La estocada inicial de Miljevic y la jerarquía de un equipo en construcción: Racing desmantela a Defensa y Justicia y sella su boleto a octavos en la Copa Argentina

La estocada inicial de Miljevic y la jerarquía de un equipo en construcción: Racing desmantela a Defensa y Justicia y sella su boleto a octavos en la Copa Argentina

En el escenario del Centenario de Quilmes, la Academia no solo doblegó al Halcón con un contundente 4-1, sino que exhibió una versión sólida y vertical en el debut de Juan Pablo Vojvoda como timonel. El desequilibrio individual de Matko Miljevic, la autoridad de Marcos Rojo desde los doce pasos y la oportunidad final de Adrián Martínez apuntalaron un triunfo que ya proyecta un cruce de alta tensión ante el vigente campeón del fútbol argentino.

El fútbol, en su esencia más primitiva, suele deparar noches donde la eficacia se impone a cualquier relato especulativo. Y la velada del jueves en el Estadio Centenario Ciudad de Quilmes no fue la excepción. Con el estreno absoluto de Juan Pablo Vojvoda al mando del plantel, Racing Club no solo cosechó un triunfo de peso ante Defensa y Justicia por un abultado 4-1, sino que además inscribió su nombre entre los dieciséis mejores del certamen integrador, aguardando ahora un desafío mayúsculo: medirse con Belgrano de Córdoba, el último monarca del Torneo Apertura, en la siguiente ronda eliminatoria.

El encuentro no concedió tregua alguna al espectador desde el silbatazo inicial. La Academia, impregnada de la frescura táctica que pretendía imprimir su nuevo conductor técnico, salió a morder el partido con una voracidad que descolocó por completo a la estructura local. Apenas transcurridos los primeros compases, una jugada de fragor en el área del Halcón derivó en un balón suelto que el hábil Espino dejó servido en bandeja. Allí apareció la figura de Matko Miljevic, quien, con una ejecución de media vuelta sencillamente formidable, ajustó el esférico a un ángulo inalcanzable para el guardameta Amade. El silencio en las gradas quilmeñas fue la primera señal de que la noche se teñiría de celeste y blanco.

La reacción del conjunto conducido por Julio Vaccari, quien iniciaba una nueva etapa en el banquillo de Florencio Varela, no se hizo esperar. Con el ímpetu del que busca redimir una campaña irregular, el Halcón empujó con insistencia y logró inquietar el arco custodiado por Cambeses. Sin embargo, el portero de la visita respondió con una atajada de gran jerarquía ante un remate de Gutiérrez, manteniendo la ventaja y otorgándole un respiro vital a su equipo. Pero donde Defensa veía una posibilidad de empate, la Academia encontró el espacio para profundizar la herida.

Fue en una transición veloz donde el estadounidense Miljevic, en una de esas jornadas donde la inspiración parece no tener límites, se convirtió en el artífice del segundo tanto. Con una habilitación profunda y milimétrica, dejó mano a mano al lateral Cannavo, quien, con pasado en la propia institución rival, ingresó al área y fue derribado de manera irrefutable por Hausch. El juez Dóvalo, sin titubeos, señaló el punto penal. La responsabilidad del lanzamiento recayó sobre los hombros del experimentado Marcos Rojo, y el defensor no defraudó: un zurdazo potente y cruzado que se incrustó en la red, ampliando la diferencia y otorgándole una tranquilidad momentánea al conjunto visitante.

No obstante, la perseverancia del Halcón halló su recompensa antes del descanso, aunque la falta de precisión en los metros finales le impidió acortar distancias en ese instante. Pero el ímpetu no decayó, y a la salida de los vestuarios, Defensa y Justicia demostró que aún conservaba recursos para plantar batalla. Una combinación exquisita entre Hausch y Rodríguez culminó con un remate certero de Leandro Fernández, que esta vez sí perforó la meta rival, desatando la ilusión de una remontada épica en el sur del conurbano.

Sin embargo, el sueño del empate duró apenas lo que tardó Racing en responder con la contundencia que caracteriza a los grandes equipos. En el momento más álgido del dominio local, cuando el ímpetu de Defensa amenazaba con inclinar la balanza, apareció la estatura de Santiago Sosa para conectar un cabezazo impecable tras un centro perfecto ejecutado desde la derecha por Zaracho. La diana no solo restableció la diferencia de dos tantos, sino que quebró anímicamente a un adversario que había volcado todos sus recursos al ataque. La estocada fue letal, y la Academia, lejos de conformarse, tuvo incluso la chance de aumentar el marcador desde los doce pasos, aunque el meta Amade se erigió en figura al desviar el penal ejecutado por el denominado «Maravilla» Martínez.

Los minutos finales transcurrieron con un trámite de ida y vuelta, donde las réplicas ofensivas de ambos bandos mantuvieron la adrenalina en su punto más alto. Los ingresados Cantero y Cabrera, por el lado del Halcón, tuvieron en sus pies la posibilidad de descontar y generar un cierre de infarto, pero la falta de fortuna o la oportuna intervención de la zaga académica frustraron cada intento. Hasta que, en el ocaso del compromiso, un balón servido en bandeja dentro del área cayó como anillo al dedo a los pies de Adrián Martínez. El delantero, que hasta ese momento había permanecido algo desdibujado en el entramado ofensivo, no perdonó y decretó el cuarto tanto, un zarpazo definitivo que selló la victoria y puso broche de oro a la actuación de un Racing que, bajo la nueva batuta de Vojvoda, comienza a esbozar argumentos sólidos para ilusionar a su multitudinario séquito de seguidores.

El pitazo final encontró a una Academia eufórica, no solo por el abultado marcador, sino por las sensaciones de solidez y verticalidad exhibidas durante los noventa minutos. La prueba de fuego, sin embargo, aguarda en la siguiente fase, donde el campeón vigente del fútbol argentino, Belgrano de Córdoba, se erige como un obstáculo de jerarquía mayúscula. Por el momento, la era Vojvoda arranca con el pie derecho y con la certeza de que este equipo tiene, al menos, una cuota importante de rebeldía y talento para hacer frente a los desafíos venideros.

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