El astro rosarino, capitán de la selección argentina y figura del Inter Miami, solicitó el reemplazo durante el compromiso ante Philadelphia Union tras evidenciar signos de aflicción. El episodio ocurre cuando faltan escasas veinte jornadas para el inicio de la Copa del Mundo.
En el duelo que enfrentó al Inter Miami con Philadelphia Union, Lionel Messi protagonizó una escena que encendió todas las alarmas. Apenas transcurrida una parte del encuentro, el capitán argentino exhibió notorios gestos de sufrimiento físico, lo que lo llevó a tomar una determinación inusual en su carrera: pedir el reemplazo sin que el balón estuviera detenido.
El contexto agrava cualquier lectura. Faltan menos de veinte días para la cita mundialista, y la máxima estrella del combinado nacional argentino debió ceder su lugar en el césped. La imagen que recorrió cada ángulo del estadio mostró a el ’10’ retirándose mientras se palpaba la zona posterior de su miembro inferior izquierdo, en un claro indicio de que algo no marchaba bien en su organismo.
El cambio se concretó con el ingreso de Mateo Silvetti. Pero lo que más inquietó a los presentes y a la audiencia global fue que Messi, lejos de permanecer en el banquillo de suplentes para observar el desenlace del partido, se encaminó sin demora hacia el túnel de vestuarios. Su semblante, atravesado por la contrariedad y el fastidio, no hizo más que profundizar la incertidumbre sobre la naturaleza de su dolencia.
El capitán de la escuadra albiceleste no suele solicitar abandonar el campo por voluntad propia, salvo cuando la molestia resulta incompatible con la continuidad. En esta oportunidad, su cuerpo habló antes que su talento, y la decisión fue inmediata: no forzar, no arriesgar, pero el simple hecho de haber necesitado detenerse a estas alturas de la temporada ya constituye un motivo de seria preocupación para el cuerpo técnico de Lionel Scaloni.
Mientras el cronómetro sigue su cuenta regresiva hacia la máxima competición del fútbol planetario, el gesto de Messi retirándose antes de la conclusión del cotejo ante Philadelphia Union quedará como la imagen más perturbadora de la jornada. Los exámenes médicos en las próximas horas serán determinantes, pero la sola necesidad de solicitar el cambio y marcharse directamente al vestuario bastó para que el mundo del deporte contenga la respiración.
