El ocaso de Adorni: rumores, presiones y una salida inminente que reconfigura el gabinete de Milei

El ocaso de Adorni: rumores, presiones y una salida inminente que reconfigura el gabinete de Milei

Mientras el Presidente regresa de su sexta gira por España, en los despachos oficiales se da por descontada la remoción del jefe de Gabinete, salpicado por escándalos de corrupción y enriquecimiento ilícito. La danza de sucesores ya comenzó, con Diego Santilli como principal candidato y el PRO presionando en el Congreso para sellar su destino. La interpelación en el Senado y una serie de compras millonarias con tarjetas ajenas precipitan el final de un funcionario que hasta hace horas contaba con el respaldo público del mandatario.

La jornada se inició teñida de especulaciones que, con el transcurrir de las horas, adquirieron una consistencia ineludible hasta convertirse, al cierre del viernes, en una certeza que emanaba de los pasillos oficiales: la administración de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete se encamina hacia su desenlace. Pese a la renovada defensa que el presidente Javier Milei esgrimió desde tierras españolas, donde calificó a su colaborador como «inocente» y tildó de «plausible» su justificación en torno a la inversión en criptomonedas, los vientos políticos soplaban en dirección contraria. Todo parece indicar que el Poder Ejecutivo finalmente claudicó ante la embestida de socios de la coalición y referentes propios, y se apresta a desprenderse del cuestionado funcionario, quien enfrenta una acumulación de denuncias por presunto enriquecimiento ilícito, omisión maliciosa y falsedad ideológica, a las que se suman nuevos episodios escandalosos a diario.

Fuentes de dos carteras ministeriales confirmaron a este diario que Adorni no continuará al frente de su cargo, aunque advirtieron que la formalización del apartamiento deberá aguardar el regreso del jefe de Estado desde la península ibérica, donde realiza su sexta visita oficial. Mientras tanto, en la Casa Rosada se sucedieron cónclaves estratégicos y se avistó a quienes pujan por ocupar la vacante. Uno de los nombres que cobra fuerza es el del actual ministro del Interior, Diego Santilli, a quien se vio manteniendo un extenso diálogo con Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia y hermana del mandatario, cuyo beneplácito resulta condición excluyente para cualquier designación. En paralelo, se baraja que Ignacio Devitt, actual secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación, podría heredar la cartera de Interior, en un movimiento que busca recomponer el tablero político sin alterar los equilibrios internos.

Desde Madrid, Milei intentó blindar a su colaborador con declaraciones enfáticas, aunque teñidas de una cautela inusual. Aseguró que, en caso de que la Justicia «lo considerara culpable, lo vuelo (del cargo), lo eyecto yo de una patada», pero insistió en su convicción personal de que «es un tipo honesto». En una entrevista concedida a un medio español, el primer mandatario afirmó: «Manuel es inocente. Con lo cual, yo soy súper optimista de que no va a tener ningún tipo de problema. Pero yo te diría que yo no tengo problema con eso», sentenció, al tiempo que reivindicó su política de respaldar a sus ministros «hasta las últimas consecuencias». Sin embargo, esa declaración contrasta visiblemente con la suerte corrida por otros funcionarios, como José Luis Espert y Diego Spagnuolo, quienes fueron separados de sus puestos en medio de investigaciones judiciales. El primero, denunciado por supuestos vínculos con el narcotráfico durante la campaña electoral; el segundo, indagado por actos de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad. Esta disparidad de criterio no pasó inadvertida en los círculos políticos, donde se interpreta como un intento postrero de contener una crisis que ya parece irreversible.

Con la decisión práctica tomada, se desató la consabida danza de nombres para ocupar el sillón de Jefatura de Gabinete, una nómina que, lejos de ser extensa, debe cumplir con un requisito inapelable: mantener una relación fluida y de confianza con Karina Milei, la verdadera articuladora del poder en el oficialismo. En ese contexto, la figura de Diego Santilli emerge como la opción más sólida para asumir el rol de coordinador del Ejecutivo, mientras que Ignacio Devitt, quien actualmente oficia como secretario de Asuntos Estratégicos y se ha consolidado como un nexo clave entre el Congreso y el Palacio de Hielo, sería el designado para conducir la cartera de Interior. Devitt, en su actual función, ha demostrado una habilidad singular para asegurar votos, revisar el poroteo parlamentario y tejer alianzas transitorias que permiten al oficialismo sortear escollos legislativos, un perfil que lo vuelve valioso para el engranaje gubernamental.

A este cuadro de situación se suma un elemento de presión adicional que precipitó la decisión ejecutiva: el avance en el Congreso de iniciativas para interpelar a Adorni, impulsadas con renovado ímpetu por el PRO. Aunque la sesión del jueves pasado fracasó por falta de quórum, los proyectos de censura contra el jefe de Gabinete siguen en pie y mantienen su curso. El próximo miércoles, la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado se reunirá para tratar estas propuestas. En ese escenario, el oficialismo cuenta con seis miembros propios frente a seis del peronismo, por lo que la definición reposará en los siete legisladores restantes, pertenecientes a bloques que hasta ahora han actuado alineados al Gobierno. No obstante, la oposición confía en seducir a algunos de ellos para firmar los dictámenes que habiliten el debate. Si ese objetivo se concreta, una semana más tarde la interpelación de Adorni podría llegar al recinto de la Cámara alta, y de lograr las voluntades necesarias, el funcionario se vería obligado a comparecer ante los senadores para dar explicaciones sobre las múltiples inconsistencias detectadas en sus declaraciones juradas y en el manejo de sus finanzas personales. De no convencer a la mayoría, con la mitad más uno de los miembros de la Cámara alta podría ser destituido.

