El sincero desliz de Milei: “Hice todo mal para llegar a la política y por eso soy el primer presidente liberal libertario”

El sincero desliz de Milei: “Hice todo mal para llegar a la política y por eso soy el primer presidente liberal libertario”

El mandatario argentino sorprendió al confesar sus propias contradicciones durante el Latin American Forum, donde también arremetió contra las calificadoras de riesgo y los medios de comunicación

En el marco del Latin American Forum, celebrado en el porteño Parque Norte, el presidente de Argentina, Javier Milei, protagonizó un momento de inusitada transparencia que muchos calificaron como un verdadero acto de sincericidio político. Ante un auditorio atento, el mandatario reconoció sin ambages que su trayecto hacia el poder no se ajustó a las reglas tradicionales de la actividad gubernamental. “En realidad, realicé todo de manera incorrecta para integrar la política en términos convencionales. Por esa razón soy el primer jefe de Estado liberal libertario de toda la historia”, confesó con una mezcla de ironía y orgullo.

El gobernante aprovechó su intervención para trazar un diagnóstico sobre el escenario que facilitó su ascenso. Afirmó, mientras leía frente a los asistentes, que durante 2023 la nación austral “optó por transformarse para bien de forma definitiva, gracias a una ciudadanía cansada de fórmulas fallidas, en búsqueda de una metamorfosis auténtica, y eligió al primer gobierno liberal libertario de la trayectoria argentina y de la humanidad”. Inmediatamente después, introdujo una reflexión que suele repetir consigo mismo: es necesario tener “presente que esto no ocurre bajo condiciones habituales de presión y temperatura”. Con un dejo humorístico, explicó su célebre teoría sobre los equívocos: “Siempre me río de mí mismo al hablar del fallo tipo 2. El error tipo 1 es cuando se hace todo adecuadamente y resulta mal, mientras que el error tipo 2 es cuando se hace todo mal y termina saliendo todo bien”. Y remató: “Por eso soy el primer presidente liberal libertario de la historia”.

Furia contra las firmas evaluadoras de riesgo

En otro tramo de su alocución, el Primer Mandatario descargó su malestar contra las agencias que miden el riesgo país, al considerar que no elevan la calificación de Argentina con la celeridad que él desearía. Volvió a endilgar esa demora al “populismo”, aunque admitió que el índice inflacionario sigue siendo más elevado de lo previsto y reconoció que la desaceleración de los precios no constituye una condición suficiente para alcanzar el crecimiento económico. “Lo que logrará que Argentina consiga el grado de inversión no será el hecho de que hayamos seleccionado el sendero correcto. Argentina alcanzará el investment grade el día en que los argentinos así lo resuelvan. El día en que los argentinos decidan acoger las ideas de la libertad y enterrar al populismo”, sentenció el Presidente.

De esta manera, apuntó directamente contra las calificadoras de la deuda soberana, luego de que a comienzos de mayo la firma Fitch mejorara la nota argentina de CCC+ a B- con perspectiva estable. Pese a esa corrección al alza, Milei consideró que la mejora resultaba insuficiente, aceptando tácitamente que ese avance no basta por sí solo para que el país retorne a los mercados internacionales de crédito. Hasta el momento, el resto de las agencias evaluadoras no han seguido la senda marcada por Fitch, e incluso directivos de Moody’s advirtieron que recién analizarán esa posibilidad en los próximos meses.

Dura embestida contra la prensa

El mandatario, al igual que su ministro de Economía Luis Caputo horas antes, dirigió sus dardos contra los medios de comunicación al señalar una supuesta brecha evidente entre los datos económicos y la cobertura periodística. “Jamás en la historia argentina existió una distancia tan amplia entre lo que realmente ocurre en la economía y lo que difunden los medios”, aseveró con contundencia. Las declaraciones de Milei generaron revuelo tanto entre los asistentes al foro como en los círculos políticos y financieros, donde algunos analistas interpretaron sus palabras como un intento de mantener encendido el fervor de su base electoral frente a un contexto de ajuste y demoras en la recuperación económica.

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