Máximo Kirchner encabezó el homenaje a Cristina Fernández de Kirchner a cuatro años del atentado y arremetió contra el Gobierno, la Justicia y los medios

Máximo Kirchner encabezó el homenaje a Cristina Fernández de Kirchner a cuatro años del atentado y arremetió contra el Gobierno, la Justicia y los medios

El diputado nacional y heredero político de la expresidenta encabezó el acto central de las organizaciones peronistas, donde reclamó justicia por el intento de magnicidio, cuestionó la “mafia enquistada” en el Poder Judicial y trazó un duro diagnóstico sobre la gestión de Javier Milei, a la que acusó de degradar la vida de las familias argentinas.

En un escenario cargado de simbolismo político y emotividad militante, el diputado nacional Máximo Kirchner se erigió como la voz principal del homenaje a Cristina Fernández de Kirchner al cumplirse cuatro años del intento de asesinato que sufrió la exmandataria. La convocatoria, organizada por las agrupaciones peronistas en la ciudad de Buenos Aires, reunió a cientos de seguidores que colmaron las inmediaciones del lugar donde antaño funcionara la residencia de la vicepresidenta, en la intersección de las calles Juncal y Uruguay, punto neurálgico que fue testigo del hostigamiento mediático y judicial que precedió al ataque.

Pasadas las 18:30, tras la entonación del Himno Nacional Argentino y la lectura de un documento unitario que exige con vehemencia el esclarecimiento de los instigadores y financistas ocultos detrás del atentado, Máximo Kirchner tomó la palabra ante una audiencia que aguardaba con expectación. Con la honestidad que le caracteriza, el legislador inició su alocución reconociendo que muchos de los presentes anhelaban escuchar directamente a Cristina, y transmitió el afectuoso saludo de la propia Fernández de Kirchner, quien les envió un fuerte abrazo y un beso inmenso, además de un pedido de fortaleza y un agradecimiento por la persistencia en el reclamo de justicia.

El hijo de la expresidenta no escatimó en críticas hacia lo que definió como una “mafia enquistada” en el Poder Judicial, y dirigió sus dardos contra el fiscal Luciani y ciertos sectores de la prensa, a quienes acusó de haber contribuido a construir un relato de degradación humana sobre la figura de Cristina. En ese sentido, rememoró los días previos al atentado, cuando la entonces vicepresidenta era sometida a una persecución incesante y a un cerco mediático que, según su relato, buscaba instalar la idea de que su desaparición física sería motivo de celebración para algunos. “Muchos festejaron la supresión de su figura, incluso minimizando el ataque al decir que no era un arma, sino un objeto brilloso y diminuto”, sentenció, aludiendo a las primeras versiones que circularon en ciertos medios antes de que las imágenes del atentado obligaran a rectificar la versión oficial.

Máximo Kirchner puso el acento en la connivencia entre ciertos poderes fácticos y la justicia, al señalar que los verdaderos artífices del ataque permanecen aún fuera del alcance de los tribunales, mientras que el sistema judicial nunca desplegó un esfuerzo mínimo por desentrañar cómo se fraguó una agresión tan cobarde. Este escenario de impunidad, afirmó, fue el caldo de cultivo que allanó el camino para la posterior detención de Fernández de Kirchner, un episodio que el diputado vinculó directamente con la falta de investigación seria sobre el intento de magnicidio.

Con tono reflexivo, el orador se detuvo en la trayectoria de gobierno del kirchnerismo, desde la gestión de Néstor Kirchner, que logró reducir el desempleo a cifras de un dígito, hasta los dos mandatos de Cristina, que culminaron con una plaza colmada de militantes agradecidos por una década de políticas inclusivas. Subrayó que esos años representaron el período más virtuoso de la democracia argentina en términos de bienestar social, y que ese legado es precisamente lo que la derecha no perdona. En ese contexto, aludió a la tapa de un matutino de tirada nacional que establecía una analogía escalofriante entre la bala que no salió y el fallo judicial que sí saldría, comparando la sentencia con un disparo en la cabeza, una metáfora que, a su juicio, revela la intención de aniquilar políticamente a la líder del espacio.

El diputado también hizo hincapié en la perspectiva de género, al sostener que los ataques contra Cristina tuvieron un componente misógino evidente, y alertó sobre los peligros de los candidatos de centro, a quienes calificó como “engaña pichangas” y representantes de los intereses de los grandes grupos económicos. En esa línea, lanzó una advertencia a un año de las elecciones primarias, y cuestionó duramente al expresidente Mauricio Macri, a quien definió como uno de los mandatarios más dañinos y, al mismo tiempo, más impunes de la historia reciente, por el endeudamiento brutal que legó al país, con mención especial al bono a cien años que instrumentó su entonces ministro de Economía, Luis Caputo.

Sin embargo, el blanco más crudo de su discurso fue la gestión actual de Javier Milei, a la que acusó de propiciar una degradación sistemática de la calidad de vida, rompiendo el tejido familiar por la falta de recursos y la ausencia de perspectivas futuras. Con vehemencia, preguntó quiénes se están apropiando del dinero que hasta 2015 formaba parte del salario de los trabajadores, y denunció una concentración brutal del ingreso que deja a las familias en estado de penuria y sin horizontes.

Máximo Kirchner reivindicó la figura de su madre como una mujer de autoestima elevada, que no practica la autocompasión y que incluso acudió a la ONU para reclamar por sus derechos políticos. En un pasaje de alto voltaje discursivo, desafió a quienes sostienen que Cristina ya no tiene lugar en la política, al preguntar por qué no la enfrentan en las urnas si tan seguros están de su debilidad. “Ella no está proscripta; estamos proscriptos los que la queremos votar”, exclamó, y lanzó una frase que resonó con fuerza entre los presentes: “¿No están cansados de los caniches? La yegua es más; ¿quién los puede defender?”.

Finalmente, el diputado cerró su intervención con un llamado a la militancia a mantenerse firme, a debatir con frontalidad y a prepararse para generar un cambio de rumbo en los próximos comicios, recordando que las políticas impulsadas por el kirchnerismo lograron recuperar recursos estratégicos como Vaca Muerta, mientras que las recetas actuales solo profundizan la exclusión y el empobrecimiento. Con un tono esperanzado pero combativo, instó a los peronistas a no rendirse y a construir colectivamente una alternativa que devuelva al pueblo argentino la dignidad y el futuro que, según su diagnóstico, le han sido arrebatados.

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