Violento asalto a una conductora de remís en Río Grande: la apuñalaron para robarle sus pertenencias

Violento asalto a una conductora de remís en Río Grande: la apuñalaron para robarle sus pertenencias

Una mujer de 61 años, que se desempeñaba al volante de un vehículo de alquiler, sufrió un ataque criminal durante la madrugada en la ciudad fueguina. Los delincuentes, que simularon ser pasajeros, la agredieron con un arma blanca improvisada y huyeron tras despojarla de dinero en efectivo y un teléfono móvil. Las autoridades investigan el repudiable episodio.

En las primeras horas de la jornada, la tranquilidad de la ciudad de Río Grande se vio quebrantada por un hecho de extrema violencia que tuvo como protagonista a una trabajadora del volante. Cerca de las 4 de la madrugada, una conductora de un vehículo de alquiler perteneciente a la agencia Patagonia fue víctima de un salvaje asalto que le dejó heridas físicas y un profundo impacto emocional. El violento episodio se desencadenó cuando la mujer, de 61 años de edad, aceptó un viaje que partió desde el Hospital Regional de la ciudad con destino a la populosa zona de la margen sur, un trayecto que inicialmente no parecía presagiar la pesadilla que estaba por vivir.

El servicio se desarrollaba con total normalidad hasta que, en un momento del recorrido, los dos ocupantes que viajaban en la parte trasera del automóvil modificaron abruptamente su actitud. Sin mediar palabra ni advertencia previa, ambos sujetos se abalanzaron sobre la conductora, quien se encontraba indefensa al frente del volante. La sorpresa y la desigualdad de fuerzas fueron aprovechadas por los atacantes, quienes, con una ferocidad inusitada, esgrimieron una botella que transformaron en un temible proyectil cortante. Con este elemento, no solo intimaron a la víctima para que entregara todas sus pertenencias de valor, sino que, al encontrar resistencia, no dudaron en lesionarla, infiriéndole un profundo corte en una de sus manos que provocó un abundante sangrado.

El accionar delictivo fue rápido y certero. Mientras uno de los malvivientes mantenía la amenaza constante con el arma improvisada, el otro procedió a despojar a la mujer de sus efectos personales. En cuestión de segundos, la conductora vio cómo le arrebataban su cartera, una billetera que contenía aproximadamente diez mil pesos en efectivo, y su teléfono celular, elementos que representaban tanto el fruto de su trabajo como su única vía de comunicación. El forcejeo, inevitable ante la situación de peligro extremo, resultó infructuoso para la remisera, quien, atemorizada y herida, no pudo evitar que los delincuentes consumaran su objetivo.

Una vez que se hicieron con el botín, los asaltantes demostraron un absoluto desprecio por la vida de su víctima y se dieron a la fuga con una rapidez pasmosa. Aprovechando la oscuridad de la noche y el intrincado entramado de calles del asentamiento de la margen sur, los sujetos se esfumaron por la zona comprendida entre las arterias San Agustín y Los Inmigrantes, un sector que, por sus características geográficas y de iluminación, facilita este tipo de fugas. El silencio del lugar solo fue roto por los gemidos de dolor de la mujer y el sonido lejano de los motores hasta que, finalmente, un vecino o transeúnte alertó a las autoridades.

El personal policial de la comisaría Cuarta, que tiene jurisdicción en esa franja de la ciudad, acudió de inmediato al lugar del siniestro tras recibir el llamado de emergencia. Los uniformados encontraron a la víctima en un estado de visible conmoción y con la herida en su extremidad superior, por lo que procedieron a brindarle las primeras asistencias mientras aguardaban la llegada de los servicios médicos. Posteriormente, la mujer fue trasladada en una ambulancia hacia el nosocomio local, donde los facultativos de guardia le practicaron curaciones simples y evaluaron su estado general, que afortunadamente no revestía mayor gravedad, aunque el trauma psicológico permanecerá latente por un largo período.

Mientras la víctima recibía atención sanitaria, los efectivos policiales iniciaron un minucioso operativo en el sector para intentar dar con el paradero de los agresores. Rastrillajes, entrevistas a posibles testigos y el análisis de las cámaras de seguridad de la zona son algunas de las herramientas que los investigadores han puesto en marcha para esclarecer este repudiable suceso. El comisario a cargo del caso manifestó que se están relevando todos los indicios posibles y que no se descarta que los responsables tengan antecedentes por ilícitos similares en la región, dado el modus operandi empleado, que consistió en hacerse pasar por clientes para ganar la confianza de la trabajadora.

Este nuevo episodio de inseguridad ha encendido las alarmas entre los trabajadores del volante de Río Grande, quienes han expresado su creciente preocupación por la ola de asaltos que azota al sector. La vulnerabilidad a la que se enfrentan diariamente, sumada a la avanzada edad de muchas de las personas que desempeñan esta labor, pone de manifiesto la necesidad de extremar las medidas de prevención y reforzar los controles en los viajes nocturnos. Organizaciones gremiales ya han solicitado una reunión urgente con las autoridades provinciales y municipales para abordar esta problemática y exigir mayor presencia policial en los barrios periféricos, así como la implementación de protocolos de seguridad más estrictos para las agencias de remises.

El caso, que conmocionó a la comunidad fueguina, permanece bajo estricta reserva sumarial, y los pesquisas no descartan nuevas detenciones en las próximas horas, a medida que se vayan cotejando las pruebas recolectadas. La solidaridad de los vecinos no se hizo esperar, y muchos se acercaron a la seccional policial para ofrecer cualquier dato que pueda resultar de utilidad para identificar a los criminales. Mientras tanto, la conductora agredida se recupera en su hogar, arropada por el cariño de su familia, aunque el temor y la indignación por lo ocurrido quedarán grabados a fuego en su memoria, como una amarga constatación de que la violencia puede irrumpir en cualquier instante, incluso en el lugar donde uno simplemente busca ganarse el pan de cada día.

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