Bajo una lluvia de gases y escombros: París se desangra tras la gesta europea del PSG

Bajo una lluvia de gases y escombros: París se desangra tras la gesta europea del PSG

Lo que debía ser una noche de gloria eterna se convirtió en una pesadilla de fuego, sangre y destrucción. El alirón del club parisino en la Champions League dejó un saldo trágico de un fallecido, más de dos centenares de damnificados y casi ochocientos arrestos, desatando la peor ola de violencia en la capital gala en lo que va del año.

La capital francesa amaneció este domingo con el aroma acre de los neumáticos ardiendo y los cristales rotos como único testigo de lo que, horas antes, había sido una fiesta multitudinaria. La conquista por parte del Paris Saint-Germain de su anhelada primera Copa de Europa, lejos de traer únicamente júbilo, desencadenó una espiral de caos y barbarie que estremeció a todo el país. Según el balance oficial difundido por las autoridades galas, el saldo es desolador: un joven de apenas 24 años perdió la vida en medio de los desmanes, mientras que otras 219 personas sufrieron heridas de diversa consideración, incluyendo a 57 integrantes de las fuerzas del orden que intentaron, sin éxito, contener la marea humana desbocada.

El siniestro fatal ocurrió en la madrugada del sábado sobre la cinta asfáltica del periférico parisino, a la altura de Porte Maillot, epicentro de la celebración. El infortunado hincha, que se desplazaba en su motocicleta, sufrió un accidente mortal cuya mecánica aún es materia de pesquisa. A este episodio se suma la internación de otro seguidor en estado crítico, víctima de una brutal trifulca en el sector oeste de la metrópoli. El Ministerio del Interior francés reportó, además, una cifra récord de 780 aprehensiones en todo el territorio nacional, de las cuales 457 derivaron en custodia policial, superando ampliamente los registros de incidentes similares acontecidos el año precedente.

Los momentos de mayor tensión se concentraron en los lugares más emblemáticos de la Ciudad de la Luz. La céntrica avenida de los Campos Elíseos y los alrededores del Parque de los Príncipes, donde millares de simpatizantes habían seguido la final, se transformaron en un campo de batalla. Durante varias horas, las llamas devoraron contenedores y vehículos estacionados, grupos violentos asaltaron comercios y saquearon todo a su paso, y el mobiliario urbano fue reducido a escombros. Ante el avance incontenible de los alborotadores, los agentes de seguridad respondieron con proyectiles lacrimógenos y cargas disuasivas, aunque el operativo resultó insuficiente para sofocar la furia desatada.

Como consecuencia de la magnitud de los disturbios, el gobierno central decidió movilizar un contingente de casi 22.000 efectivos de seguridad en todo el país, con un despliegue especial de 8.000 hombres únicamente en París. Pese a este monumental dispositivo, la violencia se replicó como pólvora en decenas de urbes francesas, encendiendo todas las alarmas sobre la recurrencia de estos episodios vinculados a las conquistas deportivas. Mientras la justicia avanza en las averiguaciones para esclarecer las circunstancias exactas de la tragedia, el país se prepara para una nueva jornada de riesgos con la recepción oficial que el equipo parisino recibirá de manos de las más altas autoridades nacionales en honor al título europeo obtenido.

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