El tablero de Scaloni: dudas, certezas y una rodilla que define el presente de la Selección

El tablero de Scaloni: dudas, certezas y una rodilla que define el presente de la Selección

A tres presentaciones en el certamen, el cuerpo técnico de la Albiceleste aún no termina de cerrar varias piezas clave. Mientras la fase de eliminación directa asoma con su aire denso y electrizante, el entrenador deberá tomar decisiones de peso en el ataque, la defensa y el mediocampo, con el reloj en contra y la exigencia de un Mundial que no perdona especulaciones. La salud de Cuti Romero, el pulso por el puesto de centrodelantero y la incógnita en el lateral izquierdo se erigen como los principales rompecabezas a resolver antes del crucial duelo frente a Cabo Verde.

El clima ya no es el mismo. La instancia de los cruces directos se aproxima con su andar implacable y, con ella, la atmósfera se torna más densa, más cargada de presagios y urgencias. No se trata, sin embargo, de la pesadez propia del bochorno o la humedad reinante en la ciudad que albergará al combinado nacional a partir del primero de julio, dos jornadas antes del enfrentamiento estipulado ante el conjunto africano, conforme lo estipula la renovada planificación logística del plantel. Lo que realmente oprime es la incertidumbre táctica, ese espectro que sobrevuela cada entrenamiento y cada declaración cautelosa de los referentes. Lo evidenciaron los recientes ensayos ante Japón, que puso a Brasil al borde del abismo, y Paraguay, que conmocionó a Alemania: en esta justa, cualquier resultado es posible, cualquier pronóstico se desdibuja ante la primera ráfaga de imprevisibilidad. Y en ese terreno movedizo, las preguntas que aún acosan al combinado nacional adquieren una dimensión mayúscula, aun cuando ya se acumulan tres presentaciones en el historial del torneo.

La más candente de todas, la que enciende los debates en cada círculo de opinión, gira en torno al hombre de referencia en la vanguardia. Se esperaba, con razonable lógica, que Julián Álvarez, oriundo de Córdoba, desplegara su habitual voracidad frente a los adversarios, hostigándolos sin pausa con sus desmarques y perforando redes con su olfato característico. Sin embargo, esa proyección se ha desvanecido frente a una realidad tozuda. El atacante ha transitado un sendero más escabroso de lo previsto para recuperar la fluidez competitiva, lastrado por la lesión que arrastraba desde los trabajos preliminares y por los rumores incesantes acerca de un posible alejamiento del Atlético de Madrid, circunstancia que de ningún modo ha obrado en su favor anímico. Su bautismo como titular en el último compromiso, frente a Jordania, dejó un saldo preocupante: errores en pases que llamaron la atención, con un magro porcentaje de efectividad del setenta y cinco por ciento en ese rubro, traducido en ocho entregas equivocadas sobre treinta y dos intentos. En las antípodas de esa performance, Lautaro Martínez ha logrado despojarse del estigma que lo perseguía, al menos en lo que atañe a la conversión desde el punto penal, y aunque su actuación dista de ser deslumbrante, se erige como uno de los pocos capaces de fraguar situaciones de peligro por sus propios medios, sin la dependencia gravitante de Lionel Messi, con quien además ha tejido combinaciones fluidas en varios pasajes del juego. El contraste entre ambos es tan acentuado que incluso el exRacing supera al cordobés en desgaste físico, recorriendo diez coma un kilómetros por cada noventa minutos frente a los nueve coma seis de su competidor, un dato que solía ser el principal argumento a favor del oriundo de Calchín. La disyuntiva que asalta a Lionel Scaloni es mayúscula: ¿mantendrá la jerarquía histórica del exRiver o privilegiará el explosivo presente del exRacing?

Una tensión análoga se reproduce en el costado izquierdo de la retaguardia, donde Nicolás Tagliafico y Facundo Medina libran su propia pulseada por la titularidad. El defensor, campeón del orbe, transitó los noventa minutos ante Jordania sin sobresaltos físicos, pero también sin arrebatos de lucidez, e incluso evidenció vulnerabilidades en la jugada que derivó en el tanto del conjunto jordano, siendo superado con cierta facilidad. Por su parte, Medina ha cosechado elogios unánimes en las dos primeras jornadas del certamen, aunque esa adhesión responde tanto a su rendimiento efectivo como a la natural fascinación que despiertan los rostros novedosos, una suerte de espejismo que alterna alabanzas y cuestionamientos según el viento del momento. No obstante, todas las señales indican que el entrenador se inclinará por la experiencia y el conocimiento del sistema, otorgando su voto de confianza al veterano.

Más allá de estas dos disyuntivas centrales, el esquema albiceleste guarda otros interrogantes menores pero no menos significativos. Giovani Lo Celso brilló con luz propia entre los jugadores que disfrutaron de sus primeros minutos en el último ensayo, aunque su irrupción en el once inicial parece remota, dado que el mediocampo funciona con una memoria casi mecánica y Thiago Almada se ha acoplado con solvencia a esa dinámica. En la banda derecha, las opciones de recambio generan mayor escepticismo: ni Exequiel Palacios ni Giuliano Simeone lograron erigirse como alternativas fiables ante una eventual ausencia de Nahuel Molina o Gonzalo Montiel, un punto frágil que el cuerpo técnico deberá monitorear con atención.

Pero si hay una preocupación que acapara los titulares y las conversaciones en los pasillos del hotel de concentración, esa es, sin dudas, el estado físico de Cristian Romero. La actuación de Nicolás Otamendi frente a Jordania dejó más dudas que certezas, y la ansiedad por la rehabilitación del defensor cordobés no hace más que incrementarse con el correr de las horas. En ese contexto, la noticia que irrumpió en la noche del lunes en Kansas City sonó como un bálsamo: el propio Cuti se reintegró a las prácticas, moviéndose al compás del resto del grupo, una imagen que devolvió el optimismo al cuerpo médico y al propio entrenador. El zaguero no había completado ninguno de los dos encuentros iniciales, y su salida en el segundo por un golpe en la rodilla, una dolencia que lo ha perseguido a lo largo de todo el año, encendió todas las alarmas. Transcurrirán diez días entre aquella sustitución forzada y el próximo desafío del viernes, un lapso ajustado pero que el jugador está decidido a acortar con su voluntad férrea. La intención manifiesta del futbolista es estar sobre el césped, aunque la prudencia podría aconsejar que no dispute la totalidad de los minutos si el trámite del partido no exigiera su presencia ineludible.

Así, entre convalecencias, duelos internos por la titularidad y la sombra alargada de las lesiones, la Selección argentina transita sus últimas horas de preparación antes del salto definitivo a la fase que otorga los títulos o depara las despedidas. Scaloni tiene en sus manos un tablero con piezas de altísimo valor, pero aún con casilleros sin definir. El aire, cada vez más espeso, anuncia que no hay margen para el error.

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