Empleados de la farmacia privada denuncian que la falta de pago por parte de la Obra Social del Estado Fueguino ha provocado el retraso de tres meses en sus haberes, incluyendo el medio aguinaldo. En medio de la incertidumbre, los trabajadores exigen una audiencia con el gobernador mientras la empresa enfrenta un ahogo crediticio que amenaza el abastecimiento de medicamentos en la región.
En las últimas horas, un clima de desesperación y hartazgo se apoderó de los pasillos de Autofarma en Río Grande, cuando los empleados de la reconocida farmacia privada decidieron romper el silencio y visibilizar una crisis salarial que ya acumula tres meses de atrasos. Los trabajadores manifestaron públicamente que aún no han percibido los salarios correspondientes a mayo y junio, ni tampoco el medio aguinaldo, una situación que atribuyen directamente a la monumental deuda que la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) mantiene con la compañía, generando un efecto dominó que ha puesto en jaque la cadena de pagos y la operatividad del establecimiento.
La voz del reclamo fue encarnada por Cecilia Ovando, una de las empleadas, quien no ocultó la angustia que atraviesa al personal ante la falta de respuestas concretas. “La realidad es que todos los compañeros estamos con una situación muy angustiante. Estamos reclamando como empleados porque el panorama es extremadamente difícil con este atraso que ya nos debe mayo, junio y el aguinaldo, todo a raíz de la deuda que se mantiene con OSEF”, expresó en diálogo con Info3Noticias. Sus palabras reflejan el descontento de una plantilla que, pese a la adversidad económica, continúa acudiendo a sus puestos laborales sin percibir retribución alguna.
Ovando detalló que la firma había agotado todas las instancias de mediación disponibles en un intento por destrabar el conflicto financiero que la enfrenta a la obra social. Sin embargo, ante la ausencia de progresos y el silencio de las partes involucradas, los propios empleados resolvieron dar un paso al frente y elevar el conflicto a la esfera pública, buscando visibilizar una problemática que temen se perpetúe en el tiempo. “Hubo promesas incumplidas por parte de las partes. Y, a raíz de eso, nosotros como empleados decidimos elevar este reclamo y hacerlo público”, remarcó la trabajadora, subrayando que la paciencia del equipo se ha agotado tras semanas de expectativas fallidas.
Uno de los puntos más críticos señalados por la representante gremial es la paradoja operativa que vive la farmacia. Pese a la asfixia financiera, Autofarma continuó prestando servicios esenciales para la obra social durante el período en cuestión, garantizando la entrega de medicamentos a los afiliados. Esta decisión, motivada por un compromiso con la salud pública, implicó que la empresa absorbiera costos descomunales, asumiendo el desembolso de la dispensa de fármacos sin el respaldo económico correspondiente. Esa situación derivó en un endeudamiento progresivo con droguerías, proveedores e incluso en el impago de alquileres, lo que ha minado la capacidad de maniobra de la firma.
“Nosotros más allá de todo somos una farmacia privada que prestamos servicio para OSEF y en su momento se vendió la medicación. Nos hicimos cargo de los altos costos, nos hicimos cargo de toda la dispensa para todos los pacientes. Y eso llevó a que tengamos mucha deuda”, explicó Ovando, detallando cómo la buena fe comercial se tornó en un lastre financiero. La trabajadora insistió en que la entidad sanitaria estatal no ha cumplido con sus obligaciones, dejando a la farmacia en una situación de vulnerabilidad extrema que hoy compromete no solo los salarios, sino la continuidad del propio servicio.
La falta de liquidez ya ha comenzado a hacer mella en el día a día del establecimiento. La imposibilidad de abastecerse de nuevos productos debido a las deudas contraídas con los distribuidores ha provocado un desabastecimiento preocupante, lo que a su vez limita la venta a otras obras sociales y clientes particulares. “Hoy en día ya no tenemos esa espalda porque los pagos son menos, porque no podemos comprar en las droguerías porque no hay medicamentos y no podemos abocarnos a la venta para otras obras sociales porque no tenemos para vender porque no nos quieren vender por la deuda que tenemos”, manifestó con crudeza, describiendo un círculo vicioso que estrangula las finanzas de la empresa y, por extensión, las de los trabajadores.
En este contexto de incertidumbre, el reclamo de los empleados se centra en la necesidad imperiosa de percibir los haberes adeudados, que no solo representan un derecho laboral, sino el sustento cotidiano de sus hogares. Ovando enfatizó que, pese a la gravedad de la situación, el personal continúa cumpliendo estrictamente con su jornada laboral, asumiendo incluso los costos de traslado sin posibilidad de reintegro. “Nosotros venimos a trabajar todos los días como corresponde, cumplimos las horas que tenemos que cumplir y la verdad que es difícil porque hay gente que se viene en taxi, hay gente que se viene en Uber, hay gente que se viene en bici y hay gente que se viene en auto y sigue gastando nafta y eso no se recupera porque no tenemos la plata”, remarcó, poniendo en evidencia el sacrificio diario que realizan para no interrumpir la atención al público.
Ante el estancamiento de las vías de diálogo tradicionales, los trabajadores han solicitado formalmente una audiencia con el gobernador de la provincia, Gustavo Melella. La intención es presentar un expediente completo que incluya la nómina del personal, las transferencias realizadas y el porcentaje exacto de la deuda acumulada, con el fin de que el primer mandatario provincial tome intervención directa en la resolución del conflicto. “Nosotros decidimos como empleados solicitar una audiencia con el gobernador. Con toda la documentación necesaria, con la nómina de empleados, con las transferencias de cómo nos fueron pagando y el porcentaje de la deuda y de lo que ellos pagaron”, indicó Ovando, confiando en que la intervención del Estado provincial pueda destrabar la situación.
No obstante, hasta el cierre de esta edición, los reclamantes aseguran no haber recibido ninguna respuesta del gobierno provincial, manteniéndose a la espera de una instancia de diálogo que permita encauzar la situación. El tiempo corre en contra de los empleados, que ya viven con la incertidumbre de no saber cuándo podrán regularizar sus ingresos. “Estamos a mitad de julio y todavía no nos abonaron el sueldo de mayo, de junio y el aguinaldo”, concluyó Ovando con un dejo de desolación, dejando en el aire un interrogante sobre el futuro inmediato de la farmacia y la estabilidad de sus trabajadores, mientras la deuda de OSEF se erige como el principal obstáculo para la normalización del vínculo comercial y laboral.
