En el marco de la conmemoración por el Día del Ejército Argentino, la vicepresidenta destacó la labor histórica de las Fuerzas Armadas, recordó la trayectoria militar de su padre y volvió a referirse a la lucha contra las organizaciones armadas de los años setenta, una postura que reavivó las discusiones sobre la memoria y el terrorismo de Estado.
La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, utilizó la celebración del Día del Ejército Argentino para expresar un nuevo reconocimiento a las Fuerzas Armadas y reivindicar el papel que desempeñaron en distintos momentos de la historia nacional. A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, la titular del Senado destacó la trayectoria de la institución castrense y volvió a defender la actuación de los militares que enfrentaron a las organizaciones guerrilleras durante la década de 1970, una postura que suele generar fuertes controversias en el escenario político argentino.
La fecha, que se recuerda cada 29 de mayo, remite a la decisión adoptada por la Primera Junta en 1810 de organizar los primeros cuerpos militares destinados a resguardar el proceso revolucionario iniciado tras la Revolución de Mayo. En ese contexto histórico, Villarruel destacó el legado del Ejército y lo definió como una institución fundamental en la construcción de la identidad nacional.
En su publicación, la vicepresidenta sostuvo que el Ejército representa valores profundamente arraigados en la tradición argentina, entre ellos el honor, la disciplina, la vocación de servicio y el compromiso con la defensa de la soberanía nacional. Según expresó, esos principios continúan vigentes en cada integrante de la fuerza que desempeña sus funciones en distintos puntos del país.
El mensaje también tuvo un fuerte componente personal. Villarruel recordó a su padre, Eduardo Marcelo Villarruel, y destacó su participación en los operativos militares desarrollados en la provincia de Tucumán contra el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), así como su intervención en la Guerra de Malvinas. La vicepresidenta afirmó que, por su historia familiar, conoce de cerca el sacrificio, la entrega y el amor por la patria que caracterizan a quienes integran las Fuerzas Armadas.
“Como hija de un militar del Ejército que combatió en Tucumán frente al accionar terrorista del ERP y que también defendió nuestra soberanía en Malvinas, sé del esfuerzo y la vocación que hay detrás de cada servicio”, expresó en la red social X al saludar a los miembros de la institución.
Las palabras de la vicepresidenta no pasaron inadvertidas debido a que volvieron a poner en el centro de la discusión pública su visión sobre los años setenta y el accionar de las Fuerzas Armadas durante aquel período. Desde hace años, Villarruel sostiene una postura crítica respecto de lo que considera una mirada parcial sobre la violencia política de esa época y suele reivindicar a quienes participaron en la lucha contra las organizaciones armadas.
La figura de su padre también volvió a cobrar relevancia a partir de sus declaraciones. Eduardo Marcelo Villarruel desarrolló una extensa carrera militar y falleció en 2021 a los 73 años. Durante 1975 integró el denominado Operativo Independencia, desplegado en Tucumán bajo el mando del entonces jefe de la V Brigada de Infantería, Antonio Domingo Bussi. Aquella operación militar fue el antecedente inmediato de la metodología represiva que posteriormente se profundizaría durante la última dictadura militar.
Un año más tarde fue destinado nuevamente a Campo de Mayo, una de las principales guarniciones militares del país y lugar donde funcionaron centros clandestinos de detención durante el régimen instaurado en 1976. Más adelante participó en la Guerra de Malvinas como segundo jefe de la Compañía de Comandos 602, unidad que estuvo bajo el mando de Aldo Rico. Tras la rendición argentina, fue capturado por las fuerzas británicas y permaneció como prisionero de guerra hasta el final del conflicto.
Con el retorno de la democracia, continuó desempeñándose dentro de la estructura del Ejército, especialmente en áreas vinculadas a la comunicación institucional. Sin embargo, uno de los episodios más recordados de su trayectoria ocurrió en 1987, cuando se desempeñaba como segundo jefe del Regimiento de Infantería 37, en la localidad chubutense de Río Mayo. En aquel contexto se negó a prestar juramento a la Constitución Nacional, una decisión que derivó en una sanción disciplinaria de cuarenta días de arresto por insubordinación.
Mientras tanto, en su mensaje por el Día del Ejército, Villarruel repasó distintos hitos históricos vinculados a la institución, desde las campañas libertadoras lideradas por el general José de San Martín hasta la participación argentina en la guerra del Atlántico Sur. También resaltó la labor que cumplen los efectivos militares en tareas de asistencia durante emergencias, el resguardo de las fronteras y la presencia permanente en la Antártida.
La conmemoración volvió a mostrar uno de los ejes centrales del discurso público de la vicepresidenta, quien mantiene una reivindicación constante hacia las Fuerzas Armadas y hacia quienes combatieron a las organizaciones armadas en los años setenta. Una posición que, lejos de pasar inadvertida, continúa generando intensos debates en torno a la interpretación del pasado reciente y al papel que desempeñaron los distintos actores durante uno de los períodos más complejos de la historia argentina.
