A pesar de caer en el desquite ante Nacional de Uruguay, el “Matador” de Victoria selló su pase a los octavos de final gracias al colchón de goles cosechado en la ida. El conjunto de Diego Dabove, que sufrió en carne propia la embestida charrúa, deberá enfrentar en la siguiente ronda a otro escuadrón uruguayo, Montevideo City Torque, mientras que en el plano doméstico se prepara para visitar a Racing en el Cilindro.
La noche en el estadio tuvo un guion mucho más accidentado de lo que el optimismo del resultado global presagiaba. Si bien el desenlace de la serie favoreció a los intereses del conjunto de Victoria, el trámite del encuentro de vuelta se convirtió en un verdadero calvario para la escuadra dirigida por Diego Dabove. Aquella abultada ventaja de tres tantos conseguida en tierras uruguayas, que en la previa se vislumbraba como un escudo infranqueable, se resquebrajó peligrosamente durante los primeros compases del partido, poniendo a prueba la entereza mental de un plantel que debió remar contra la corriente y la historia.
La ilusión de una noche plácida se desvaneció con la misma rapidez con la que el balón rueda sobre el césped. Apenas transcurrido un tercio del primer tiempo, una infracción en la ley no escrita del fútbol, un pase retrógrado mal ejecutado por el experimentado “Pity” Martínez, se convirtió en el regalo inesperado que el conjunto local no desaprovechó. Ese error táctico permitió la habilitación inmediata del ariete Maximiliano Gómez, quien, con una definición exquisita y un remate cruzado que se alojó en el ángulo, encendió las alarmas en el banco visitante. Este tanto inicial no fue un espejismo, sino el preludio de una tormenta perfecta.
El ímpetu del “Bolso” no se detuvo ahí, y la zaga defensiva del “Matador” comenzó a mostrar signos de fragilidad ante el acoso constante. En una jugada que evidenció la desesperación defensiva, el propio delantero Ignacio “Nacho” Russo tuvo que intervenir como un líbero más, despejando un cabezazo que ya se colaba hacia la red. Sin embargo, la resistencia fue inútil cuando, promediando la primera mitad, Maximiliano Silvera aprovechó otra desatención para marcar el segundo tanto local. En ese instante, la serie se tensó al máximo, ya que la ventaja global se había reducido a la mínima expresión, y el fantasma de la definición por penales comenzó a rondar el horizonte victoriense.
Lejos de arrugarse o especular con el resultado adverso, el conjunto de Dabove demostró una personalidad que trasciende el marcador parcial. En el complemento, la visita decidió soltar los remordimientos y salir a buscar la gesta que le diera tranquilidad. El esférico comenzó a ser del equipo argentino, y las ocasiones de gol se sucedieron con mayor claridad. Un tanto de Santiago López fue anulado por una posición adelantada que el asistente no dudó en sancionar, y apenas unos minutos después, el mismo atacante dispuso de una ocasión inmejorable en un mano a mano que, para la desgracia de los presentes, se estrelló contra el poste, generando un suspiro colectivo que se sintió en ambas hinchadas.
Sin embargo, el fútbol suele tener deudas saldadas con aquellos que insisten. En el ocaso del encuentro, cuando el cansancio físico y la presión psicológica eran abrumadores, apareció nuevamente Santiago “Santi” López para redimirse y escribir su nombre en la página de los héroes. Su conquista, un gol que llegó en el momento justo, no solo significó el descuento en el marcador de la vuelta, sino que actuó como un balde de agua fría sobre las aspiraciones uruguayas, asegurando el pasaporte a la siguiente fase con un global de 4 a 2. La clasificación, más sufrida de lo esperado, fue celebrada con la intensidad de quien ha superado una prueba de fuego.
Con este resultado, el camino del “Matador” en la Copa Sudamericana continúa su curso, y el destino ha deparado un nuevo obstáculo con acento uruguayo. El próximo escollo en esta travesía continental será el Montevideo City Torque, un rival que ya conoce la idiosincrasia del fútbol argentino y que promete ser una piedra en el zapato en la serie programada para el próximo 12 de agosto. La preparación para ese duelo será clave, pero antes, el equipo deberá cambiar el chip y enfocarse en sus compromisos inmediatos en la liga local, donde el calendario no da tregua.
En este sentido, la escuadra de Victoria volverá a la actividad doméstica con una visita de alto voltaje, midiendo fuerzas ante Racing Club de Avellaneda. El escenario será el emblemático Estadio Presidente Juan Domingo Perón, conocido popularmente como el Cilindro, donde el “Matador” buscará mantener la buena racha anímica que le dejó esta sufrida pero valiosa clasificación internacional. El partido está pactado para el próximo sábado primero del mes, un desafío que exigirá el máximo de un equipo que empieza a demostrar que tiene argumentos para pelear en ambos frentes.
