El vendaval tatengue doblegó al Granate en el reducto de Santa Fe

El vendaval tatengue doblegó al Granate en el reducto de Santa Fe

En un cotejo postergado correspondiente a la segunda fecha del certamen local, el conjunto dirigido por Leonardo Madelón supo sobreponerse a la paridad transitoria y, gracias a una ejecución magistral desde la distancia, cosechó su primera alegría en la competencia ante un adversario que nunca claudicó en la persecución del empate.

En el marco de los encuentros aplazados que aún mantenía abierta la segunda jornada del Torneo Clausura, el escenario del estadio 11 de Abril fue testigo de una batalla intensa y vibrante, donde la escuadra local, Unión, logró imponer su ley por un marcador ajustado de dos tantos contra uno frente a un combativo Lanús, en una velada que tuvo como protagonistas incidentales al vendaval característico de la región y a la voluntad inquebrantable de ambos contendientes.

La etapa inicial transcurrió con un ritmo pausado, casi especulativo, en medio de las rachas de aire que barrieron el terreno de juego y condicionaron cada trayectoria del esférico. El combinado visitante, de inmediato, hubo de afrontar un contratiempo mayúsculo cuando su delantero Carrera debió abandonar el césped por una dolencia física prematura, un golpe anímico que, sin embargo, no melló la iniciativa ofensiva de los suyos. Fue precisamente Besozzi quien emergió como la principal amenaza por la franja granate, desbordando con velocidad y precisión por los costados, y generando un par de pases filtrados que su compañero Valois, en ambas ocasiones, desperdició al no poder definir con la claridad que la jugada requería.

Pese a la adversidad temprana, el dueño de casa comenzó a inclinar la balanza a su favor mediante una propuesta de mayor tenencia y profundidad. La experiencia del mediocampista Malcorra se hizo sentir cuando, desde un tiro libre frontal, ensayó un remate que, lamentablemente para sus intereses, se perdió muy por encima del travesaño, desvaneciendo una oportunidad clara de abrir el marcador. No obstante, la presión ofensiva no cesó, y una veloz incursión de Aguirre por el flanco derecho derivó en un disparo potente y exigido de Tarragona, que el arquero Losada controló sin mayores sobresaltos pero que encendió las alarmas en la retaguardia visitante. La respuesta de Lanús llegó a través de un zurdazo violento de Palacios, que obligó al guardameta local a lucirse con una estirada felina para desviar el peligro, manteniendo así la paridad en el electrónico antes del descanso.

Tras la reanudación, la fisonomía del partido experimentó un giro sustancial. Lanús, consciente de la necesidad de sumar en condición de forastero, adelantó sus líneas en procura de equilibrar el dominio territorial, pero fue precisamente en ese arrebato ofensivo donde el conjunto santafesino halló el espacio para desatar su contundencia. Un centro milimétrico desde el sector zurdo, ejecutado por Malcorra, encontró a Tarragona, quien, con una tenacidad encomiable, resistió la marca adversaria y prolongó la pelota para que, en carrera y sin dejar dudar al arquero, Lucas Menossi apareciera como un fantasma en el área chica para empujar el balón al fondo de la red, desatando la euforia de las gradas y poniendo en ventaja a los albirrojos.

Sin embargo, la reacción del Granate no se hizo esperar y evidenció su carácter combativo. Un centro preciso ejecutado por Marcich desde el sector derecho encontró en el área a Felipe Peña Biafore, quien había ingresado minutos antes y que, en una primera acción, desaprovechó un remate frontal que se fue desviado por escaso margen. Pero el exjugador de River Plate, lejos de amilanarse por el fallo, tuvo su revancha inmediata en la jugada subsiguiente, cuando esta vez, habilitado magistralmente por Pérez, se repuso con una definición impecable que venció la resistencia del arquero local, estableciendo la igualdad transitoria y encendiendo la ilusión de un empate heroico en terreno ajeno.

El cierre del encuentro deparó una estocada final digna de las grandes epopeyas. Cuando el reloj marcaba los compases decisivos y ambos elencos parecían conformarse con la repartición de puntos, apareció la figura estelar de Joaquín Mosqueira para inscribir su nombre en la crónica. El volante juvenil, aprovechando la incidencia del viento que una vez más se hizo sentir en la cancha y quizás atenuando la reacción tardía del portero Losada, sacó un disparo potentísimo desde las afueras del rectángulo, un verdadero sablazo que surcó el aire con trayectoria engañosa y se alojó en la red, desatando el delirio colectivo y sellando el primer triunfo en el certamen para el equipo de Madelón, que de esta manera suma sus primeras tres unidades y envía un mensaje de autoridad al resto de los competidores. Lanús, por su parte, pese a la derrota, mostró argumentos ofensivos que auguran una pronta recuperación en la tabla.

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