El volante xeneize despejó toda duda sobre su futuro tras los sondeos de clubes europeos y aseguró que su vínculo con el club de La Ribera es definitivo, en un mensaje de arraigo y compromiso total con la camiseta azul y oro.
En una charla íntima con la prensa, apenas consumada la victoria ante Lanús en el fortín de La Bombonera, Leandro Paredes eligió el escenario perfecto para apagar de raíz cualquier rumor en torno a su porvenir. El mediocampista de Boca Juniors, consultado expresamente acerca del renovado interés del AC Milan, no titubeó ni un instante: su presente y su horizonte inmediato tienen un único dueño, el club que lo vio regresar después de una extensa travesía por el fútbol europeo.
El exjugador de PSG, Juventus y Roma reveló que en las últimas semanas no fue únicamente el conjunto italiano el que golpeó a su puerta. Según sus propias palabras, “fueron varios los equipos que han llamado”, y aprovechó la ocasión para extender un agradecimiento sincero tanto a esas entidades como a su propio entorno de representación, que se ocupó de tramitar aquellos contactos con absoluta transparencia. Lejos de mantenerse al margen, Paredes confesó que él mismo tomó la iniciativa de comunicarse con algunos de esos clubes, aunque no con la intención de sentarse a negociar una salida, sino para exponer con firmeza su posición y evitar equívocos. “He hablado yo también con varios de esos equipos solamente para agradecer. Teníamos claro lo que quería, teníamos claro lo que quiero para el futuro: estoy en el lugar que amo, el lugar que quería estar”, manifestó con una convicción que resonó en cada rincón del estadio.
Esa declaración no fue un simple recurso retórico, sino la síntesis de un proceso íntimo y meditado. El regreso a Argentina, después de una carrera consagrada en las ligas más competitivas del Viejo Continente, no obedeció a un capricho pasajero ni a una decisión impulsiva. Paredes subrayó que aquel retorno fue el fruto de una reflexión profunda, y que cada paso dado desde entonces ha estado alineado con ese propósito inicial. Cuando los periodistas insistieron en el peso simbólico que implica que un gigante como el Milan vuelva a posar sus ojos en él, el volante fue todavía más tajante. Con una pregunta que no esperaba respuesta, se desafió a sí mismo: “Volví para allá porque quería estar acá. Una vez que estoy acá, ¿dónde voy a ir?”. Esa frase, cargada de sinceridad, funcionó como un cierre definitivo a cualquier especulación sobre un nuevo salto al extranjero, al menos en el corto plazo. “Estoy feliz. Ojalá que los resultados nos acompañen, pero estoy en el lugar que quiero”, sentenció, con la serenidad de quien ha encontrado su sitio en el mundo.
Las palabras de Paredes llegan en un momento particularmente sensible para el universo boquense, cuando el vaivén del mercado de pases suele encender alarmas entre los seguidores, sobre todo cuando aparecen en escena apellidos de peso europeo. La contundencia de su discurso busca, precisamente, disipar cualquier sombra de incertidumbre y proyectar una imagen de estabilidad en un entorno donde las versiones periodísticas crecen con cada ventana de traspasos. El mediocampista, que ya se ha ganado un lugar indiscutido en el engranaje del equipo, apuesta a profundizar su rendimiento dentro del campo de juego, mientras el fantasma de las ofertas externas sigue merodeando en el aire.
Pero más allá de la respuesta coyuntural a una pregunta puntual, el exjugador de la Selección Argentina envió un mensaje de carácter institucional que trasciende lo deportivo. Su decisión de vestir nuevamente la camiseta xeneize fue, según sus propias palabras, definitiva y no está sujeta a los vaivenes del interés foráneo. En un fútbol argentino donde las grandes figuras suelen mirar con frecuencia hacia el horizonte europeo, la postura de Paredes se erige como una excepción valiosa, un ancla de lealtad en tiempos de contratos efímeros y afectos volátiles. Con esa declaración, el volante no solo se gana el respeto de la hinchada, sino que también inscribe su nombre en la lista de aquellos que entienden el fútbol como un vínculo que va más allá del dinero o la vitrina internacional.
