Bajo la lupa patrimonial: Milei declaró bienes por $294 millones en el filo del vencimiento, mientras Caputo engrosó su fortuna en $3 mil millones

Bajo la lupa patrimonial: Milei declaró bienes por $294 millones en el filo del vencimiento, mientras Caputo engrosó su fortuna en $3 mil millones

El Presidente presentó su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción cuando el reloj marcaba la inminencia del plazo legal. El documento revela un incremento nominal acotado, aunque las sospechas se centran en las omisiones, especialmente en torno al controversial episodio de la criptomoneda $LIBRA. En marcado contraste, el ministro Luis “Toto” Caputo exhibió un engrosamiento patrimonial de proporciones siderales, mientras que la diputada Lemoine emerge como la voz discordante en el arco oficial.

En las últimas horas, y cuando el calendario administrativo señalaba el agotamiento del margen reglamentario, el primer mandatario, Javier Milei, cumplió con la exigencia legal de presentar su declaración jurada de bienes ante la Oficina Anticorrupción. El documento, que refleja un haber total cercano a los 294 millones de pesos, fue ingresado en la noche del jueves, en una suerte de carrera contra el tiempo que también incluyó a su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien oficializó su situación patrimonial en el mismo instante.

La presentación oficial no arrojó variaciones sustanciales en el caudal económico del jefe de Estado con relación al ejercicio anterior. Según los registros contables, el incremento nominal experimentado a lo largo de todo 2025 alcanzó los 73 millones de pesos. No obstante, al descontar los efectos corrosivos de la inflación y la depreciación monetaria, el alza real de sus ingresos se desvanece hasta quedar reducida a unos exiguos 15 millones de pesos, equivalentes a aproximadamente diez mil dólares estadounidenses. Esta cifra, lejos de representar un salto cualitativo en su fortuna personal, alimenta más interrogantes que certezas en el ámbito judicial y político.

El foco de la controversia, sin embargo, no se centra en lo que el mandatario consignó en el formulario oficial, sino en aquello que omitió consignar. La lupa de los investigadores y de la opinión pública se dirige con particular intensidad hacia la total ausencia de referencias al sonado caso de la criptomoneda $LIBRA. En el expediente judicial que se sigue en su contra, existen constancias documentales que sugieren que el Presidente habría suscrito un acuerdo por un valor de 5 millones de dólares con el empresario Hayden Davis a comienzos del año previo. Dicho contrato, vinculado a la promoción de la divisa digital, no encuentra reflejo alguno en la declaración jurada presentada, lo que ha renovado las acusaciones de opacidad y potencial encubrimiento patrimonial.

Mientras la figura del Presidente se debate entre las magras ganancias declaradas y las sospechas de activos no revelados, el panorama económico de su círculo íntimo presenta aristas notablemente disímiles. El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, quien también se encuentra sujeto a la misma obligación legal, exhibió en su propia declaración un incremento espectacular de su riqueza personal. En el transcurso de un solo año, el titular del Palacio de Hacienda logró acumular ganancias por un monto que ronda los 3 mil millones de pesos, una cifra que contrasta de manera abismal con la modesta evolución del patrimonio presidencial. Esta disparidad ha encendido alarmas en los círculos opositores, que ven en el desbalance una prueba más de la falta de ecuanimidad en el manejo de los intereses públicos y privados dentro del oficialismo.

En las antípodas de esta acumulación de capital se encuentra la figura de la diputada Lemoine, quien ha quedado retratada como la representante de la austeridad dentro del espectro libertario. Conocida por su prédica contra los privilegios de la casta política, la legisladora presentó un patrimonio que roza los límites de la subsistencia, consolidando su imagen de militante de la pobreza voluntaria. Su situación contrasta no solo con la de Caputo, sino también con la del propio Presidente, generando un caleidoscopio de realidades económicas al interior del mismo espacio político que dificulta la construcción de un relato homogéneo sobre la transparencia y la ética en el ejercicio del poder.

El cumplimiento formal de la presentación, en los minutos finales del plazo estipulado, no ha hecho más que avivar las críticas sobre la estrategia comunicacional del Gobierno en materia de transparencia. La ciudadanía y los organismos de control permanecen atentos a los próximos pasos de la Justicia, especialmente en lo concerniente a la investigación sobre el caso $LIBRA, donde el silencio de la declaración jurada podría ser interpretado como un indicio de responsabilidad omisiva. La narrativa oficial, que prometió una administración sin precedentes en materia de honestidad, se enfrenta ahora al desafío de demostrar que la ausencia de rastros del botín millonario no equivale a una confesión encubierta, sino a una mera coincidencia contable.

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