La histórica esquina peronista volvió a vibrar con un reclamo unánime: «Sin Cristina no hay movimiento»

La histórica esquina peronista volvió a vibrar con un reclamo unánime: «Sin Cristina no hay movimiento»

El senador Mariano Recalde encabezó un encendido acto en el domicilio de la exmandataria, donde equiparó la actual situación de la líder del PJ con las viejas proscripciones del peronismo. La Feria del Libro Peronista, músicos y militantes colmaron las calles de San José y Humberto Primo, en una jornada que culminó con la aparición de Cristina Fernández en el balcón.

En una jornada que quedará registrada en la memoria militante, el senador nacional y titular del Partido Justicialista porteño, Mariano Recalde, lanzó una contundente afirmación desde el escenario montado frente al edificio donde Cristina Fernández de Kirchner cumple desde hace casi un año prisión domiciliaria. “Del mismo modo que aquellos que aún viven fueron testigos de cómo, durante la época de la proscripción, resultaba imposible hacer peronismo sin la figura de Perón, hoy la realidad nos impone una certeza ineludible: no se puede concebir ni construir peronismo sin Cristina”, declaró Recalde ante una multitud que colmó las inmediaciones del departamento de San José 1111.

El escenario, iluminado por potentes reflectores de tonalidad celeste y blanca, se erigió como el epicentro de una movilización que combinó el fervor político con expresiones artísticas y populares. Horas antes del discurso central, la esquina más emblemática del peronismo contemporáneo había sido el punto de encuentro de la denominada Feria del Libro Peronista, un espacio donde confluyeron militantes de distintas generaciones, músicos de género folclórico y el estudio rodante de la emisora AM 750, que transmitió en vivo cada instante del acontecimiento. El ambiente se impregnó de un aroma a resistencia y pertenencia, con puestos que ofrecían desde ejemplares de literatura política hasta artesanías textiles, mates grabados y delantales de cocina, todos ellos ornamentados con simbología justicialista.

Recalde, quien además de legislador conduce los destinos del peronismo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no escatimó calificativos para referirse a la situación procesal de la exmandataria. Aseguró con vehemencia que Fernández de Kirchner se encuentra “injustamente privada de su libertad a partir de una resolución judicial que carece por completo de fundamentos jurídicos, aunque abunda en motivaciones políticas”. En su alocución, el senador profundizó su crítica al sostener que dicho fallo “fue redactado en las profundidades más oscuras, en las cloacas del sistema democrático, desde donde se imparten órdenes a esas figuras decorativas investidas de toga que dictan las sentencias que les ordenan para acosar a los peronistas y para garantizar la impunidad de los verdaderos corruptos que saquean sistemáticamente los recursos de la Argentina”.

El legislador puso especial énfasis en lo que consideró un ensañamiento deliberado por parte del Poder Judicial contra la líder del Frente de Todos. “No contentos con proscribirla, con inhabilitarla políticamente, con impedirle que salga a caminar y a encontrarse con su pueblo, cuando ella comenzó a recibir visitas, a conversar y a reorganizarse, entonces profundizaron la persecución imponiéndole restricciones que no sufre ningún otro detenido bajo la modalidad de prisión domiciliaria en todo el territorio nacional”, argumentó Recalde, elevando el tono de su voz mientras la multitud respondía con aplausos y cánticos.

Una comparación que generó conmoción entre los presentes fue aquella en la que el senador equiparó las limitaciones impuestas a Fernández de Kirchner con las que padecieron los responsables de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar. “Ni siquiera los genocidas que perpetraron las atrocidades más aberrantes que pueda imaginar la mente humana tienen las restricciones que le colocan a Cristina”, enfatizó. Cabe recordar que en noviembre pasado, el Tribunal Oral Federal número 2 dispuso un régimen excepcional para la exmandataria, autorizándole apenas tres visitas por semana, con un máximo de dos horas cada una y solo dos personas por encuentro. Según datos extraídos de un informe judicial al que tuvo acceso esta redacción, únicamente el 1,76 por ciento de los detenidos que cumplen prisión domiciliaria en la Argentina enfrentan limitaciones en su régimen de visitas, mientras que apenas el 19,54 por ciento debe portar una tobillera electrónica de monitoreo.

