era cuestionado desde diversos sectores y las manifestaciones callejeras se multiplicaban. La respuesta del mandatario fue un autogolpe que también disolvió la Corte Suprema y suspendió derechos constitucionales como la libertad de prensa y de reunión. Sin embargo, la Justicia declaró inconstitucional el decreto que originó la medida, las protestas se intensificaron y el Ejército retiró su apoyo a Serrano, quien terminó huyendo a Panamá el 1 de junio. El Congreso designó a Ramiro de León Carpio para completar el mandato hasta 1996.

El adiós a un villano de la pantalla, la llegada de un presidente patagónico y la hazaña futbolera más asombrosa

El año 2001 trajo consigo una pérdida para el mundo artístico. Arturo Maly, el actor especializado en interpretar personajes villanos que supieron ganarse el repudio del público, falleció de un ataque cardíaco en la localidad cordobesa de Morteros mientras se encontraba de gira con la obra Sinvergüenzas. Tenía 61 años. Su filmografía incluyó títulos memorables como La parte del leónTiempo de revanchaÚltimos días de la víctimaNo habrá más penas ni olvidoNoches sin lunas ni solesLos días de junioContar hasta diezLa clínica del Dr. Cureta y La fuga, además de una vasta trayectoria en teatro y televisión.

El 25 de mayo de 2003 marcó un punto de inflexión en la historia política argentina reciente. Néstor Kirchner asumió la presidencia en el Congreso, recibiendo la banda y el bastón de mando de manos de Eduardo Duhalde. El hasta entonces gobernador de Santa Cruz había finalizado en segundo lugar en las elecciones del 27 de abril, detrás de Carlos Menem, pero la decisión del ex mandatario riojano de no presentarse al ballotage lo convirtió en nuevo jefe de Estado con apenas el 22 por ciento de los sufragios. Con 53 años cumplidos, se convirtió en ese momento en el presidente más joven de la democracia recuperada en 1983, un récord que mantendría hasta la asunción de Javier Milei en 2023 —quien juró con la misma edad pero con menos días transcurridos entre su natalicio y la ceremonia de asunción—. La toma de posesión de Kirchner cerró el turbulento período abierto por la crisis de 2001, que había sumido al país en una de sus peores convulsiones sociales, políticas y económicas.

Dos años después, pero esta vez en la escena deportiva mundial, el 25 de mayo de 2005 quedó grabado en la memoria de los amantes del fútbol como la noche de la remontada más espectacular en la historia de la Champions League. El Liverpool y el Milan protagonizaron en Estambul una final que parecía definida al término del primer tiempo: los italianos arrasaban con un categórico 3 a 0. Nada hacía presagiar lo que ocurriría en el segundo tiempo. A los 15 minutos de la reanudación, el conjunto inglés logró la hazaña más insospechada: tres tantos en apenas seis minutos para igualar el marcador. El 3 a 3 se mantuvo durante el tiempo suplementario, y en la definición por penales el Liverpool se impuso por 3 a 2, consumando una epopeya que los analistas aún hoy describen como irrepetible.

George Floyd, el adiós a un folclorista y el cierre de un recorrido histórico

El 25 de mayo de 2020, un operativo policial en Minneapolis derivó en el asesinato por asfixia de George Floyd, un ciudadano afroamericano de 46 años. El agente Derek Chauvin redujo a Floyd presionando su rodilla contra el cuello de la víctima durante nueve minutos, mientras este se quejaba reiteradamente de que no podía respirar. La grabación de un teléfono celular que capturó toda la secuencia conmovió al planeta entero y desencadenó una ola de protestas que sacudió primero la principal ciudad del estado de Minesota y luego se expandió por todo el territorio estadounidense. Aquel crimen se convirtió en el detonante del movimiento Black Lives Matter, que puso en el centro del debate global la persistencia del racismo estructural y la brutalidad policial contra las comunidades negras. Chauvin fue enjuiciado y condenado en 2021.

Finalmente, el 25 de mayo de 2023, el folclore argentino perdió a una de sus voces más entrañables. Daniel Toro, el prolífico compositor salteño, falleció en su ciudad natal a los 82 años. Autor de un cancionero inmenso, su tema más reconocido es la inolvidable «Zamba para olvidarte». Toro sufrió la proscripción durante la última dictadura militar y más tarde enfrentó un cáncer de garganta que durante años le impidió ejercer su arte del canto. Su partida cerró un ciclo, pero su legado musical sigue vibrando en cada zamba que los argentinos atesoran como patrimonio colectivo.

De aquel mayo fundacional de 1810 a este presente que conjuga memorias dispares, el 25 se ha convertido en una fecha palimpsesto donde se escriben y reescriben las gestas, las tragedias, las glorias y las deudas de una nación y de un mundo en permanente transformación.

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