El presidente Stéfano Di Carlo y Enzo Francescoli acompañaron la decisión del técnico, quien dio un paso al costado luego de la dura derrota anímica ante Banfield por la Copa. Leonardo Ponzio asumirá la conducción del plantel de manera interina, con Marcelo «Pichi» Escudero como su lugarteniente.
En una jornada que quedará marcada en la memoria del universo riverplatense, Eduardo «Chacho» Coudet dejó de ser el entrenador del primer equipo de River Plate. La noticia, confirmada en conferencia de prensa por el presidente Stéfano Di Carlo y con el respaldo del histórico Enzo Francescoli, selló el final de un proceso que, si bien prometía en sus inicios, terminó desgastado por la falta de resultados contundentes y la temprana eliminación de la Copa Sudamericana.
Fue el propio Di Carlo quien abrió el diálogo ante los medios, explicando que la determinación partió del propio técnico, aunque tanto la dirigencia como el «Príncipe» Francescoli la aceptaron sin hesitaciones, entendiendo que se trataba de una resolución meditada y honesta. “A partir de lo que fue el partido de ayer, Chacho nos expresó a Enzo y a mí, en una conversación privada, su voluntad de dar un paso al costado. Hemos respaldado de manera categórica esa decisión y lo hemos acompañado en todo momento”, manifestó el mandatario, subrayando que la forma de proceder era la correcta: con la misma frontalidad con la que se lo presentó cuando asumió el cargo.
Coudet, que había permanecido en silencio tras la frustrante derrota que significó la despedida del certamen continental, tomó la palabra para realizar un balance sincero de su gestión. Reconoció que el arranque fue prometedor, tanto en lo deportivo como en lo anímico, con una final disputada y la obtención de la cima en el grupo de la fase clasificatoria. No obstante, admitió que la segunda mitad de su recorrido mostró un rendimiento declinante, y que los plazos que él mismo se impuso se volvieron insostenibles ante la falta de victorias que respaldaran el trabajo cotidiano.
“Soy el primero que se puso los plazos y tenía claro que en esta institución hay que ganar y, además, jugar bien”, enfatizó el entrenador, quien a su vez destacó que en los últimos encuentros había vislumbrado destellos de mejoría, con asociaciones más fluidas entre los futbolistas y una idea de juego que comenzaba a germinar. Sin embargo, la urgencia de traducir ese crecimiento en triunfos no encontró eco en el marcador, y el golpe más duro llegó en el cotejo ante Banfield, donde, según su propia apreciación, el equipo mereció golear holgadamente y, sin embargo, terminó sin la clasificación en la copa.
Lejos de buscar excusas en la fortuna adversa o en eventuales infortunios, Coudet asumió con entereza la responsabilidad y calificó este momento como un punto de inflexión necesario. “Los plazos son lógicos y la exigencia que requiere este club, que me encanta, es absoluta”, sostuvo, y acto seguido se deshizo en agradecimientos hacia la institución, los directivos, su cuerpo técnico y, de manera especial, hacia el plantel que él mismo ayudó a conformar. “Hemos armado un gran grupo que, con el tiempo, va a dar muchísimas alegrías. El tiempo pondrá en orden las cosas y este será un equipo que le otorgará a River numerosos títulos y satisfacciones”, vaticinó con la fe que aún conserva en el potencial de sus ex pupilos.
En el tramo final de su alocución, el ahora exentrenador se mostró sereno y agradecido, reconociendo que el fútbol, en su esencia más cruda, a veces depara desenlaces inesperados. “Simplemente gracias a todos. Esto es fútbol y a veces las cosas salen así. Esa es la explicación y le ponemos punto final a esto”, cerró, con la entereza de quien entrega su cargo sin rencores y con la conciencia tranquila.
Con la salida de Coudet, la dirigencia millonaria ya definió un reemplazo interino: Leonardo Ponzio, histórico capitán y referente del club, se hará cargo del plantel junto a Marcelo «Pichi» Escudero, quien oficiará como ayudante de campo. Ambos dirigirán el próximo compromiso ante Banfield por el Torneo Clausura, en lo que será el inicio de una nueva etapa, aún incierta, pero que despierta expectativas en un hincha que demanda respuestas inmediatas. Mientras tanto, el eco de las palabras de Chacho resuena en el Monumental, como un adiós que, más que un cierre, se presenta como un hasta luego cargado de gratitud y esperanza.