El acto contó también con las intervenciones de la diputada nacional Kelly Olmos, exministra de Trabajo de la Nación, y de Jorge Meneses, vicepresidente segundo del Partido Justicialista de la Ciudad. Olmos, con la contundencia que la caracteriza, sentenció que “todos y cada uno de nosotros sabemos que la condena contra Cristina es esencialmente política”. Acto seguido, vinculó las recientes declaraciones del actual presidente Javier Milei con la situación judicial de la exmandataria: “Cuando escuchamos a Milei afirmar que la justicia social constituye un robo, entendemos que ese robo al que se refiere es exactamente el mismo que fundamenta la condena contra Cristina. La acusan por el delito de luchar por la justicia social, por haber encabezado junto a Néstor durante doce años consecutivos aquella vocación igualitaria que otorga sentido a la existencia misma del peronismo y al anhelo de que esta patria sea justa, libre y soberana”.

Por su parte, Jorge Meneses puso el acento en la necesidad de que el movimiento justicialista construya una referencia política sólida. “Esta esquina se ha transformado en un ícono de la resistencia de nuestro movimiento, y debe ser el punto de partida para edificar una alternativa que pueda forjar un porvenir mejor para todos nosotros”, sostuvo. En un mensaje directo dirigido al mandatario liberal, Meneses exigió “responsabilidad, autocrítica y que observe lo que realmente le ocurre a nuestro pueblo, a nuestros ancianos, a nuestros jóvenes, y que comience a gobernar para los intereses de la totalidad de los argentinos”.

Antes de los discursos, la jornada había comenzado con un marcado carácter popular y autogestivo. La denominada Feria Compañera, una iniciativa que agrupa a aproximadamente 140 trabajadores del Estado que sufrieron despidos en el marco de la administración Milei (más de 66 mil cesantías en el sector público), ofreció sus producciones artesanales como modo de subsistencia. Ingrid Manfer, secretaria general de ATE Desarrollo Social, explicó a este diario: “En su mayoría somos mujeres trabajadoras vinculadas a áreas de asistencia que realizaban tareas territoriales allí donde hoy el Estado se retira. Observamos las consecuencias de esa decisión en cómo las problemáticas sociales quedan sin resolución estatal y aparecen actores como el narcotráfico ocupando ese vacío”.

El aspecto cultural tuvo un momento de gran emotividad en el Día del Folclorista, cuando un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) obsequió a los presentes una breve pero entusiasta clase de chacarera. La convocatoria fue tal que los asistentes formaron espontáneamente una ronda y siguieron las indicaciones de la profesora del Departamento de Folklore. El contagio resultó tan extenso que incluso el comerciante ambulante que ofrecía chipá se sumó al baile, manteniendo el equilibrio con su bandeja sobre la cabeza. Luego de múltiples giros, zapateos y zarandeos característicos de la danza tradicional, los participantes cerraron el espacio folclórico con un clamor unánime: “¡Viva la Patria, viva la Universidad Pública y viva Cristina!”.

El momento cumbre de la velada llegó al concluir la intervención de los oradores. Los reflectores azules dispuestos a un costado del escenario giraron su haz de luz y apuntaron directamente al balcón del segundo piso de San José 1111. Apenas un segundo después, la silueta de Cristina Fernández de Kirchner se recortó en la abertura. El estallido de alegría de la concurrencia fue inmediato y ensordecedor. Allí estaba, siempre sonriente pese a las adversidades, la dos veces presidenta de la Nación, moviendo sus brazos enérgicamente, saludando y meciéndose al ritmo de la canción que invitaba a “traer al gorila de Milei”, dentro de un popurrí de himnos peronistas que la multitud coreaba con fervor. Finalmente, la exmandataria agradeció el acompañamiento dibujando corazones con sus manos en el aire, dedicando una atención especial a sus vecinos, quienes desde sus ventanas desplegaron carteles con mensajes de afecto y la saludaban a la distancia, en una postal que quedará grabada en la historia de la resistencia peronista.

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