La compañía salió al cruce de las especulaciones generadas en el ámbito periodístico tras un inusual movimiento de fondos hacia la comuna. La firma aclaró que el giro dinerario obedeció a un desajuste administrativo ajeno a toda intencionalidad financiera, exigiendo la devolución inmediata del importe, el cual ya fue reintegrado en su totalidad a las arcas corporativas.
En las últimas horas, el conglomerado empresarial tomó la iniciativa de pronunciarse oficialmente para despejar el clima de incertidumbre que se había instalado en la esfera pública, a raíz de un inusual episodio financiero que vinculó transitoriamente a la firma con el gobierno local de Río Grande. La controversia surgió cuando diversos medios de comunicación comenzaron a hacer eco de una sustancial remesa de dinero que había partido desde la entidad privada hacia las cuentas municipales, dando pie a interpretaciones encontradas que algunos sectores no dudaron en calificar como un eventual «préstamo» otorgado por la compañía a la administración pública.
Ante el creciente rumor que amenazaba con distorsionar la naturaleza del hecho, la empresa decidió romper el silencio a través de un comunicado de prensa cuyo tono enfático no dejó resquicio a la ambigüedad. En su escrito, la organización rechazó de plano la existencia de cualquier convenio de naturaleza crediticia que pudiera sugerir una relación de acreedor-deudor con el Estado Municipal. La gacetilla emitida por el área de prensa del grupo fue contundente al señalar que la operatoria en cuestión no se enmarcaba dentro de ninguna práctica financiera habitual ni respondía a un pacto previo entre las partes involucradas.
Según pudo conocerse a partir de la información difundida por la propia fuente empresarial, el origen de esta anomalía se remonta a un error acaecido durante la ejecución de una transferencia electrónica de fondos. La compañía subrayó que aquel movimiento de capital no obedeció a un acuerdo deliberado, ni a una operación de asistencia económica, ni mucho menos a una maniobra de financiamiento pactada entre el holding y la Municipalidad de Río Grande. Se trató, en rigor, de una desinteligencia operativa que generó un desvío momentáneo de recursos, el cual fue detectado con prontitud por los departamentos de contralor interno.
La firma, reconocida por su rigor en la gestión de sus activos, sostuvo que, en cuanto se tomó conocimiento de la irregularidad, se activaron de manera expedita los protocolos administrativos para subsanar la situación. En ese sentido, la entidad cursó un reclamo formal ante las autoridades comunales, dejando constancia por escrito del desajuste detectado y exigiendo la restitución de la totalidad del monto involucrado. Dicha gestión se materializó mediante una nota oficial que fue entregada en las dependencias del palacio municipal con fecha 26 de mayo, instrumento que la propia compañía adjuntó a su comunicado como respaldo documental de su proceder.
El desenlace de este episodio no se hizo esperar, ya que, tal como lo confirmaron desde la empresa, los fondos fueron devueltos en su integridad a las cuentas de origen. Con esta acción, el grupo empresario buscó zanjar cualquier especulación y reafirmar su posición institucional, dejando en claro que nunca existió una voluntad de otorgar un salvataje financiero ni de entablar una relación comercial atípica con el distrito. La pronta restitución del dinero, sumada a la claridad expositiva del pronunciamiento, persiguió el objetivo de cerrar el capítulo y restablecer la normalidad en la percepción pública sobre los vínculos entre el sector privado y la administración local.
De esta manera, la compañía no solo negó la existencia del supuesto préstamo, sino que también evidenció su compromiso con la transparencia, al detallar los pasos seguidos para corregir el desvío y al poner a disposición de la opinión pública la evidencia de su comunicación con el Municipio. La estrategia comunicacional de la firma apuntó a disipar cualquier sombra de duda que pudiera empañar su imagen corporativa, enfatizando que el incidente no fue más que un percance técnico ajeno a la planificación estratégica de la organización. En definitiva, lo que algunos interpretaron como un gesto de apoyo financiero hacia la ciudad terminó siendo, a la luz de la versión oficial, un mero contratiempo administrativo que ya fue oportunamente subsanado.
