La mujer, identificada como Soledad Andreani, fue detenida en las últimas horas acusada de facilitar el automóvil que habría sido empleado para trasladar el cadáver de la adolescente de 14 años. Con esta aprehensión, ya suman tres los implicados en la pesquisa judicial.
La investigación por el brutal asesinato de Agostina Vega, la joven de 14 años hallada sin vida en un descampado una semana después de su desaparición, experimentó un desenvolvimiento crucial en las últimas horas. Las fuerzas de seguridad concretaron la detención de la propietaria del automóvil Ford Ka, de tonalidad negra, que de acuerdo con la hipótesis del tribunal habría sido utilizado para deshacerse del cuerpo de la víctima. La mujer, cuya identidad responde al nombre de Soledad Andreani, fue arrestada esta noche, según confirmó la agencia Noticias Argentinas. Con este último procedimiento, el número de personas privadas de su libertad asciende a tres.
Previamente, el principal sindicado como autor material del crimen, Claudio Gabriel Barrelier, ya se encontraba tras las rejas imputado por homicidio agravado por la presencia de vínculos de género. A él se sumó luego Osvaldo Fassetta, un hombre de 47 años señalado por el delito de encubrimiento. La línea investigativa sostiene que Barrelier, quien mantenía un vínculo cercano con el entorno familiar de la menor, habría empleado el mencionado rodado para transportar los restos de Agostina hasta un paraje baldío, donde finalmente fueron localizados una semana después de que se reportara su desaparición.
En los días previos a su aprehensión, Andreani había ofrecido declaraciones a la prensa en las que desmenuzó los pormenores de la relación que la unía con el homicida presunto. La mujer confesó que era su amante y que solía prestarle el vehículo con asiduidad. Según su propio relato, mantenían un distanciamiento de casi quince días sin contacto personal. Un punto importante de su testimonio indica que, en la tarde del domingo siguiente a la desaparición de Agostina, Barrelier la contactó con el propósito explícito de reconciliarse. Horas más tarde, comenzó a presionarla bajo el pretexto de requerir el coche para llevar indumentaria a un tío que había sido intervenido quirúrgicamente. “En ese momento no despertó mis sospechas porque él solía ser una persona muy vehemente y porque había logrado ganarse a toda mi familia”, recordó entonces Andreani, intentando justificar su colaboración.
Sin embargo, las evidencias presentadas ante la fiscalía cordobesa por el letrado Carlos Nayi, representante de la familia materna de la víctima, pintan un cuadro muy diferente para la ahora detenida. De acuerdo con la acusación del abogado, la dueña del Ford Ka no solo no ignoraba la situación, sino que habría participado activamente en el ocultamiento de Barrelier, asistiéndolo en la logística para mover el cadáver de la adolescente. Este es otro de los puntos sobresalientes: Nayi sostuvo que “la propietaria del Ford Ka sabía perfectamente, al momento de facilitarle el automóvil, que él estaba siendo observado por la justicia. El rostro de Agostina se exhibía en cada hogar de Argentina, ella tenía conocimiento de que la menor había ingresado a la casa de Barrelier y, aun así, le prestó el coche, que posteriormente fue higienizado para borrar rastros”.
En sintonía con esta línea, Fernanda Alaniz, la abogada que patrocina al padre de la joven, subrayó que cuando Gabriel Vega se enfrentó a Barrelier en el exterior de la vivienda de la recién aprehendida, la mujer asumió un rol activo al “reconducir la conversación”, lo que sugiere un intento de desviar la atención o proteger al homicida. Resulta igualmente relevante que el fiscal a cargo de la instrucción, Raúl Garzón, haya ordenado allanamientos tanto en el establecimiento donde un hijo de Andreani llevó a limpiar el automóvil como en un local nocturno llamado Wachitas Bar, donde la detenida se desempeñaba como “productora”, según indicaban sus perfiles en redes sociales. Dicho comercio fue clausurado en las últimas horas por la Municipalidad de Córdoba debido a irregularidades en sus permisos de funcionamiento.
De esta manera, la madeja judicial que envuelve el femicidio de Agostina Vega se sigue tejiendo con nuevas capturas y señalamientos, mientras los representantes legales de la familia aguardan que la justicia determine el grado real de participación de cada uno de los eslabones que facilitaron el macabro crimen.
