Danza de desencuentros: la compleja relación entre el riñón del poder y la veterana de las trincheras políticas

Danza de desencuentros: la compleja relación entre el riñón del poder y la veterana de las trincheras políticas

La desconfianza se apodera del vínculo entre el núcleo duro libertario y quien fuera ministra de Seguridad, en un nuevo episodio de avances y retrocesos durante los festejos por la fecha patria.

En el escenario de los festejos por el 25 de mayo, un nuevo capítulo de tiranteces y gestos elocuentes vino a espesar aún más la ya de por sí volátil relación entre los conductores de La Libertad Avanza y una figura de larga trayectoria política como Patricia Bullrich. Lo que podría haber sido una jornada de unidad en torno a la conmemoración patria se transformó, en los hechos, en una sucesión de señales encontradas que reflejan un clima subterráneo de recelo mutuo.

Desde el momento en que la exfuncionaria de seguridad se distanció tras solicitar la declaración jurada del vocero presidencial Manuel Adorni, el trato con la hermana y estratega mayor del Presidente, Karina Milei, no ha hecho más que enfriarse. No es un secreto para nadie en el ecosistema oficialista que a la hermanísima le incomodan profundamente los espíritus librepensadores y aquellos que construyen una luz propia sin pedir permiso. Y en ese sentido, la conducta de Bullrich ha estado plagada de gestos de autonomía que la hermana del mandatario observa con creciente fastidio.

El resultado de esta tensión es una dinámica de vaivenes que se expresó con crudeza durante la celebración del 25 de Mayo. A la exministra no se la convocó para integrar la caminata inaugural junto al presidente Javier Milei, un sitio reservado para los más fieles al rededor del líder. Sin embargo, sí se le concedió un lugar en el solemne Te Deum en la Catedral Metropolitana. Tampoco se extendió hacia ella una invitación para subir al palco montado frente al Cabildo, un espacio de alta exposición donde sí tuvo un asiento privilegiado el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Paradójicamente, la puerta se abrió para que Bullrich acudiera a la reunión de Gabinete en la Casa Rosada.

En el círculo íntimo de la dirigente intentan quitarle dramatismo a estas definiciones y subrayan que, en todo caso, los Milei serían quienes tienen más para perder si deciden desatar una confrontación abierta con una política curtida en al menos cuatro gestiones gubernamentales y acostumbrada a las batallas más ásperas del tablero nacional.

El trasfondo de estas asperezas no es otro que la disputa por la estrategia electoral de cara al año próximo. Karina Milei viene impartiendo directivas con el objetivo de que el partido oficialista prescinda del PRO si resulta necesario, y la aspiración de arrebatarle la Jefatura de Gobierno porteño a Jorge Macri forma parte de ese plan de expansión territorial sin alianzas incómodas. Bullrich, en cambio, postula una visión más pragmática: con los números de las encuestas actuales, lo aconsejable sería explorar un acercamiento a Mauricio Macri para evitar una fuga de votos hacia ese espacio en 2027.

Esa línea de pensamiento la acerca peligrosamente a la óptica del asesor estrella Santiago Caputo. Y no es casual: si Karina Milei continúa relegando a Bullrich de los centros de decisión, no se descarta que entre la exministra y Caputo tejan una alianza estratégica silenciosa que redefiniría el mapa de poder interno, con el líder como espectador de una partida que se juega a sus espaldas. La confianza, mientras tanto, sigue siendo el bien más escaso.

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