La situación del ministro coordinador no es menos compleja en la Cámara de Diputados, donde el PRO ha modificado su estrategia y ahora presiona con decisión para acelerar su salida. Desde Mar del Plata, el expresidente Mauricio Macri fue tajante al anunciar que su espacio votará la interpelación «en ambas Cámaras», en una maniobra que busca no solo forzar el desplazamiento de Adorni sino allanar el camino para el ingreso de Santilli a la Jefatura de Gabinete. «Para que este cambio sea irreversible es que el PRO sostiene lo que dijo desde el primer día: el PRO va a votar por la interpelación de Adorni en ambas Cámaras», declaró Macri durante una nueva edición de «El Próximo Paso», la gira que el espacio amarillo despliega por el país con miras a reorganizarse de cara a los comicios de 2027. Y agregó, con un tono que no admitía réplica: «El PRO no cambió de opinión. Mantener a Adorni destruye el cambio». Esa declaración, vertida en el complejo La Normandina, evidenció el quiebre definitivo entre el exmandatario y el actual jefe de Gabinete, y selló la suerte política de este último.

Esta ofensiva en el ámbito parlamentario, donde la moción de censura se perfila como una realidad inminente, parece haber sido la razón que finalmente quebró la resistencia de Milei, quien hasta hacía pocas horas se mantenía firme en su respaldo. Lo que circula en los corrillos políticos es que el todavía jefe de Gabinete presentará su dimisión formal en cuanto el Presidente pise suelo argentino, en un intento de anticiparse a un escenario más gravoso y evitar una interpelación que, según todos los pronósticos, resultaría devastadora para su imagen y su futuro judicial.

Pero si algo faltaba para completar el cuadro de desgracias que envuelve a Adorni, fue la revelación de un nuevo desaguisado que salpica su gestión. Según trascendió en la fiscalía de Pollicita, el actual ministro coordinador adquirió, a través de su cuenta de Mercado Libre, un monitor gamer y dos proyectores utilizando tarjetas de crédito ajenas. La compra, que superó los cinco millones de pesos, habría tenido lugar el año pasado y el monto desembolsado excedió el sueldo que percibía en ese entonces, que rondaba los tres millones y medio de pesos. Lo más llamativo de esta operación es que para concretarla empleó plásticos bancarios pertenecientes a dos empleadas que se desempeñaban bajo su órbita en la Vocería Presidencial. El monitor gamer fue adquirido el 19 de agosto pasado por un valor de 2.184.999,05 pesos, y en la plataforma figura como abonado con una tarjeta cuya titular es Laura Daniela Schiuma, directora general de Actividades Presidenciales de la Subsecretaría de Vocería y Comunicación de Gobierno. En tanto, los proyectores, cuyo costo unitario alcanzó los 1.831.795 pesos, aparecen como pagados el 13 de agosto de 2025 mediante dos tarjetas diferentes, ambas a nombre de Luis Enrique Aluju, quien para esa fecha se desempeñaba como coordinador de Información de Gobierno y Enlace de la Dirección Nacional de Planificación y Seguimiento de Campañas de la misma subsecretaría.

A ello se suma otra adquisición sospechosa que la Justicia tiene debidamente documentada. El 2 de junio del año pasado, Gisela Kocsis, otra funcionaria subordinada a Adorni, efectuó una compra en un local de sommiers y ropa blanca, abonando en efectivo la suma de 8.183.383 pesos. Se especula que dicha adquisición estaba destinada a equipar la vivienda que la familia del funcionario adquirió a fines de 2024 en el exclusivo country Indio Cua. Los investigadores sostienen que, en esa época, Adorni se encontraba acondicionando su residencia de fin de semana. La factura extendida a nombre de Kocsis fue hallada en el teléfono celular de Matías Tabar, el contratista que estuvo a cargo de la remodelación de esa propiedad, cuyo testimonio resultó particularmente dañino para el jefe de Gabinete, ya que reveló que solo en las obras de refacción de Indio Cua, el funcionario y su cónyuge desembolsaron 245.929 dólares en efectivo, un monto que, por su magnitud y por la modalidad de pago, ha encendido todas las alarmas en la Fiscalía.

De este modo, el entramado de acusaciones, sumado a la presión política de aliados y opositores, y a la evidencia de un tren de vida que excede con creces sus ingresos declarados, conforma un escenario del que Adorni difícilmente pueda salir indemne. La pregunta que flota en el ambiente no es ya si caerá, sino cuándo y quién ocupará su lugar en el vértice de la administración nacional, mientras el Presidente culmina su periplo europeo y se prepara para gestionar una crisis que amenaza con desgastar a todo su gabinete.

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