En su decimoctava travesía hacia el país del norte, el mandatario argentino participará de los rituales del 4 de julio junto a Donald Trump, evitará cualquier cita con el balompié mundialista y delineará una agenda paralela con inversores. Mientras tanto, en la región, se prepara una cumbre en Paraguay y se proyecta un anhelado encuentro con una leyenda del rock británico.
El presidente argentino, Javier Milei, emprenderá nuevamente rumbo a Estados Unidos, en lo que representa su decimoctava visita a esa nación. El viaje, que tendrá como marco las conmemoraciones oficiales por el Día de la Independencia norteamericana, se desarrollará en pleno desarrollo del campeonato mundial de fútbol, una circunstancia que desde el entorno presidencial se encargaron de despejar de inmediato: el jefe de Estado no asistirá a ningún encuentro deportivo de la selección argentina, tal como lo anticiparon voceros de la Casa Rosada.
La travesía del mandatario se concentrará en los festejos del 4 de julio, donde se prevé un encuentro con su homólogo estadounidense, Donald Trump. Además, fuentes oficiales confirmaron que Milei mantendrá una reunión con un grupo de empresarios de ese país, en sintonía con su estrategia de fortalecer vínculos comerciales y financieros con actores clave del capitalismo global. La visita será breve: apenas dos jornadas, con una delegación reducida, integrada únicamente por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y el canciller Pablo Quirno, cuyo nombre cobra fuerza como eventual reemplazo de Manuel Adorni al frente de la jefatura de Gabinete, en caso de que este último abandone su cargo.
La decisión de apartarse de los partidos del Mundial no es menor. Para las fechas en que Milei esté en suelo estadounidense, el combinado nacional podría estar disputando los playoffs de octavos o dieciseisavos de final. No obstante, en el Gobierno primó la prudencia: no habrá presencia presidencial en las gradas. La última vez que un mandatario argentino acudió a un cotejo mundialista fue Carlos Menem, en el encuentro inaugural de Italia 1990, cuando el equipo dirigido por Carlos Bilardo cayó frente a Camerún por la mínima. Antes, durante la dictadura cívico-militar, Jorge Rafael Videla asistió a los partidos del torneo organizado en el país en 1978.
Próximas escalas: Paraguay y un viejo anhelo británico
Antes de cruzar hacia el norte, Milei participará el 30 de junio en Asunción de la Cumbre del Mercosur, que en esta ocasión tendrá como anfitrión al mandatario paraguayo Santiago Peña, con quien el argentino mantiene una relación fluida. Será la primera cumbre regional con la presencia del presidente boliviano, Rodrigo Paz, cuya afinidad ideológica con Milei resulta notoria. Sin embargo, Paz atraviesa una coyuntura crítica en su país, con bloqueos y protestas que mantienen paralizada a la capital y extensas zonas del territorio boliviano desde hace semanas. Pese a esas tensiones, en términos aritméticos, las administraciones de izquierda quedarán en minoría frente a los gobiernos de derecha en la región, ya que el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el uruguayo Yamandú Orsi verán equilibrada su influencia. Uruguay, por otra parte, asumirá en Asunción la presidencia pro tempore del bloque.
En otro frente, el Gobierno argentino mantiene firme la intención de concretar un viaje de Milei al Reino Unido, un desplazamiento que ningún presidente argentino realizaba desde la época de Carlos Menem. La expectativa no es únicamente diplomática: el mandatario libertario intenta desde hace tiempo, a través de diferentes gestiones, lograr un encuentro personal con Mick Jagger, el carismático líder de los Rolling Stones, a quien considera uno de sus ídulos musicales. La concreción de ese periplo, todavía sin fecha definida, permanece en carpeta como uno de los objetivos simbólicos del año para el jefe de Estado.
