Declarada «persona non grata» por la Embajada gala tras tildar a la selección de «equipo africano» y arremeter contra Mbappé, Hebe Casado redobló la apuesta con una mofa sobre la derrota en semifinales del Mundial, mientras el gobernador Cornejo intenta descomprimir la crisis institucional enviando emisarios a Buenos Aires.
En el vertiginoso tablero de las relaciones internacionales, donde la prudencia y el cálculo político suelen prevalecer, la vicegobernadora de la provincia de Mendoza ha optado por una estrategia de confrontación abierta que amenaza con tensar los vínculos bilaterales en un momento de sensible cooperación. Luego de que la representación diplomática de Francia en la Argentina la señalara por sus apreciaciones peyorativas en el ciberespacio, la funcionaria mendocina no solo desatendió los reclamos, sino que utilizó el resultado de un encuentro futbolístico de alto calibre para lanzar un nuevo dardo punzante, alimentando así una polémica que trasciende lo puramente deportivo y se instala en el terreno de la política exterior y la ética pública.
El detonante de esta escalada se produjo durante la jornada del martes, cuando el combinado ibérico doblegó por dos goles a cero al conjunto francés en la instancia decisiva de las semifinales del campeonato mundial que se celebra en el continente americano. Apenas consumado el triunfo español, la cuenta oficial de la dirigente en la plataforma X se activó para dejar constancia de un mensaje cargado de sarcasmo y evidente mala leche. La publicación, que celebraba la victoria de España con una entusiasta felicitación, incluía una lúgubre expresión de pesar por la eliminación del adversario, añadiendo un comentario que remitía a la conmemoración de la fecha patria gala: el aniversario de la Toma de la Bastilla, aquel 14 de julio de 1789 que marcó el inicio de la Revolución Francesa y el ocaso del absolutismo monárquico. No conforme con ello, la vicegobernadora remató su intervención con una coda que recuperaba la picaresca popular argentina, aludiendo a la famosa pulla sobre el «segundo puesto» que los hinchas albicelestes esgrimieron contra los europeos tras la definición por penales en la final de la justa anterior.
Este último episodio no constituye, sin embargo, una manifestación aislada, sino la consecuencia directa de un historial de declaraciones que encendieron las alarmas en la sede diplomática. El conflicto latente estalló con virulencia el sábado 4 de julio, en el marco del partido que enfrentaba a Paraguay contra Francia. En esa ocasión, la vicegobernadora arremetió contra la escuadra europea con una calificación que suscitó unánime repudio: la tildó de «equipo africano flojo de modales», señalando al mismo tiempo al capitán y estrella del plantel, Kylian Mbappé, como blanco de su antipatía. La frase, escueta pero cargada de un prejuicio geográfico y racial implícito, fue interpretada por amplios sectores de la opinión pública y por dirigentes políticos como una alusión discriminatoria que desbordaba los límites del supuesto «folklore» futbolero.
Ante la contundencia de las expresiones vertidas y la notoria ausencia de una rectificación por parte de la involucrada, la Embajada de Francia en el país adoptó una medida de carácter excepcional en el ámbito protocolar. La representación diplomática oficializó la declaración de «persona non grata» para la funcionaria mendocina, una figura que, sin implicar sanciones migratorias ni prohibiciones de ingreso al territorio europeo, conlleva un severo castigo institucional. En la práctica, esta determinación implica que la vicegobernadora ve clausuradas las puertas de todos los eventos organizados por la misión francesa, le impide el acceso a la sede diplomática y, lo que resulta más gravoso para su investidura, condiciona los encuentros oficiales entre las autoridades galas y el gobierno provincial, que deberán desarrollarse en su ausencia.
La reacción del embajador francés en la Argentina, Romain Nadal, no se hizo esperar y sentó una posición de principios que no admite ambigüedades. En sus declaraciones, el diplomático fue enfático al subrayar que el racismo no constituye una mera opinión susceptible de ser debatida en el ágora pública, sino que se trata de un ilícito penal con todas las consecuencias jurídicas y morales que ello acarrea. Su mensaje, transmitido con la firmeza del derecho internacional, remarcó que no existe espacio alguno para la xenofobia en el marco de la cooperación bilateral que ambos países vienen forjando. Esta postura elevó el tono del desacuerdo, transformando lo que inicialmente pudo ser una anécdota en un asunto de Estado que requiere de gestiones para evitar un enfriamiento en las relaciones diplomáticas.
Lejos de acatar el reclamo o intentar una conciliación, la vicegobernadora Casado optó por la defensa cerrada y la reafirmación de su discurso. En sucesivas entrevistas con los medios de comunicación, la dirigente se escudó en la naturaleza pasional del deporte rey para justificar sus dichos, enmarcándolos en lo que denominó el «folklore» propio de la hinchada. Desestimó toda carga discriminatoria en sus publicaciones y lanzó una controvertida argumentación, sosteniendo que la interpretación negativa de sus palabras reside en aquellos que asocian el término «africano» con una connotación despectiva, invirtiendo de esta manera la acusación de racismo contra sus críticos.
En las antípodas de esta postura, el gobernador de la provincia, Alfredo Cornejo, ha desplegado una maniobra de distanciamiento para tratar de contener los daños colaterales que esta controversia genera en su administración. Consciente de la gravedad institucional del asunto, el mandatario provincial remitió este martes una comunicación formal a la Embajada francesa, utilizando como canal al subsecretario de Relaciones Institucionales, José María Videla Saenz, quien se trasladó a la capital del país para cumplir con este cometido. La entrega de la misiva tuvo lugar durante la recepción que la sede diplomática ofreció con motivo de la celebración de la Fiesta Nacional de Francia, un gesto que buscó neutralizar el malestar reinante.
Según la información que trascendió en los círculos políticos mendocinos, la carta enviada por Cornejo no contiene una mención explícita a su compañera de fórmula, pero su contenido resulta suficientemente elocuente al establecer una delimitación clara: las expresiones vertidas por la vicegobernadora en el ámbito digital no reflejan la posición ni representan al Gobierno de la provincia de Mendoza. Este movimiento, aunque discreto, constituye una desautorización tácita de la figura de Casado y un intento por aislar el conflicto, trasladando la responsabilidad de los comentarios a la esfera de su responsabilidad individual, en un claro esfuerzo por preservar los canales de diálogo y cooperación con el país europeo, que se ven amenazados por la retórica incendiaria de la segunda autoridad provincial.
